Qué es una pizarra digital y para qué sirve: ventajas y aplicaciones

Todo lo que pueden aportar las pizarras digitales (y no solo en las aulas)

El uso de pizarras digitales no se reduce solo a las aulas

Antes de empezar, veamos el vídeo que sigue:

Exacto. Toda esa performance es posible gracias una PDI (pizarra digital, o pizarra interactiva, para ser exactos). Y es descacharrante. Se trata de una de las muchas bromas que gasta Matthew Weather, reconocido profesor de Matemáticas de la la Universidad de Biola (Los Ángeles, EE.UU.), en el April Fool’s Day de 2015. 

El gag se convirtió en un fenómeno viral, hasta el punto de alcanzar casi 17 millones de reproducciones. Pero no es momento de hablar de gags con pizarras, sino de las utilidades prácticas en una pizarra digital.

INTRODUCCIÓN A LA PIZARRA DIGITAL

Si usamos un smartphone en vez de una línea fija y viajamos en coche frente a un simple carromato, ¿por qué la pizarra verde y la tiza siguen siendo la única opción viable en muchas aulas? La pizarra digital propone soluciones más dinámicas, la gran ventaja de poder incluso registrar los movimientos y el material para otras clases y, sobre todo, ser un formato más interactivo y escalable.

La pregunta clave es cómo se accede y usa una pizarra digital. La metodología es sencilla, según el tipo de modelo.

En primer lugar debemos destacar que existen distintos tipos de pizarras: las orientadas a usuarios —tableros LCD para dibujar o escribir al vuelo, portátiles— frente a las orientadas a uso profesional —docente, médico, dentro del sector TICs, etc.—. Comencemos con las PDIP, las portátiles orientadas al usuario común.

PARA NIÑOS (Y NO TAN NIÑOS)

Conocidas también como eWriters, este tipo de pizarras digitales son poco más que tableros creativos, con un número limitado de borrados —entre 50.000 y 500.000 borrados a lo largo de su vida útil—, que llevaremos a cabo pulsando un botón. Suelen ser resistivas, no ópticas y su resolución suele ser bastante baja, llegando a pixelar lo que escribimos. Las más económicas ni siquiera cuentan con un calibrador de punta, pero podremos escribir y dibujar con distinto espesor dependiendo de la fuerza que usemos.

Son una fenomenal herramienta para que los niños dibujen y coloreen sin gastar decenas de folios, sin manchar las paredes o cualquier superficie del hogar que te tocará repintar. Pero también sirven para mostrar pequeños bocetos y diagramas en presentaciones y para mostrar ideas al vuelo a algún cliente, con la posibilidad de modificar el color del trazo —para destacarlo sobre el fondo negro—.

En la mayoría de estos gadgets se podrán guardar los dibujos que hayamos hecho en la pantalla LCD, para enviárnoslos por wifi o Bluetooth a nuestro móvil o PC.

En los modelos más económicos no existe posibilidad de cargar la batería interna: una vez no podamos seguir borrando las letras o dibujos, tendremos que cambiar la batería de la tablet por una nueva.

Los mejores modelos pasan del plástico al cristal líquido y suelen incluir opciones multifunción para escalar lo que hayamos escrito, imprimirlo o exportarlo a un portátil. Estos, lejos de ser simples juguetes para apuntar la lista de la compra en la cocina, son ideales para escribir con el lápiz incorporado, para tomar notas en el trabajo y evitar la pérdida de post-its.

DENTRO DE LAS AULAS

Existen dos: la PD o pizarra digital es simplemente una pantalla o panel blanco —colgado de la pared o sobre pedestal con ruedas— sobre el que un videoproyector (conectado a un ordenador) va mostrando las distintas imágenes que previamente hayamos compuesto. La PDI, o pizarra digital interactiva, es algo más interesante, ya que no solo muestra lo que se proyecta, también es táctil. Es decir, podemos escribir en ella con un rotulador o lápiz inteligente.

Como si de una tablet gigante se tratase, las pizarras interactivas responden a lo que escribamos. Podemos arrastrar ventanas, hacer subrayados, cerrar pestañas, cambiar el grosor del dibujo o borrarlo mediante una suite de herramientas de escritura —similar al típico cajón de opciones de InDesign o incluso Paint— o incluso hacer zoom sobre una zona concreta. Y claro, como en una captura de pantalla, las imágenes proyectadas pueden ser guardadas, impresas o enviadas por correo.

Otra funcionalidad que aventaja a las PDI frente a las PD es el teclado virtual. Mientras que en una pizarra digital común tendremos que usar teclado y ratón para ir navegando entre las opciones, ya sea desde el teclado del ordenador o mediante remoto con un teclado conectado vía Bluetooth, en una PDI podemos abrir un teclado virtual e introducir texto. Nuestro lápiz inteligente o incluso nuestro dedo será el puntero para ello.

Una ventaja ideal para presentaciones, ya que no tendremos que desplazarnos desde la zona de exposición. En contraposición, el coste general de ese kit será más elevado. Mientras que en la primera opción solo se recurre a un ordenador, un proyector y una pantalla blanca, las PDI suelen disparar el coste total. Y también habría que sumar un periférico extra: el cursor o lápiz interactivo.

En todo caso, una pizarra digital siempre contará con más posibilidades que su análogo de madera y tiza. Una buena alternativa tanto para fomentar la creatividad entre los más pequeños como para trabajar con mayor agilidad sin acrecentar, aún más, el gasto de papel.

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Imágenes | Cabecera de Wikipedia, Unsplash (imágenes 2 y 4), Amazon, Wikimedia  y Wikipedia/Activeducator.

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