Los robots crearán millones de empleos...¿pero qué empleos?

Los robots crearán 58 millones de nuevos empleos en 5 años…¿pero qué empleos?

La irrupción de los robots en el mundo laboral da bastante miedo, sin embargo una nueva investigación del Foro Económico Mundial aporta cierto optimismo. Según los investigadores, si bien es cierto que, para 2025, más de la mitad de todas las tareas actuales en el lugar de trabajo serán realizadas por máquinas, en comparación con el 29% actual, se espera que se creen 133 millones de nuevos puestos de trabajo para 2022, en contraste con los 75 millones que serán desplazados. Ahora bien, la creación de trabajo puede ir acompañada de su precarización, así que no descorchemos tan rápido las botellas de cava.

pacto entre los agentes del mercado laboral

Y es que, según el estudio The Future of Jobs 2018, si bien se espera un crecimiento neto positivo del empleo gracias a los robots, habrá un cambio significativo en la calidad, ubicación, formato y permanencia de los nuevos puestos. De hecho, se prevé que las empresas recurran más a contratistas que realizan tareas especializadas, contraten a los trabajadores en disposiciones más flexibles, cuenten con personal a distancia y modifiquen las ubicaciones donde opera su organización para garantizar el acceso al talento.

Estas tendencias inquietan a trabjadores y representantes sindicales como Isabel  AraqueSecretaria Confederal de Política  Sindical de UGT, que en el Summit digitalEs 2018  insistió en que hay que evitar la precarización de los trabajadores en un futuro y, para ello, es preciso el pacto y la negociación entre los distintos agentes del mercado laboral. Araque subrayó la necesidad de una transición legislativa para hacer frente a la precariedad laboral que ya se vislumbra. “Si no somos capaces de aumentar salarios iremos a la polarización, pero no solo en el entorno laboral sino también el social”. Desde UGT proponen que haya políticas activas de empleo para recuperar a personas que se puedan quedar descolgadas en este proceso, con un plan nacional de inclusión tecnológica.

El impacto de la automatización en los ingresos de los trabajadores varía, según los distintos analistas y puede profundizar en la polarización de las rentas. Por ejemplo, el informe de Bain & Company, muestra que es probable que los trabajadores que actualmente ganan entre 30.000 y 60.000 dólares anuales experimenten la mayor disrupción de la automatización. Se espera que la automatización tenga un impacto más reducido en aquellos con ingresos entre 60.000 y 120.000 dólares al año y el menor impacto negativo se registrará en aquellos que ganan más de 120.000 dólares. El propio Stephen Hawking alertó en un artículo sobre la gran desigualdad económica que está produciendo el progreso tecnológico.

trabajadores descolgados de la automatización

El mismo informe del Foro Económico Mundial apunta que habrá trabajadores que se queden los márgenes del camino hacia la automatización. Basándose en una encuesta a directores de recursos humanos y los principales ejecutivos estratégicos de empresas pertenecientes a doce sectores y veinte economías desarrolladas y emergentes (que en conjunto representan el 70% del PIB mundial), el informe revela que el 54% de los empleados de las grandes empresas necesitaría reciclar y mejorar sus capacidades considerablemente para aprovechar al máximo las oportunidades de crecimiento que ofrece la Cuarta Revolución Industrial. Al mismo tiempo, algo más de la mitad de las empresas encuestadas declararon que planeaban recualificar solo a los empleados que desempeñan puestos clave, mientras que solo un tercio planea recualificar a los trabajadores en riesgo.

Robots y trabajo

Se esperan carencias de capacidades considerables, y se prevé que el sector de la aviación, los viajes y el turismo tendrá la mayor necesidad de recualificación en el período de 2018 a 2022. Las brechas de capacidades también son una preocupación particular en los sectores de la tecnología de la información y la comunicación, los servicios financieros e inversores, y la minería y los metales. Es menos probable que el sector de la movilidad en general busque recualificar a sus empleados actuales, mientras que los líderes empresariales en los sectores de la salud global y la atención médica, química, materiales avanzados y biotecnología tienen más probabilidades de volver a formar a sus trabajadores.

Como vemos, la gran perturbación que la automatización impulsada por los robots supondrá en la fuerza de trabajo mundial traerá cambios significativos en la calidad, ubicación, formato y permanencia de los puestos, lo cual requerirá una gran atención por parte de los líderes del sector público y privado.

Algunas grandes empresas como Orange, preparándose para lo que se avecina, están impulsando programas de formación en robotización para todos sus empleados. Esta compañía es la única empresa de España con un programa de formación de estas características y ya cuenta con 100 primeros diplomados en “Automatización Robótica de Procesos”. Estos colaborarán con todas las áreas de la compañías, desde las más administrativas hasta las más tecnológicas, para ayudar a simplificar y hacer más eficientes sus procesos en espacios de tiempo más cortos, mejorando la calidad de sus servicios y la experiencia de sus clientes. Orange también cuenta con una Robot Factory”que ha puesto más de 70 robots en producción en sus 9 meses de andadura.

nuevo mercado laboral impulsado por los robots

¿Y qué tipo de trabajo se creará con la irrupción de los robots? Según el mismo informe del Foro Económico Mundial, entre el conjunto de puestos que se espera que experimenten una creciente demanda en todos los sectores, figuran los analistas de datos, científicos, desarrolladores de software y aplicaciones, y especialistas en comercio electrónico y redes sociales; todos los cuales están significativamente basados en la tecnología o potenciados por ella. Los puestos que se basan claramente en las “habilidades humanas”, como las profesiones de ventas y marketing, los gerentes de innovación y los trabajadores de servicio al cliente, también experimentarán una demanda creciente. Los trabajos que se espera que sean redundantes incluyen los puestos de empleados administrativos basados en rutinas, como los empleados de introducción de datos, contabilidad y nóminas.

Es en este contexto, en el que muchos trabajadores quedarán desplazados del mercado laboral, es en el que surge el debate sobre la renta básica universal. En Nobbot ya dimos cuenta de este asunto con opiniones como la de Marta García Aller, que habla de la aplicación práctica de una de las primeras definiciones que se dieron de la renta universal, allá por 1936 en On the Economic Theory of Socialism, de Oskar Lange. Subraya que «hace falta desvincular los derechos sociales [sanidad, educación, transporte…] del sistema laboral, y unirlo al concepto de ciudadanía». Por su parte, Íñigo Errejón, de Unidos-Podemos,  respalda este tipo de iniciativas, destacando que, dado que «con menos horas de trabajo rendimos más que antes», «la renta básica puede ayudarnos a dirigir el sistema económico».

Robots y trabajo

renta universal ¿sí o no?

En España se están desarrollando espacios de reflexión sobre la Renta Básica Universal como el liderado por el Instituto de Tecnologías para el Desarrollo Humano de la Universidad Politécnica de Madrid que ha conseguido unir a un grupo de economistas, juristas y sociólogos para trabajar en ello, con perspectivas muy prometedoras.

En cualquier caso, según el economista José Moisés Martín, su puesta en marcha es más que probable. “Existen modelos que la hacen viable en términos financieros, y que solucionarían una parte de los problemas que hemos señalado. Pero queda por resolver el debate de la deseabilidad. De nuevo, chocamos con las mentalidades y valores que tenemos arraigados en nuestra sociedad. Tras miles de años ganando el pan con el sudor de nuestra frente, la realidad de que alguien pueda vivir dignamente sin trabajar nos parece que va contra el sentido común, que va a desincentivar el trabajo y cosas por el estilo”.

Eso es precisamente lo que afirma el economista Juan Ramón Rallo en su libro Contra La Renta Básica (2015) cuando dice que, en un escenario en el que no es necesario ser competitivo para recibir un salario, estaremos más tentados de no aportar valor a la sociedad, y por tanto la innovación se verá frenada.

El informe del Foro Económico Mundial concluye diciendo que, si se gestiona bien, una combinación de recualificación y aumento de la actual gama de tareas puede crear oportunidades para un crecimiento nuevo y más productivo. Por ejemplo, se proyecta que las tareas administrativas y físicas sean reemplazadas significativamente por mano de obra mecanizada, por robots que dejarán espacio para que las personas se concentren en tareas de mayor productividad. Veremos si ese aumento de la productividad se transforma también en un reparto equitativo de las rentas.