Leonardo da Vinci demuestra de nuevo su genialidad como ingeniero

Recrean un revolucionario puente diseñado por da Vinci hace más de 500 años ¡y se mantiene en pie!

Las geniales intuiciones de Leonardo da Vinci no siempre se llevaron a la práctica, pero sus bocetos permiten reconstruir hoy algunas de sus ideas y sorprende ver que muchas de ellas, incluso las más «locas», funcionan. Su insólita curiosidad le llevó a dejar su impronta innovadora en múltiples áreas de conocimiento que van desde el arte a la cocina, la anatomía o, como en este caso, la ingeniería civil.

En 1502, el sultán Bayaceto II, pidió ideas para conectar Estambul con su ciudad vecina, Gálata, atravesando el estuario situado a la entrada del Estrecho del Bósforo, llamado el Cuerno de oro.  La incredulidad del sultán sobre la capacidad de la estructura diseñada para aguantar su peso y las limitaciones técnicas de la época, hicieron que el puente nunca se construyera.

En 2001, el artista sueco Vebjorn Sand se inspiró en los boceto del genio italiano para levantar un puente situado a 100 kilómetros de Oslo, aunque sus dimensiones o materiales de construcción –acero y hormigón- poco tienen que ver con lo que hubiera sido la estructura ideada por Leonardo da Vinci. En 2006, el gobierno turco anunció que el proyecto del florentino se ejecutaría, fiel al original, pero a día de hoy este proyecto sigue durmiendo en algún cajón.

el sueño del puente de Leonardo da Vinci

¿Pero cómo era el diseño del genio renacentista? Se trataba de una original estructura de unos 280 metros de largo, que hubiera hecho de ella el puente más largo de su época, aproximadamente 10 veces más que los que se construían entonces. El método de construcción también hubiera sido muy diferente a lo habitual pues, frente a los arcos de medio punto, Leonardo concibió un solo arco aplanado que sería lo suficiente alto para dejar pasar un velero.

Con esas dimensiones, lo normal hubiera sido sujetarlo con no menos de 10 pilares que hubieran mantenido la estabilidad de la estructura, pero da Vinci concibió unos estribos que se extendían hacia afuera, a cada lado, equilibrando las fuerzas que podrían hacerlo colapsar.

Además, aunque Leonardo no proporcionó detalles sobre los materiales que se utilizarían o el método de construcción, el análisis de los más habituales en ese momento permite concluir que el puente hubiera sido levantado en piedra, ya que la madera o el ladrillo no podían haber transportado las cargas de un tramo tan largo.  El boceto también sugiere que el método de construcción hubiera sido a la manera romana, con piedras sostenidas por la fuerza de la gravedad, sin mortero que las sujetara.

Leonardo da Vinci. Puente
Imagen del boceto de Leonardo da Vinci y de su estructura para impresión en 3D. Fotografía de Karly Bast y Michelle Xie

el modelo en 3D funciona

Dicho así, no son de extrañar las suspicacias que el proyecto generó en el sultán que decidió no ejecutarlo. Sin embargo, no tenía razón, tal como ha demostrado ahora un equipo de jóvenes ingenieros del MIT.

Para demostrar el acierto como ingeniero de Leonardo, utilizaron técnicas de impresión en 3D que permitieron construir el puente a escala 1/500 con el fin de comprobar si las fuerzas se transferían correctamente por la estructura.

Al igual que en la construcción real del puente de arco de mampostería, las «piedras», esculpidas por una impresora 3D, fueron apoyadas sobre una estructura a medida que se ensamblaban, y solo después de que estuvieron todas en su lugar, se pudo retirar dicho armazón para que la estructura se sostuviera sola. Luego llegó el momento de insertar la pieza final en la estructura, la piedra clave en la parte superior del arco.

«Cuando la pusimos, tuvimos que apretarla y tenía muchas dudas. Pensé que no funcionaría”, recuerda Karly Bast, una joven ingeniera que ha impulsado este trabajo. Sin embargo, retiraron la estructura de sujección y el puente no se desplomó. Otra nueva victoria para Leonardo da Vinci.

«Es el poder de la geometría lo que hace que funcione –afirma Bast- lo que demuestra que no se necesita tecnología sofisticada para encontrar las mejores ideas».

Imagen: Gretchen Ertl (MIT)

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