La Biblioteca Nacional preservará los videojuegos, y menos mal

Los videojuegos también son cultura y la BNE va a preservarlos

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La cultura de los videojuegos ha atrapado a millones de personas desde la creación más prehistórica del comecocos. Son muchos los que recuerdan aquel entretenimiento en el que, unos muñequitos bastante rudimentarios, nos hacían pasar las horas muertas frente a una pequeña pantalla.

La pena, hasta ahora, ha sido no darle a los videojuegos la importancia que realmente merecen. Han creado cultura, queramos o no. Por eso, la Biblioteca Nacional de España ha comenzado a recuperar el fondo de juegos que aún no conserva con la ayuda del sector y las diversas asociaciones relacionadas con este mundo paralelo. Además, los productores de los videojuegos españoles depositarán en la BNE todo lo que publiquen a partir de ahora y asegurarán para el futuro la preservación y el acceso al videojuego.

Guardemos los videojuegos, por el bien de todos

Dejar que joyas como Commandos se pierdan en el olvido más profundo sería una auténtica catástrofe. Mucho mejor estaría resguardadito bajo los brazos de la Biblioteca Nacional, formando parte de un conjunto que ha marcado ya a más de una generación. Y no solo nos lo parece a nosotros sino que distintas asociaciones han mostrado su apoyo a esta iniciativa así como su interés en colaborar con el fin de facilitar el trabajo de la BNE y sumar esfuerzos en esta tarea.

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En la reunión celebrada en la BNE en la que han participado AEVI (Asociación Española de Videojuegos), AUIC (Asociación de Usuarios de Informática Clásica) y DEV (Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuegos y Software de Entretenimiento) así como el Ministerio de Cultura, que coordina la Mesa del Videojuego, la Biblioteca ha expresado su voluntad de trabajar en la mejora de la conservación y el acceso a los videojuegos españoles, como parte del patrimonio cultural español.

¿Qué hemos creado hasta ahora?

Una de las primeras tareas acordadas ha sido la identificación de la producción total del videojuego español, con el fin de determinar qué parte de la colección está ya depositada en la BNE (videojuego en soporte físico) y cuál debe ser recopilada. Para esta labor las Asociaciones han ofrecido, por una parte, sus propias bases de datos y recursos de información y, por otra, su disposición a trasladar a sus asociados la posibilidad de donar o depositar en la BNE aquellos videojuegos que no conserva actualmente.

También se ha acordado trabajar para que los productores de videojuegos españoles comiencen a depositar en la BNE aquellos juegos que publiquen de ahora en adelante. La BNE asegura que cualquier acceso que ofrezca en el futuro a estos materiales se hará siempre bajo lo que establece la Ley de Propiedad Intelectual, tal como hace con cualquier otro fondo que custodia.

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En una línea similar, las asociaciones también han ofrecido colaboración a la BNE para la posible adquisición de equipamiento que permita la reproducción de videojuegos actuales o pasados. Y es que sería un auténtica pena tener delante el Runaway, La abadía del crimen o el Maldita Castilla y no disponer del cacharro adecuado para disfrutarlos.

Otra importante vía de colaboración que se concretará en el futuro es el trabajo conjunto en la determinación de los mejores mecanismos para asegurar la preservación y el acceso a largo plazo a los videojuegos, que es uno de los mayores retos que plantean este tipo de materiales. La Biblioteca Nacional pretende colaborar en los distintos aspectos culturales y educativos que rodean a la industria del videojuego.

Los videojuegos mandan

El videojuego es actualmente la industria cultural con mejores perspectivas de crecimiento a nivel mundial y creación de empleo cualificado y de calidad. En España hay 455 empresas legalmente establecidas que se dedican al desarrollo y la producción de videojuegos.

En 2018 la facturación en España superó los 1.500 millones, lo que supuso en 23 por ciento más que en 2017, según los datos del último Anuario de AEVI, situándose como la novena potencia mundial en consumo, con una comunidad de usuarios que supera los 16 millones de videojugadores.

Según el ’Libro Blanco de desarrollo español de videojuegos’, promovido por DEV, la facturación de la industria española de desarrollo de videojuegos alcanzó en 2017 los 713 millones de euros, un 15,6 por ciento más que en 2016. El empleo directo creció un 16,5, sumando 6.337 profesionales en 2017. Vamos, que todo aquel que se atreva a negar que los videojuegos no forman parte de nuestro patrimonio cultural y, en general, de la sociedad debería reflexionar sobre el tema.

Imagen destacada: Pixabay

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