Desaparición rapanui: los últimos hallazgos del colapso de los moáis

Adiós a las leyendas sobre la isla de Pascua: ni canibalismo ni colapso medioambiental

desaparición rapanui, los constructores de moais

El colapso de la civilización rapanui ha sido explicado de muchas maneras. Las más conocidas señalan que los constructores de moáis fueron los culpables de su propia desaparición. Que su sociedad apenas se sostenía cuando llegaron los primeros europeos a la Isla de Pascua.

La hipótesis del ecocidio es quizá la que más se repite de todas. Esa por la que los rapanuis acabaron con los recursos de la pequeña isla en medio del Pacífico, las tensiones desataron una cruenta guerra civil por el control de la madera y los alimentos y acabaron comiéndose unos a otros. Un colapso trágico. Sin embargo, las últimas investigaciones han alejado estas teorías. Los rapanuis eran todavía una civilización vibrante cuando los neerlandeses llegaron a la isla de Pascua en 1722.

El ecocidio en la isla de Pascua

Situada a 3.700 kilómetros de la costa continental más cercana, la isla de Pascua o Rapa Nui está situada en el medio de la nada océanica del Pacífico. No se tiene constancia de que este territorio fuese poblado antes del año 1.200 de nuestra era. Los primeros habitantes de la isla serían así polinesios llegados de otras islas como Tahití, que ya en aquel entonces dominaban la navegación.

Los asentamientos iniciales pronto se convirtieron en una sociedad conformada por tribus, con una estructura de poder clara y basada en la agricultura y la pesca. Llegaron a ser más de 9.000 habitantes, aunque algunos estudios hablan incluso de 15.000. Y adoraban a sus ancestros, representados por las descomunales estatuas de piedra conocidas como moáis. Cerca de 1.000 de estas figuras han sobrevivido hasta nuestros días.

cómo eran los rapanui

Sin embargo, la civilización que las levantó se esfumó sin dejar más rastro que estas piedras. La hipótesis más extendida es la de su colapso ecológico, una teoría extendida, sobre todo, gracias al libro ‘Collapse’ del arqueólogo Jared Diamond. Según esta, cuando los europeos llegaron en el siglo XVII quedaban poco más de 1.500 rapanuis. Y las palmas que una vez habían cubierto la isla habían desaparecido fruto del afán constructor de los pascuenses. Como consecuencia, la tierra fértil había sido barrida por el viento y la lluvia; y las cosechas eran escasas.

La lucha de recursos derivó en guerra y el hambre, en canibalismo. Además, el hallazgo de varias puntas y enseres afilados de obsidiana, conocidos como mata’a, fue entendido como la prueba definitiva de presencia de armas y de la existencia de la guerra civil rapanui. Sin embargo, las evidencias nunca fueron reales.

La sostenibilidad rapanui

En los últimos años, varios estudios han señalado que el ecocidio rapanui no existió. El último de estos papers, publicado el mes pasado en ‘Journal of Archaeological Science’, basado en modelado estadístico y análisis por radiocarbono, sostiene que la civilización no solo no colapsó antes de la llegada de los navegantes europeos, sino que la construcción de moáis continuó durante al menos 150 años después de 1722.

mapa de la isla de Pascua

“La creencia general ha sido que los europeos se encontraron una sociedad que estaba colapsando”, explica Robert DiNapoli, investigador de la Universidad de Oregon y uno de los autores del estudio. “Nuestra conclusión es que la construcción de monumentos era todavía una parte importantes de sus vidas cuando llegaron los visitantes europeos”. Esto coincidiría además con las crónicas de los navegantes neerlandeses y españoles, que reflejan los rituales celebrados en la isla durante todo el siglo XVIII.

Durante su trabajo de campo, los investigadores analizaron 11 puntos arqueológicos en la isla, investigando el proceso de construcción y datando sus diferentes fases. Además, integraron todos los datos de datación por radiocarbono en un único modelo estadístico. Su conclusión es que la construcción de los moáis empezó en el siglo XIV y continuó hasta el XIX.

“La sociedad de la isla de Pascua era sostenible a pesar de contar con recursos limitados y estar aislada”, señala Terry L. Hunt, antropólogo de la Universidad de Arizona y otro de los autores del estudio. “Los isleños incluso continuaron invirtiendo recursos en sus monumentos tras los devastadores impactos del contacto europeo”.

Ratas, enfermedades y esclavitud

El contacto con la civilización occidental tiene la llave del misterio. Existen evidencias de que el bosque de la Isla de Pascua desapareció rápidamente tras la llegada de los pobladores polinesios. Sin embargo, no por su culpa o, al menos, no completamente por su culpa. Los barcos no solo traían humanos a bordo, sino también ratas. Los roedores y su apetito insaciable, descontrolados ante la ausencia de predadores, habrían acabado con los frutos de las palmas y los árboles pequeños. Al no haber reemplazo natural del bosque, el consumo de madera habría hecho el resto.

amanecer tras los moais de la isla de Pascua

Los problemas reales empezaron en el año 1722. De hecho, cuando los ingleses llegaron a la isla a finales del siglo XVIII, escribieron los primeros informes de una sociedad en conflicto. “Una vez que los europeos llegan a la isla, existen documentos de muchos eventos trágicos debido a enfermedades, asesinatos y capturas de esclavos”, añade Carl Lipo, antropólogo de la Universidad de Binghamton y coautor del estudio.

“Estos eventos son completamente extrínsecos para los isleños y tuvieron, sin duda, efectos devastadores”, concluye el antropólogo. El colapso de los rapanuis fue real. Pero se produjo durante el siglo XIX y sus causas fueron menos enigmáticas de lo que creíamos. Los rapanuis, por cierto, han sobrevivido hasta nuestros días.

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Imágenes | Unsplash/Livia Enomoto, Thomas Griggs, Wikimedia Commons/O’Higgings, Patricio Antonio Soto Latrille

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