Teléfonos retro como Nokia 3310: ¿qué tienen para seguir gustándonos?

¿Qué tienen estos teléfonos retro para marcar tendencia ahora?

telefonos-retro-tendenciaMientras que internet acelera hacia entornos con más imágenes y vídeos, bastantes usuarios vuelven a dispositivos retro. En lugar de comprar un smartphone de última generación con los que navegar, otros invierten en teléfonos de diseño antiguo. ¿Van en contra de la moda, o la crean?

Los teléfonos retro, en concreto los plegables (flip phones), están ganando inercia. No tanta como el reloj Casio F-91W, que casi 30 años después de su lanzamiento sigue en la cresta de la ola, pero cada vez aparecen en los medios con más frecuencia. La falta de distracciones, que sirvan para todas las edades o su resistencia son algunos de sus puntos fuertes.

Los teléfonos retro combaten la fricción tecnológica

Este asunto es recurrente. Ya hablamos en su momento de la fricción tecnológica al abordar el tema de la ubicuidad. Esta sintetiza el problema de que cada vez tenemos más avisos. Cada app instalada somos un poquito más esclavos de tener que mirar el móvil y de sus distracciones.

Un ejemplo: a menudo nos llega un aviso al móvil. Y el mismo a la pulsera de actividad o reloj un segundo más tarde. Cuando encendemos el ordenador, vuelve a saltar una tercera vez. ¿Son necesarios tantos avisos? ¿Los necesitamos en el móvil? La red se ha hecho eco de la decisión de Roman Cochet, un pintor parisino, que cambió un iPhone por un teléfono plegable:

“Con un smartphone gastas demasiado tiempo en teclear, hablar, siempre en comunicación constante, y no tienes [tiempo] para todo lo demás. Ahora estoy mucho más concentrado en lo que hago. Menos distraído”

Hasta que la inteligencia artificial se ocupe de las notificaciones y nos las organice para no saturarnos, muchos optamos por desinstalar las redes sociales de nuestros terminales. Otros invertimos en teléfonos en los que ni siquiera pueden ser instaladas, como Cochet.

“Una declaración de protesta”… y de marketing

No es el único en usar el flip phone como “resistencia sociopolítica”. En un mundo en el que tener lo último se ha convertido en una cultura, generar de manera activa un freno al desarrollo de nuevos terminales reduciendo su demanda se ha vuelto contracultural.

Ahora ser neoludita mola, y presentarse como antisistema es el nuevo giro mediático. El actor Daniel Day-Lewis (arriba) ha usado esta estrategia para volver a la prensa. Quizá de forma inconsciente, a diferencia de Kim Kardashian o Warren Buffett, quienes exponen sus respectivos teléfonos bien visibles para que los medios se hagan eco.

¿Hasta qué punto la reivindicación social pasa a ser postureo mediático? Después de todo, el postureo y lo retro siempre han viajado de la mano. Dicho esto, los teléfonos retro tienen más puntos fuertes, literalmente.

Acceso de las personas mayores a la tecnología

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Durante décadas, las personas de edad avanzada pertenecían a una generación en que el acceso a la tecnología suponía una barrera. Hoy día nuestros mayores alfabetizados hacen uso del WhatsApp como los jóvenes. Probablemente incluso con menos faltas de ortografía. Pero hay una generación intermedia que encuentra más cómodos los teléfonos antiguos.

Estos disponen de una botonera visible y que no se esconde como ocurre con el teclado virtual. A muchos que el teclado se repliegue para liberar pantalla nos resulta lógico, pero para quien no sabe manejar un dispositivo inteligente resulta frustrante. ¿Adónde ha ido? ¿Cómo hago para que vuelva a salir?

Muchos smartphones ocultan también los botones de navegación. En el caso de iOS hablamos del círculo de la base y del botón flotante, poco intuitivos para personas mayores. En algunos modelos de Android la barra de navegación permanece siempre iluminada, pero en muchos está desapareciendo al integrarse en la pantalla y hacerse virtual. Localizarla no es nada fácil.

Además, la respuesta háptica es mucho más natural en los teléfonos retro. El botón físico devuelve una señal más fuerte que una leve vibración. Es como tocar una chincheta. Tangible. Personas con vista cansada, o baja sensibilidad y motricidad, agradecen estos terminales. Para ellos son mucho más cómodos.

Tienen todo lo que necesitan: los números del 0 al 9, un asterisco y una almohadilla. Los primeros sirven si se acuerdan del teléfono a marcar. Si no, se pueden almacenar unos pocos teléfonos en marcación rápida. Ideal para ponerse en contacto con familiares, que muchas veces es lo que necesitan.

Una dureza y resistencia características

La mayoría de los lectores recordarán teléfonos parecidos al de abajo o al que encabeza el artículo. Con ellos uno podía distraerse jugando al Snake o cambiando el politono. Y poco más, la verdad. Es un teléfono para llamar y estar en contacto, y ahí acababa todo. Tiene una batería duradera que aguanta semanas y si se cae al suelo sobrevive.

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Las pantallas de los smartphones, por el contrario, siguen siendo quebradizas pese a la tecnología involucrada. El Gorilla Glass 5 se sigue rompiendo y los bordes redondeados absorben buena parte del impacto, pero no toda. Las fracturas son frecuentes. Teléfonos como los Nokia de arriba no se rompían ni cuando lo intentaste con fuerza.

También sobrevivían al agua, tanto dulce como salada, y al paso del tiempo. Si tienes uno por un cajón comprobarás que funciona y que coge red. Por contra, los teléfonos inteligentes parecen tener una vida útil máxima que ronda los dos o tres años. Después de ese plazo, o se quedan atrás en cuanto a hardware o son víctimas de la obsolescencia programada.

Y no olvidamos la obsolescencia programable, como ocurrió con la versión de iOS 11 que ralentizó adrede los terminales. Si el precio de estar conectado es que la marca de mi teléfono me lo rompe a distancia, igual no me interesa ir a la última y prefiero pasarme a lo retro.

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Ojo, los usuarios somos en muchas ocasiones los que cambiamos de terminal sin necesitarlo. La llamada obsolescencia del deseo por la cual deseamos el siguiente móvil. Más nuevo, con más pantalla, batería y RAM. Y que tenga todos los gigas que seamos capaces de meterle dentro… para usar el WhatsApp.

Quizá volver a dispositivos ‘obsoletos’ pero funcionales sea un paso en la buena dirección. Motivos hay, ya busquemos cierta tranquilidad, durabilidad, comodidad… o darnos a conocer en la prensa.

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