Los secretos de la Gran Pirámide, al descubierto con ScanPyramids

Un misterio de 4.500 años podría llegar por fin a revelarse gracias a las enormes posibilidades que nos brinda la tecnología en esta nueva era digital. Y es que el proyecto ScanPyramids, nacido en el año 2015 de la mano del Ministerio de Antigüedades de Egipto, la Facultad de Ingeniería de El Cairo y el Instituto Francés para la Innovación y la Conservación del Patrimonio Histórico, ha abierto nuevas puertas que podrían, por fin, detapar lo que esconde tras sus gruesas paredes de pìedra la única de las grandes maravillas de la Antigüedad que aún queda en pie: la llamada Gran Pirámide.

Pero qué es ScanPyramids, con qué objetivos y aspiraciones nació hace casi tres años, y qué novedades nos ha revelado desde entonces.

Como nos explican en la propia web del proyecto, ScanPyramids es una misión científica multidisciplinar que, utilizando distintas tecnologías, pretende descubrir los secretos que hasta ahora se han resistido a descubrirnos cuatro de las grandes obras construidas por la Cuarta Dinastía egipcia: las pirámides Roja y Acodada, construidas por Snefru en el sitio de Dahshur (a unos quince kilómetros al sur de Saqqara); y las de Keops y Kefrén (hijo y nieto de aquel), que elevaron sus monumentos en la meseta de Giza (a unos veinte kilómetros de El Cairo).

Para hacerlo, los científicos han recurrido a tecnologías no destructivas, para no afectar a la estructura. La primera de ellas, en la que participa la Universidad Laval de Quevec, se ha llevado a cabo a través de estudios termográficos por infrarrojos, con el fin de establecer un mapa térmico del interior de las pirámides y evidenciar así si existen diferencias de densidad y espacios vacíos desconocidos en su interior.

La segunda es el uso de la tomografía de muones (o partículas elementales), y tiene también como objetivo verificar y visualizar con precisión la presencia de estructuras ignotas o anomalías dentro de los monumentos. En este caso, la técnica se ha desarrollado en Japón y han participado equipos del KEK (Organización para la Investigación en Física de Altas Energías con Aceleradores) y de la Universidad de Nagoya.

El propósito de ambas investigaciones es simplemente el de conseguir datos objetivos, no extraer conclusiones, porque, como ha indicado Hany Helal, profesor en la Universidad de El Cairo y uno de los coordinadores del proyecto, «somos físicos e ingenieros, no arqueólogos, Nuestro objetivo es usar técnicas para obtener resultados concretos. Entonces los egiptólogos los interpretarán».

Paralelamente a estas misiones de exploración, la compañía Iconem ha utilizado drones para elaborar una reconstrucción en 3D de la meseta de Giza y el sitio de Dashur, con todos sus monumentos y con una precisión única, casi centímetro a centímetro.

SCANPYRAMIDS REVELA ESPACIOS DESCONOCIDOS. ¿Y AHORA QUÉ?

Los resultados que se están dando a conocer son muy prometedores. Así, según publicó la revista Nature el año pasado, la aplicación de hasta tres tecnologías diferentes de detecciones de muones en la Gran Pirámide habrían revelado la presencia de dos espacios hasta ahora ignorados: el primero, situado sobre la denominada Gran Galería (y bautizado como Big Void) y otro más pequeño tras la cara norte de la pirámide.

Aunque se desconoce el propósito de estos vacíos y su descubrimiento no ha estado exento de polémica (el Ministerio de Antigüedades de Egipto consideró precipitada la publicación del descubrimiento), estos hallazgos muestran cómo la moderna física de partículas puede arrojar una nueva luz sobre los secretos que aún quedan por desvelar en nuestro gran patrimonio arqueológico mundial.

Como indicaba recientemente un reportaje en la sección de Cultura de El Español, el próximo reto al que se enfrenta la misión científica ScanPyramids es entrar en estos espacios para saber cómo se crearon y para qué. Los científicos recurrirán de nuevo para ello al análisis de muones ayudados por robots, que serán los que accedan al interior con cámaras para grabar y darán pistas a los investigadores sobre cómo se podrían perforar los muros evitando afectar a la estructura. Todo ello quizá nos permita saber un poco más de lo que lleva casi cinco milenios escondido tras toneladas de piedra e historia. Pero para eso aún tendremos que esperar al menos un año, que es cuando se extraerán los primeros resultados de estas nuevas investigaciones.

Mientras tanto, y para que no se nos haga tan larga la espera, nos tendremos que conformar con darnos un paseo virtual por la Gran Pirámide gracias a innovaciones como la desarrollada por Dassault Systems, teletransportándonos digitalmente a la época de los grandes faraones. Quién sabe si algún día podamos llegar a saber todos los misterios que aún están escondidos bajo las arenas del desierto arábigo que una vez pisaron Tutmosis III o Ramsés el Grande.

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