Madelman, el juguete que puede con todo, cumple 50 años

Madelman, el juguete español que podía con todo, cumple 50 años

El año 1968 ha pasado a la historia por acontecimientos que marcaron tan decisivamente el devenir de la humanidad como las protestas sociales de la Primavera de Praga y del mayo francés, el asesinato de Martin Luther King o la carrera espacial que culminaría en 1969 con la llegada del hombre a la luna; también en España lo recordamos porque fue el año que Massiel ganó Eurovisión o porque se iniciaba un tímido desarrollo económico, tras casi treinta años de dictadura y aislamiento, simbolizado por el ansiado 600, la llegada de los turistas o las primeras vacaciones familiares en la costa. Sin embargo, para los niños españoles aquel fue un año especialmente significativo por otro acontecimiento que, sin ser un evento mundial, sí que marcó su día a día de juegos infantiles: el 31 de mayo de 1968 llegaba a las tiendas y escaparates nada menos que Madelman, un pequeño “hombrecito” de juguete capaz tanto de subir una montaña como de explorar el espacio, viajar a los cascos polares o atravesar al galope las explanadas del Oeste americano.

Y es que Madelman fue mucho más que un muñeco: fue el reflejo del contexto sociopolítico en el que nació y de los cambios que experimentó la sociedad española en los años siguientes. Por ello, desde nobbot os proponemos, como plan alternativo en estos calurosos días de verano, disfrutar de la refrescante exposición temporal “Aún lo pueden todo. 50 años de Madelman”, que, con motivo de su aniversario, se exhibe en el Museo Nacional de Antropología hasta el próximo 1 de octubre. Esta completa muestra antológica, en la que han cooperado Madelman y la Escuela de Arte 10, recoge unas 400 piezas procedentes de la colección de José Manuel Cortés, profesor de Informática Aplicada al Diseño, que ha recopilado con mimo y dedicación muñecos y piezas de las diferentes fases de producción de este popular juguete.

MADELMAN, EL PEQUEÑO G.I. JOE ESPAÑoL

Madelman nació en las instalaciones de la firma Industrias Plásticas Madel, dedicada en los años 50 a la producción de objetos de plástico para usos varios. Estas pequeñas figuras articuladas de apenas 17 centímetros fueron de hecho la tabla de salvación de la fábrica, que, a punto de quebrar, fue comprada por los empresarios Francisco Andrés Pascual y Josep María Arnau, dueño de la exitosa empresa juguetera Exin (fabricantes de los populares Cinexin o Exin Castillos).

Fue precisamente Arnau el que tuvo la idea de hacer un G.I. Joe a la española, tras constatar en un viaje a EE.UU el tirón que tenía este héroe de juguete entre los más pequeños. Dicho y hecho, se encargaron los primeros dibujos de un prototipo español al artista Alberto Plaza Garcés, a los que dio vida, inicialmente en madera y posteriormente en resina, el escultor Alfonso Díaz. A diferencia del G.I. Joe americano, que medía algo más de 30 centímetros, esta versión española, que recibió el nombre de “Madelman”, era de tamaño más reducido y contaba además con un original sistema de artículación, denominado “Proyecto Atomium por su similitud con la famosa estructura arquitectónica de Bruselas.

Madelman_mecanico
Los Madelman representaban profesiones de la “vida real” de los adultos.

Los primeros Madelman vieron la luz en mayo de 1968, comenzando así una larga andadura que llegaría hasta 1983 y de la cual da buena muestra la exposición que se puede ver en estos días en el MNA. En ella se analiza el mundo de los Madelman desde diferentes puntos de vista; no solo los aspectos industriales y técnicos de su producción sino también todas sus implicaciones en la vida diaria y en la sociedad de la época: desde el cambio de rol que suponía que los niños empezasen a jugar “con muñecos” hasta la actualización de diferentes estereotipos culturales, con la aparición, ya a mediados de los años 70, de las primeras Madelwoman Corsaria, Princesa India, Enfermera, Exploradora, Investigadora Espacial o Colona. Estas figuras femeninas emprendedoras y valientes ayudaron a superar ciertas ideas preconcebidas de género en una sociedad en la que las mujeres aún seguían relegadas, en su mayor parte, al ámbito del hogar y del cuidado de los hijos.

Sin embargo, al mismo tiempo, los Madelman también fueron testimonio vivo de ciertos prejuicios latentes en aquellos años, como el racismo implícito en que el porteador negro siempre estuviera supeditado al explorador blanco. Estos aspectos discriminatorios son en cualquier caso reflejo de la mentalidad de una época, de la que el juguete era un ejemplo más.

Madelman espacio
Los Madelman también se inspiraban en series de televisión de la época, como Star Treck.

De todas formas, este recorrido por la historia del Madelman nos da a conocer, asimismo, la forma en que aquel compañero de juegos contribuyó al aprendizaje y al fomento de la imaginación de los más pequeños, que encontraban en este juguete el aliado perfecto para dar rienda suelta a su creatividad e imaginación, descubrir cosas nuevas, explorar sus futuras aspiraciones profesionales conociendo el mundo adulto y hasta entrenar sus capacidades psicomotrices, intelectuales, afectivas y sociales. Todo ello mientras viajaban por espacio, exploraban en suelo marino, hacían safaris por la sabana africana y recorrían los desiertos helados del Ártico o las ardientes praderas americanas.

MADELMAN PARA TODOS LOS GUSTOS: DESDE “EQUIPO INVIDUAL” HASTA “MISIONES”

En la exposición podemos ver los distintos formatos en los que se comercializaron los Madelman, siempre bajo el lema “Lo pueden todo”. Y es que de verdad parecía que este hombre de juguete era capaz de todo, como se muestra ya desde las primeras “Cajas Rojas” con un único muñeco, que aparecieron en las Navidades de 1968, con el Esquiador, el Soldado, el Cazador Safari y el Porteador, así como la única “Caja Azul” de esta serie: la dedicada a la película “2001. Una Odísea del Espacio” de Stanley Kubric. Porque, sí, los Madelman también recibían su inspiración de la tele y el cine que alimentaban las jóvenes imaginaciones de la época -iniciando a los españoles en el mundo del merchadising cinematográfico conectado a éxitos como Bonanza, Star Treck, Daniel Boone o hasta el héroe de acero-, como también de grandes eventos, como el Mundial de Fútbol que tuvo lugar en España en 1982.

Mademan cajas rojas
Las primeras “cajas rojas” con los Madelman clásicos aparecieron en las Navidades de 1968.

A partir de esas primeras cajas, surgieron nuevos formatos, como los “Equipos Individuales” (con un Madelman y unos pocos accesorios); los “Súper equipos” (cajas grandes con dos muñecos y numerosos complementos”; ediciones especiales, como la “Posición Fortificada” (única construcción tridimensional); o incluso experimentos fallidos, como las “Misiones”, que dejaron de producirse al ser demasiado caras para el común de las familias de entonces.

LOS MADELMAN LO PUEDEN TODO, INCLUSO RESURGIR DE SUS CENIZAS

Madelman National Geographic
Ya en el siglo XX, Popular de Juguetes y National Geographic recuperaron este juego clásico.

La nostalgia de estos pequeños muñecos hizo que renacieran nuevos modelos en 2002, de la mano de Popular de Juguetes (PDJ), de igual tamaño a los clásicos aunque con rostro distinto. Así, en esta nueva etapa, se fabricaron los “Madelman. Misión de paz”, “Rescate submarino”, “Control Forestal”, “Bombero”, “Policía de carretera” o “Skate Board”. Tras desaparecer PDJ, estas figuras fueron de nuevo recuperadas para su comercialización por National Geographic, pero evolucionadas ahora hacia un perfil de servicio público o de acción humanitaria, en consonancia con los nuevos usos y tiempos.

Un año después, en 2003, era Altaya la que lanzaba una serie de cajas rojas, con los Madelman clásicos, en respuesta a la nostalgia que despierta todo lo vintage en las últimas décadas.

Buena muestra de ello es la ilusión con la que niños y mayores recorren las salas de esta exposición del Museo Nacional de Antropología viendo la maestría del acabado de estos Madelman y sus complementos. El mismo cuidado por el detalle que han tenido los encargados de la exposición, que incluso exhiben las piezas en estanterías de cartón, simulando las cajas en las que el muñeco era comercializado.

Como colofón a la visita, los asistentes pueden convertirse ellos mismos en un Madelman de tamaño natural haciéndose una fotografía en la reproducción de una de aquellas cajas de “Equipos Individuales” que hicieron de las delicias de los “niños Cuéntame”. Un gran recuerdo para una exposición inolvidable, que se puede compartir en redes sociales con el hashtag #50MadelmanAntropología, para animar así a amigos y conocidos a unirse a este viaje por la nostalgia.