El pasado de Goya abraza al presente de El Roto en No se puede mirar

El pasado de Goya abraza el presente de El Roto en el Museo del Prado

No se puede mirar. Así titula Andrés Rábago (Madrid, 1947), El Roto, esta colección de dibujos realizada específicamente para ser mostrada en el Museo del Prado, donde coincide con la exposición de dibujos de Goya Solo la voluntad me sobra.

La obra de Goya, con quien Rábago comparte una punzante visión crítica, es en este caso el punto de partida de la profunda meditación que El Roto ha articulado sobre la inmutabilidad de la estupidez humana y la decadencia moral de nuestra sociedad.

Las obras de ambos autores están concebidas para hacernos pensar. El lado oscuro y real de la existencia humana queda reflejado en un tipo de arte que huye de los convencionalismos y se muestra sin tapujos. Si Goya dibujó y grabó con la intención de hacer partícipe a la sociedad de lo reprobable de su comportamiento, otro tanto persigue El Roto a través de sus viñetas diarias, en las que conjuga la imagen con un breve pero expresivo texto.

La estupidez humana no ha cambiado

Si hoy en día la búsqueda de diálogos entre los artistas del pasado y el presente es algo recurrente en el ámbito de los museos, nada mejor que comprobar lo fructífero de este planteamiento al mirar y leer estos dibujos de El Roto, a medio camino entre el capricho y el disparate. Y, a buen entendedor, pocas palabras bastan.

Como indica José Manuel Matilla, Jefe de Conservación de Dibujos y Estampas del Museo Nacional del Prado y comisario de la muestra, las obras de ambos muestran el lado oscuro y real de la existencia. Los visitantes podrán disfrutar de No se puede mirar hasta el próximo día 16 de febrero, acercándose así a dos artistas que, a pesar de los años que diferencian sus realidades, han sabido encontrar un camino común.

Goya, y también El Roto, juega con las palabras; los dibujos y estampas de uno y otro se complementan con títulos, frases, comentarios, textos, en suma, que refuerzan sus ideas. Y lo hacen, para ser coherentes con lo somero de sus imágenes, de modo austero. Sus obras están concebidas para interrogar sobre todo aquello que hace que la vida de las personas no sea todo lo feliz que podría ser.

Al mirar los dibujos de El Roto expuestos en la muestra, atraviesan nuestra mente distintas obras de Goya pertenecientes a épocas diversas. La conexión entre ambos artistas es más que tangible y se muestra a través de la coherencia y la versatilidad. En el caso de El Roto, y tal y como es característicos en su figura y en sus viñetas, hay una combinación de humor, la mayoría de las veces negro, con un intenso dramatismo.

En ambos creadores se encuentran temas íntimamente ligados al comportamiento y la condición del ser humano, sobre todo a sus miserias, al que critican. En esencia: el miedo, el dolor y el sufrimiento. La muestra ahonda en lo más oscuro de nuestros pensamientos y acciones y se presenta clara ante un visitante que no podrá evitar entablar puentes entre ambas creaciones.

Imagen destacada: No se puede mirar y otras estampas. El Roto. Museo del Prado.

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