5 claves para superar el miedo a la crisis de la COVID-19

Un TEDAX nos ofrece cinco claves para superar el «coronamiedo»

Miedo. Julio de la Iglesia. TedaxLa COVID-19 causa en nosotros miedos que, siendo tan antiguos como la especie (a la muerte, a la incertidumbre…), parecen nuevos por ese adanismo del ser humano que le hace creerse, en cada nueva época, el ónfalo dejado por Zeus en el ombligo del mundo a partir del cual se creó.

Sea como fuere, el miedo es un sentimiento omnipresente en nuestro deambular por el planeta. Gracias a él, este mono que un día se irguió sobre dos patas, elevándose sobre la vegetación de la sabana para poder localizar a los predadores que tanto temía, hoy asiste a conferencias virtuales.

En una de ellas, organizada por Orange y CEPYME, el experto en gestión del miedo, Julio de la Iglesia, ofreció algunas claves sobre cómo afrontar este sentimiento en situaciones de crisis como la que vivimos. Sabe de lo que habla de la Iglesia pues, además de formador, es Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos.

contra el miedo, menos amígdala y más corteza prefrontal

Al miedo desencadenado por la crisis de la COVID-19, Julio de la Iglesia lo denomina “coronamiedo” y plantea cinco claves para superarlo, válidas para personas y empresas, que conviene tener en cuenta para no caer en un torbellino emocional autodestructivo.

Este predominio de lo emocional frente a lo racional está detrás de muchas las reacciones que hemos visto estos días ante el avance de la epidemia del coronovirus COVID-19. Debemos restar protagonismo a la amígdala, una estructura con forma de almendra localizada en el interior del encéfalo que supervisa la información que recibimos del entorno en busca de señales de peligro, y hacer más caso a nuestra corteza prefrontal. Esto nos ayudará a adecuar la respuesta emocional al contexto social, de valores y ético en el que nos encontramos.

Para ello, Julio de la Iglesia cree que lo primero que debemos hacer es aceptar que nuestra realidad ha cambiado y no hay vuelta atrás. “La pregunta que hay que hacerse es ¿qué vas a hacer para seguir viviendo y pagando tus facturas?”, dice. Como respuesta, el experto propone “seguir avanzando con sentido común, con información veraz y con una actitud de combate”.

Una vez superado el proceso de aceptación de la nueva realidad, toca plantar cara a la situación y, para ello, es esencial discriminar la información que maneja nuestro cerebro, filtrando nuestros pensamientos para centrarnos en los que se enfocan en la solución del problema. “La angustia y el estrés se relacionan con la capacidad de imaginar un futuro negativo. Para evitarlo, lo mejor es apoyarse en información veraz y científica que nos ayude a mantener los pies en el suelo”, explica el experto.

la epidemia de desinformación

En este punto, Julio de la Iglesia coincide con la OMS que califica la sobreabundancia de información acerca del coronavirus como una “infodemia”. Aunque algunos de los datos proporcionados son fidedignos, muchos no lo son y, en ocasiones, resulta complicado discernir qué es cierto y qué no. Esta incertidumbre da lugar a comportamientos más guiados por la ansiedad que por un análisis sosegado de los hechos.

Tenemos que alejarnos de la histeria colectiva, buscando información científica y evitando las fake news. No estés todo el día pendiente de los medios de comunicación sensacionalistas que buscan seguir sumando audiencia a través del miedo”, recomienda el TEDAX.

De esta forma, llegamos a la cuarta clave que plantea este experto para superar el “coronamiedo”: la seguridad en la solución. La forma de adquirir esta seguridad, es confiando en nuestras capacidades y contando con una información veraz, científica, técnica, que nos permita desarrollar un plan de acción eficaz.

Porque no basta con quejarse. De la Iglesia nos conmina a buscar soluciones a los desafíos personales y profesionales. “Si te lamentas te darán la razón, te consolarán, pero no tendrás éxito. Mi trabajo me ha enseñado que lo que de verdad importa, es que lo consigas, que vuelvas a casa vivo y con el deber cumplido”, concluye.

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