Microplásticos: de los cosméticos al mar y del mar a nuestra mesa - Nobbot

Microplásticos: de los cosméticos al mar y del mar a nuestra mesa

Pescados y mariscos

En el supermercado, llega el momento de pagar. Hay un volumen importante de compra, con sus distintos tamaños y envases. El último código de barras que pasa por la caja es el de un paquete con dos lubinas salvajes (hay invitados a cenar). El cajero o cajera nos preguntan si queremos bolsa. Nos acordamos del medio ambiente, de las imágenes de focas y tortugas enredadas en plásticos, de la contaminación de las playas, de la última noticia del último telediario sobre la gigante isla de plástico que vaga por el Pacífico…

Nos lo pensamos un momento, mientras analizamos que ya llevamos suficientes plásticos en los envases de los alimentos y demás cosas de la compra. Y contestamos que no, que no queremos bolsa, como para sentirnos un poco aliviados y hacerle una pequeña caricia al Planeta.

Microplásticos de uso cotidiano

Aun así nos llevamos más plástico del que vemos en el carro o la cesta de la compra. Tal vez sin reparar en ello. Son los microplásticos, milimétricas partículas (de menos de 5 milímetros) que desde la década de los 80 se hallan en productos como pasta de dientes, detergentes, cosméticos de amplio espectro (limpiadores, exfoliantes, protectores solares…), fibras sintéticas de ropa, etc. Usualmente están compuestos de plásticos como polietileno, polivinilo, polipropileno o poliestireno y su tamaño hace que sean indetectables (hasta el momento) por las depuradoras e instalaciones de tratamiento de aguas, de forma que llegan al mar afectando a la flora y la fauna marina.

Se calcula que cada año, solo en Europa, el medio marino recibe 8.627 toneladas de plástico procedentes de las microesferas de los cosméticos, el equivalente al peso de la Torre Eiffel, según el estudio de GreenPeace: Plásticos en el pescado y el marisco. Más cifras: según un trabajo de la Royal Society Open Science referenciado por los compañeros de Muy Interesante, en cada kilómetro cuadrado de sedimentos marinos pueden encontrarse alrededor de 4.000 millones de restos microscópicos de estos compuestos.

Los microplásticos también están presentes en los productos cosméticos

Cadena alimentaria

Los microplásticos constituyen pues una amenaza para la alimentación de animales marinos: peces, aves, tortugas, mamíferos e invertebrados. Por ejemplo, el plástico incrustado en el plancton minúsculo termina siendo ingerido por otros peces, que, posteriormente, son comidos por peces más grandes. Según GreenPeace, al menos 170 especies de vertebrados e invertebrados marinos ingieren restos antrópicos (que no tienen origen natural sino que provienen de objetos fabricados por el ser humano).

Tal y como detalla Conciencia Eco, la presencia de microplásticos abarca todos los océanos y se pueden encontrar en la Antártida, en los sedimentos marinos e incluso en los corales.

Fitoplancton

Poniendo cifras a esa amenaza contaminante, un estudio del Instituto de Investigación Marina Algalita, en California (Estados Unidos), indica que el 35% de los peces que pescamos tienen una media de una o dos piezas de plástico en sus estómagos, según recoge EcologíaVerde.com. Otras investigaciones sobre especies comerciales en distintos países, acotan sus resultados entre un 15% y un 36% la cantidad de peces capturados que presentan muestras de polímeros u otros residuos plásticos.

Resumen de la compra: círculo vicioso, además de llevarnos encima esos invisibles microplásticos en varias de las cosas que hemos comprado, nos los llevamos también en el interior de las lubinas que nos vamos a cenar.

El ejemplo de las lentillas

Recientemente la Agencia SINC se hacía eco de un estudio de la Universidad Estatal de Arizona (Estados Unidos), que revelaba que entre el 15 y el 20% de los estadounidenses usuarios de lentillas (unos 45 millones de personas), las tiraban por el lavabo o inodoro, lo que genera que en un año entre seis y 10 toneladas de plástico de lentillas acaben en plantas de tratamiento de aguas residuales. Otro ejemplo de cómo un producto de uso habitual puede llegar a contaminar más de lo que se puede pensar en un primer momento.

Las lentes de contacto, formadas por una combinación de polimetacrilato de metilo, siliconas y fluoropolímeros, se alteran en contacto con los microbios de estas instalaciones de tratamiento, llegando a descomponerse, lo que deriva en partículas de plástico más pequeñas que finalmente conducen a la formación de microplásticos.

La invasión de los microplásticos

Además del circuito crema exfoliante-desagüe-mar-pez-estómago humano, también se hallan microplásticos en otros lugares, por ejemplo, el agua potable. Tal y como publica El Economista, una investigación impulsada por la asociación de periodistas sin ánimo de lucro Orb Media y llevada a cabo en los laboratorios de la Universidad Estatal de Nueva York analizó el agua de 259 botellas de renombradas marcas comerciales y su conclusión fue que el 93% de las mismas contenían microplásticos. Entre ellos, polipropileno, poliestireno, nylon y polietileno. La concentración media es de 10 partículas plásticas por litro de agua embotellada, el doble de la cantidad encontrada en la misma cantidad de agua del grifo analizada en 12 países de los distintos continentes.
Botella vertiendo agua en un vasoLa procedencia de estas partículas en el agua embotellada no ha podido ser determinada en el estudio, según el artículo, si bien en algunos casos, se cree que en el propio aire hay concentración de microplásticos. Otra de las teorías es que son los tapones, que se fabrican con una importante cantidad de polipropileno, los que contaminarían el agua de las botellas cada vez que se abren y se cierran.

El mismo estudio de Orb Media señala que el 83% de las muestras de agua de grifo de una docena de países está contaminada con microplásticos y Estados Unidos es uno de los países con mayor porcentaje, un 94%, mientras que la Unión Europea presenta un 72%. Como detalle, el análisis encontró aproximadamente 16 fibras microscópicas de plástico en el agua de grifo en el centro de visitantes del Capitolio de los Estados Unidos.

Legislación anti contaminante

La fabricación, comercio y uso de jabones, pasta de dientes y productos cosméticos con microperlas o microesferas de plástico están regulados por la Microbead-Free Waters Act de 2015 (que prescribía una prohibición desde julio de 2017). En Reino Unido, desde enero de este año, se ha prohibido la producción de microesferas de plástico en un amplia gama de productos como esponjas y productos como exfoliantes, pasta de dientes y geles de ducha. Según publica The Huffington Post, la prohibición no es completa y algunos artículos como bases de maquillaje o crema solar todavía pueden contener estas partículas, ya que muchas marcas de cosmética denunciaron que tendrían que reformular el 90% de sus productos.

En la Unión Europea, el 16 de enero de 2018 se aprobó la Estrategia europea para proteger el planeta, defender a los ciudadanos y capacitar a las industrias, en virtud de la cual, todos los envases de plástico del mercado de la UE serán reciclables para 2030, el consumo de plásticos de un solo uso se reducirá y se restringirá el uso intencional de microplásticos.