"I love Lego" o la vuelta a nuestra infancia en el Palacio de Gaviria de Madrid - Nobbot

“I love Lego” o la vuelta a nuestra infancia en el Palacio de Gaviria de Madrid

Ahora que se acercan los Reyes Magos, muchos recordamos aquellas caras de sorpresa que poníamos al abrir los paquetes y ver un nuevo reto de Lego ante nuestros ojos. Castillos, fortalezas… si es que lo hemos montado todo. De hecho, a más de uno deberían darnos el título de arquitecto (como poco). Aquellas horas interminables colocando una pieza sobre otra, mirando con precisión unas instrucciones que bien podían parecerse a las de un mueble de Ikea. Momentos que ahora nos hacen esbozar una sonrisa de oreja a oreja. Y muchos os preguntaréis, ¿a qué se debe esta morriña repentina? El Palacio de Gaviria nos brinda la oportunidad de revivir tan entrañables recuerdos gracias a la exposición “I love Lego”, un espacio para los amantes de estas curiosas construcciones.

seis mundos de Lego en los que perderse

El Patio Andaluz del Palacio de Gaviria acoge, desde el 10 de diciembre hasta el 24 de febrero, seis sorprendentes mundos nacidos a partir de piezas de Lego. Entre ellos, podréis encontrar un guiño a la ya emblemática serie “Juego de Tronos” gracias a un castillo que nos transporta a algunas de sus escenas. Esta enorme obra cuenta con 180.000 piezas y se inspira en los edificios italianos de los siglos XI y XII. Un pequeño camino nos conducirá desde este majestuoso castillo hasta un pueblo situado a los pies de Roca Casterly, hogar de los Lannister. También caminaréis (entendedme, de forma metafórica) por un pueblo invernal construido con 62.000 piezas o por uno tirolés levantado 90.000.

Otro de los grandes atractivos de la exposición es “El Gran Diorama City”, compuesto por la friolera de 160.000 piezas. Lo cierto es que a esta construcción no le falta detalle y logra que nuestra mente viaje por un rato a ciudades como Nueva York. Cuenta con 3 rascacielos, el aspecto clásico de una gran ciudad e incluso una estación de tren. A más de uno le gustaría ser una figura en miniatura para darse un paseo por el Diorama City. ¡Ah! y hablando de figuras, no os extrañéis si en medio de alguna de las construcciones os topáis con Batman, los Beatles… u otros personajes célebres. Es que andan por ahí desperdigados esperando a que los visitantes los encuentren.

La exposición, organizada por Arthemisia España, solo ha sido presentada con anterioridad en Seúl donde más de 70.000 personas se acercaron a contemplarla. Desde luego, teniendo en cuenta que estamos en plenas navidades, que los planes para entretener a los más pequeños están empezando a escasear, no es una mala opción ¿no creéis? Además, si vuestros hijos aún no han sentido la llamada de Lego (esperamos que sí, por dios), este es un buen momento para desarrollar en ellos la curiosidad por estas construcciones.

RomaBrick y sus mundos de fantasía

La creación de estos microuniversos corre de la mano de RomaBrick, uno de los primeros Lego User Group del mundo. Su trabajo en equipo y su entrega permiten que ciudadanos de todo el mundo puedan disfrutar de increíbles obras. Las construcciones comienzan con el diseño de los proyectos a través de herramientas digitales y terminan con un montaje final al que se dedican muchas horas, por no decir muchísimas. Ingenieros y arquitectos disfrutan como niños de su trabajo gracias a unos bloques de construcción que, desde que nacieron en el año 1958, han hecho volar la imaginación de niños y adultos.

Una vez finalizados los trabajos de montaje, se realiza una valoración tanto estilística y cromática como en materia de ensamblaje. El equipo se asegura de la resistencia de las obras montadas, cuyas piezas jamás van pegadas. Ya sabéis, se sigue el método clásico de bloque unido a bloque pero es necesaria una revisión de seguridad, no nos vayamos a quedar sin castillo en plena visita ¿no? El resultado es mágico, atrapa al visitante y logra devolverlo a su infancia a golpe de construcciones. Esas en las que vivimos batallas, conquistas, amores, amistades… Esas que vuelven aunque sea para admirarlas durante un rato y que logran transportarnos a algunos de nuestros recuerdos más felices.