“Evitar las proteínas de origen animal es lo mejor que puedes hacer por el planeta”

Llegan buenas noticias para vegetarianos y veganos y no tan buenas para los aficionados a los filetes. La Universidad de Oxford y el Instituto suizo de investigación agrícola, Agroscope, han realizado el estudio más completo hasta la fecha sobre el impacto medioambiental de la producción alimentaria. Sus conclusiones, publicadas en Science son claras: «“evitar las proteínas de origen animal es probablemente lo mejor que puedes hacer por el planeta”, afirma Joseph Poore, investigador en el departamento de zoología de la Universidad de Oxford.

más vegetales y menos proteína animal

Según los autores del estudio, para reducir este impacto en el planeta es necesario cambiar lo que comemos.«si se redujese el consumo de productos de origen animal en un 50%, y evitásemos los productores más contaminantes, se podrían reducir las emisiones en un 73%”

 

“Si nuestra dieta consistiera únicamente en vegetales reduciríamos las emisiones generadas por la producción de alimentos en hasta un 73%, dependiendo de donde vivas. También se reduciría el uso del suelo para fines agrícolas en un 76%”, insiste Joseph Poore.

industria alimentaria y huella ecológica

La industria alimentaria provoca una gran huella ecológica en todo el mundo. Sin embargo, decisiones tan simples como elegir una marca de café o un tipo de carne pueden marcar la diferencia. El mayor análisis sobre la materia hasta la fecha ofrece datos y posibles soluciones que implican tanto a los consumidores como a los legisladores y productores.

“Producir una taza de café puede crear desde 80 gr de CO2 hasta 1,3 Kg, lo que supone un 1.500% más”, explica Poore. La diferencia entre la producción de ternera respetuosa con el medio ambiente con la más contaminante puede ser de hasta doce veces más. De este modo, el mismo producto puede provocar efectos muy diferentes en el planeta, según detalla Poore a la Agencia Sinc.

La industria alimentaria provoca una gran huella ecológica en todo el mundo. Sin embargo, decisiones tan simples como elegir una marca de café o un tipo de carne pueden marcar la diferencia.

Además, productos que parecen poco contaminantes también causan grandes impactos. Es el caso de la acuicultura, que puede producir más gases de efecto invernadero que el ganado. “En Tailandia o Vietnam, donde las aguas son calientes, las excreciones de los peces y la comida no consumida emiten grandes cantidades de metano”, explica Poore.

Además, algunas regiones son más indicadas para cultivos específicos, lo que repercute en el impacto medioambiental. “La palma indonesia tiene un menor impacto que la nigeriana, porque hay menos plagas y enfermedades en Indonesia”, reconoce el investigador.

Para reconocer los productos más contaminantes sería necesario identificar también a los productores, mediante un etiquetado medioambiental y un sistema de incentivación público: por impuestos y subsidios. De este modo, las conclusiones del metaestudio podrían ser de gran utilidad para legisladores, productores y consumidores.

“El etiquetado medioambiental y los incentivos financieros podrían apoyar un consumo sostenible”, añade Poore. Al mismo tiempo, se propiciaría un ciclo virtuoso: los granjeros necesitarían monitorizar su impacto medioambiental, tomando mejores decisiones y al comunicar el impacto a los supermercados estos buscarían los productores más limpios.

Información para proteger el planeta

El trabajo científico en el que se apoyan estas conclusiones ha consistido en un metaanálisis sobre 570 estudios ya existentes del impacto medioambiental asociado con todas las fases de la producción de alimentos, desde la deforestación para usos agrícolas y el uso de fertilizantes, hasta el procesamiento, empaquetado y venta de los productos.

Se han identificado cerca de 40.000 granjas y alrededor de 1.600 tipos de productos y distribuidores de países de todo el mundo. Además, se han tenido en cuenta cinco indicadores para cuantificar el impacto en el planeta: uso del suelo, emisiones de gases de efecto invernadero, reducción del abastecimiento local de agua, acidificación y eutrofización. Estos dos últimos hacen referencia a la degradación de los ecosistemas terrestres y marinos.

Los estudios tradicionales solían tener únicamente en cuenta las emisiones de gases de efecto invernadero. El sistema de alimentación es responsable del uso de cerca del 43% de las tierras libres de hielo o desierto en el mundo. Además, genera un cuarto de las emisiones de gases de efecto invernadero y provoca el 90-95% de los riesgos de escasez de agua.

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