Los trazos y obras más desconocidos de Joaquín Sorolla

«Sorolla, dibujante sin descanso»: los trazos más desconocidos del pintor de la luz

Joaquín Sorolla ha sido considerado siempre como un pintor de la luz y el color. La exuberancia de su paleta o la rapidez con la que ejecutaba sus cuadros para poder fijar el instante fugaz son características que han atrapado al público a lo largo de los años.

Sin embargo, esa frescura en su pintura no es tan espontánea como parece. Detrás de ella hay un trabajo constante cargado de periodos de aprendizaje. Los numerosos dibujos que se conservan de su mano son la mejor prueba de ello: tenemos constancia de más de 8.000 dibujos realizados por Sorolla, 5.000 de los cuales se conservan en el Museo Sorolla. Este tesoro ha sido reunido para la exposición Sorolla, dibujante sin descanso, organizada por el Museo y por la Fundación Museo Sorolla, que se podrá visitar hasta el próximo 10 de mayo.

Sorolla, un dibujante incansable

La faceta de Joaquín Sorolla es un tanto desconocida para el público general. El pintor no solía darle a sus dibujos la importancia que merecen. De hecho, en pocas ocasiones los mandó exponer. Aunque en los últimos años la obra gráfica del artista se ha ido dejando ver con más frecuencia en diversas exposiciones, la fragilidad de los materiales de dibujo y la enorme sensibilidad del papel ante la luz hacen que su exposición sea tremendamente delicada y por tanto excepcional.

Por ello, el Museo Sorolla ha querido reunir gran parte de esta obra desconocida en una exposición que muestra más de cien dibujos, todos ellos de la colección del Museo a excepción de tres, que han sido prestados por la Universidad Complutense de Madrid y que se exhiben al público por primera vez.

Sorolla
Comiendo uvas, 1898: acuarela de un niño con gran sombrero de paja comiendo uvas. Museo Sorolla

La exposición comienza con algunos dibujos realizados por temprano Sorolla que acaba de terminar sus estudios en la Academia de Bellas Artes de San Carlos. En ellos predomina el paisaje tomado directamente del natural. Su formación académica y su paso por Roma ayudaron al pintor a obtener una disciplina estricta en relación al dibujo, mientras que la influencia de sus maestros, el paisajista Gonzalo Salvá, Ignacio Pinazo o Francisco Pradilla entre otros, y la de otros artistas como Mariano Fortuny, Jules Bastien-Lepage o el propio Diego Velázquez, marcaron su modo de hacer y le ayudaron a conformar su propio ideal. La colección nos permite divisar cómo Sorolla exploró distintas técnicas como el lápiz o carboncillo, la acuarela o la tinta.

Sorolla, dibujante sin descanso no sigue una línea estrictamente cronológica pero permite al visitante percibir la evolución que experimenta el trazo del artista. A través de este conjunto pueden verse también los distintos usos que el pintor le dio al dibujo. Y es que Sorolla no sólo utilizó el medio gráfico como paso previo a su obra pictórica. También empleó esta técnica como fin en sí mismo, como puro entretenimiento y, como no, para guardar recuerdo de aquellos a quienes más quería: su familia.

El Sorolla más íntimo

Se conservan numerosos dibujos en los que podemos entrever al Sorolla más íntimo, captando escenas de su hogar y representando a sus familiares. Estos dibujos son de los más bellos del pintor, porque plasman la vida cotidiana mejor que lo harían las fotografías, y además nos presentan a la familia de Sorolla a través de sus ojos. Son puro entretenimiento, y en muy pocas ocasiones serán estudio para una obra posterior.

Sorolla
Elena estudiando, 1905. Museo Sorolla

Las salas donde hoy se exponen fueron en su día las habitaciones privadas de Sorolla y su familia. Este ámbito íntimo es el que el pintor reservó para sus dibujos, como puede verse a través de varias fotografías de la casa que se conservan en el Museo. Algunos de esos dibujos eran estudios de gran formato para lienzos pero en su mayoría eran pequeños apuntes de su mujer y sus hijos, que el pintor ordenó en marcos.

La ciudad como tema recurrente

Sorolla
Estatua de Washington, Nueva York, 1911: Vista en picado de una calle de Nueva York. Museo Sorolla

La ciudad y la vida  moderna, poco reflejadas en los cuadros de Sorolla, fueron un motivo muy frecuente en sus dibujos y “notas de color”, en los que dio rienda suelta a su libertad creativa produciendo obras de gran modernidad. Se conservan numerosas obras realizadas durante su segundo viaje a Estados Unidos, en el año 1911, realizadas en los restaurantes de los hoteles en los que se alojó, como puro entretenimiento mientras esperaba a que le atendieran. Estos dibujos son un fiel reflejo del ambiente burgués de la época. Esta exposición pone de manifiesto una creatividad y un estilo hasta ahora desconocido en Joaquín Sorolla. Sus dibujos cobran, por fin, la importancia que merecen y nos permiten visualizar otra vertiente artística del pintor de la luz.

Imágenes: Museo Sorolla

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