Los creadores de Dogecoin reavivan el debate de las criptomonedas

Los creadores de Dogecoin reavivan el debate de las criptomonedas: ¿libertad o desigualdad?

criptomonedasBlockchain, criptomonedas y NFT están de moda. Prometen (otra) revolución. Atraen inversiones públicas y privadas. Algunos ganan fortunas y otros lo pierden todo. El debate sobre las criptomonedas, y los activos digitales en general, es cada vez más acalorado.

Se establecen dos bandos: por un lado, quienes piensan que son una herramienta igualitaria y de libertad. Y por otro, quienes los consideran un instrumento más para aumentar la ilusión de muchos y la riqueza de unos pocos.

El CEO de Coinbase, la plataforma para el intercambio de activos digitales, Brian Armstrong, tuvo que responder a una tormenta desatada vía Twitter por el cocreador de Dogecoin, Jackson Palmer. En el tweet, el empresario ofreció una visión sombría sobre bitcoin y todo el espacio criptográfico. Palmer creó la criptomoneda Dogecoin (DOGE) en 2013 como una broma. Ahora, su argumento es que los activos criptográficos están diseñados principalmente para «amplificar la riqueza de sus partidarios».

Dogecoin se ha convertido en una de las criptomonedas más populares este año, siendo el activo digital con mejor rendimiento en el segundo trimestre de 2021, con un repunte del 392%. En 2018, Palmer ya predijo que llegaríamos “rápidamente hacia una sobresaturación de las criptomonedas«, hasta el punto de que su valor y utilidad «llegarían a cero”.

Las críticas de Dogecoin

Palmer indicó las razones por las que decidió dejar la comunidad de las criptomonedas. «Después de años de estudio, creo que la criptomoneda es una tecnología inherentemente de derechas e hipercapitalista, construida principalmente para amplificar la riqueza de sus partidarios a través de una combinación de evasión fiscal, falta de supervisión regulatoria y escasez impuesta artificialmente».

Además, para el creador de Dogecoin, «a pesar de los propósitos de ‘descentralización’, la industria de las criptomonedas está controlada por un poderoso cartel de figuras adineradas que, con el tiempo, han evolucionado para incorporar muchas de las mismas instituciones vinculadas al sistema financiero centralizado existente y que deberían haber reemplazado”.

En esencia, el hecho de que bitcoin y sus derivados se intercambiaran en circuitos separados de los del sistema financiero tradicional tenía una función ideológica. El objetivo era quitarle al Estado el monopolio de la creación de valor y lograr, al menos de forma parcial, una utopía anarquista. Sin embargo, dado que las inversiones privadas han convertido las criptomonedas en objetos sobre los que especular, han perdido su alcance revolucionario.

Palmer también compartió su creencia de que el mercado de las criptomonedas atrae a las personas con la promesa de enriquecerse con rapidez. Sin embargo, luego las arroja ‘debajo del autobús’ en beneficio de los que ya están en la cima. Si bien sus comentarios provocaron críticas, sus mismos argumentos han sido compartidos por antiguos miembros de la comunidad.

Parte de la crítica expresada parece estar respaldada por evidencias como que el 85% del total de Bitcoin en circulación se encuentra en carteras con más de 10 BTC. Y más del 50% de aquellas con más de 5 millones de dólares. Sin embargo, hay también muchos argumentos a favor de las criptomonedas que Brian Armstrong quiso expresar.

La defensa de Coinbase

Primero, el empresario asegura que la tecnología detrás de las criptomonedas amplía el acceso a las oportunidades y facilita la movilidad de la riqueza. “Las criptomonedas no resolverán la desigualdad. No se trata de crear el mismo resultado para todos. Pero crean movilidad de la riqueza y más igualdad de oportunidades para todos. Nivelan el campo de juego, al menos hasta cierto punto”.

El CEO de Coinbase también cree que las criptomonedas son adecuadas para personas de mentalidad libertaria que prefieren un sistema económico de libre mercado. «Si crees que las soluciones gubernamentales suelen ser ineficientes, excesivas o incumplidas, con consecuencias no deseadas y que la responsabilidad personal junto con el libre mercado creará mejores resultados para todos, entonces las criptomonedas son un soplo de aire fresco muy necesario».

Por último, Armstrong agrega que bitcoin ha generado riqueza para muchas personas porque no está bajo el control de ningún gobierno o regulador. Las soluciones gubernamentales, como las leyes de inversores, son contraproducentes y dificultan la obtención de riqueza mediante la inversión. “Estas leyes fueron creadas con las mejores intenciones para proteger a la gente común de las estafas, una idea noble. Pero, ¿cuál fue el resultado real? A menudo hicieron que enriquecerse invirtiendo fuera algo ilegal, a menos que ya seas rico», acusa.

Según el CEO de Coinbase, «la libertad económica ha traído mejores resultados para todos en las últimas décadas». En esencia, la suya es una oda al liberalismo puro, algo que ha llevado primero a la ‘financiarización’ de la economía y ahora a su digitalización. Por supuesto, habría que aclarar qué se entiende por «mejores resultados”.

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Criptomonedas, ni ángel ni diablo

Sin duda, la riqueza mundial ha aumentado, pero no para todos. De hecho, según el World Social Report 2020 de UNDESA, la desigualdad en el mundo ha ido creciendo durante los últimos 30 años. En particular, en países de alto y medio desarrollo. Más del 70% de la población mundial vive en países donde la desigualdad está aumentando. Y en el 60% de los países, la proporción de la riqueza concentrada en manos del 1% más rico de la población ha aumentado.

Los proyectos y plataformas de criptomonedas se han vuelto cada vez más cooperativos con los reguladores y los intereses institucionales. Lo que implica que el equilibrio se inclina cada vez más hacia los intereses económicos por encima de los principios que dieron origen a la tecnología. Sin embargo, ignorar todo el ecosistema de criptomonedas y blockchain por algunas de sus fallas significaría desperdiciar una tecnología que tiene mucho potencial.

Si bien las criptomonedas son vistas por muchos como un arma ‘contra el poder’, están lejos de poder sobrevivir sin un sistema y un reconocimiento oficial que las respalde. Las criptomonedas aún se encuentran en una etapa temprana hecha de ensayo y error. Su mayor valor recae en que son el resultado de tecnologías que cualquiera puede aprovechar. Por ello, hasta que la gente no esté satisfecha, surgirán nuevas plataformas y enfoques.

Las criptomonedas son una fusión de diferentes tonalidades de gris, blanco y negro: su futuro aún es incierto. Como dijo Palmer, «la nueva tecnología puede hacer del mundo un lugar mejor, pero no si está desvinculada de sus consecuencias políticas o sociales». Aunque Armstrong también dio en el clavo cuando contestó que «las criptomonedas solo brindan una alternativa para las personas que desean más libertad. Todos pueden tomar su propia decisión, y eso probablemente sea algo bueno”.

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Imágenes | Executium/Unsplash, Executium/Unsplash

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