Los NFT, un arma frente a las fotos porno que se reciben sin consentimiento – Nobbot

Los NFT, un arma frente a las fotos porno que se reciben sin consentimiento

NFTSon la moda del momento en el ámbito artístico y financiero, pero los NFT o tokens no fungibles también pueden ser una herramienta para reaccionar ante fotos íntimas no deseadas.

De hecho, los NFT certifican inequívocamente la propiedad de un contenido digital. Por lo tanto, podrían hacer que alguien se lo piense dos veces antes de enviar las imágenes de sus partes íntimas a extraños. Eso sí, no son una solución definitiva y sin riesgos desde el punto de vista legal.

Actúan como certificados de propiedad y, gracias a la tecnología blockchain, brindan la oportunidad de comprar y vender obras de arte digitales de manera segura. De esta forma, cada producto queda registrado y certificado. Y es una solución para dar la oportunidad a los artistas nacidos en el mundo digital de ganar algo con sus creaciones artísticas.

La idea de convertir en NFT este tipo de contenido obsceno se le ocurrió a Zoe Scaman, una creativa de Londres (Reino Unido), después de leer una conversación en Reddit. Así, junto a Alex Morris y Oliver Finel, del estudio Very Serious, creó NFT the DP (‘Dp’ es la sigla de ‘dick pictures’). Una sencilla página web explica cómo transformar la imagen recibida en un token no fungible y luego pedirle al acosador que pague para recuperarla.

Las instrucciones son muy simples, incluso para las personas que no están familiarizadas con la tecnología blockchain. Para ‘acuñar’ imágenes se recomiendan MetaMask (para comunicarse con la blockchain de Ethereum) y Mintable (uno de los muchos marketplace para acuñar y vender NFT).

acoso

Nft the Dp, un intento irónico de defenderse

Una vez que se haya registrado la imagen, se puede enviar una invitación para comprarla al propietario. Si no lo hace, todos podrán ver ‘su obra’ y adquirirla. En la invitación también se incluye un pequeño párrafo final dedicado a quienes enviaron la foto no deseada. “Paga el NFT, si puedes permitírtelo, de lo contrario … ¡Qué lástima!” En definitiva, un enfoque irónico que transforma estas fotos obscenas en ‘obras de arte’ y permite que las personas acosadas ganen dinero de ellas. Es una provocación que refleja una realidad hecha de verdaderos acosos.

No hay datos sobre el fenómeno en España, pero en el Reino Unido más del 40% de las mujeres entre 25 y 35 años aseguran haber recibido una imagen no solicitada de genitales masculinos (fuente YouGov). En Estados Unidos, por otra parte, según el Pew Research Center, esta forma de acoso involucra el 53% de la mujeres entre 19 y 28 años.

Esta comunicación molesta cada vez más frecuente es el llamado cyber-flashing. Es decir, el envío de imágenes obscenas a personas desconocidas a través de bluetooth o AirDrop, una herramienta que permite compartir contenido instantáneamente con otros dispositivos Apple cercanos. Las fotos se envían de forma anónima y el destinatario, antes de decidir si las acepta o no, se ve obligado a previsualizarlas.

Por supuesto, es posible rechazar una foto llegada por AirDrop para evitar que se guarde en el móvil. No obstante, la notificación que aparece en la pantalla es lo suficientemente grande para que una anatómica indeseada resulte inconfundible. Además, la decisión de rechazar una imagen, borrandola del móvil, elimina cualquier evidencia de acoso. Lo que hace que sea mucho más difícil probar y denunciar el incidente.

stalker

El cyber flashing

El caso es que, en algún momento, después del lanzamiento de AirDrop en 2011, los usuarios de iPhone se dieron cuenta de que podían enviar lo que quisieran a cualquier dispositivo cercano, siempre y cuando AirDrop tuviera una configuración abierta. De hecho, para enviar contenido a través de este sistema, el iPhone o Mac deben estar configurados como ‘detectables’ para otros usuarios de iOS.

Es posible elegir entre configurar AirDrop para que esté disponible solo para contactos o para ‘todo el mundo’. Esta última opción es la que facilita recibir y compartir fotos con alguien cuyo número no está registrado en el dispositivo. Por defecto, la función está puesta en ‘solo contactos’, pero es frecuente que los usuarios la cambien al modo ‘todo el mundo’. Este mismo fenómeno se ha replicado en las redes sociales, donde muchas mujeres reciben fotografías a través de sus mensajes privados en Twitter o Instagram.

Si a primera vista el cyber flashing podría parecer una broma de mal gusto, en realidad la sensación de peligro que puede generar es bastante violenta. Es suficiente con imaginarse recibiendo este tipo de recado mientras se está volviendo a casa en un vagón vació de la metropolitana, con el temor de que el autor pueda seguir a su víctima hasta su casa. No tiene nada de gracioso. NFT the DP es una forma de generar debate en torno al cyber flashing y de mostrar cómo irían las cosas si las mujeres dieran la vuelta a las dinámicas de poder que determinan y justifican tal fenómeno.

cyber flashing

Posibles problemas legales

Las reacciones de los usuarios hasta ahora ha sido «muy positivas», asegura su creadora. Aun así, junto al debate sobre el tema, en las redes sociales Scaman también ha recibido mensajes violentos y amenazas de muerte y de violación. Y acompañadas de toda clase de fotos obscenas.

Una propuesta como la de NFT the DP no está exenta de consecuencias legales. De hecho, y de forma bastante paradójica, podría haber delito de difamación, violación de la privacidad e incluso violación de los derechos de autor. Puede sonar gracioso, pero los derechos de la foto de un pene tomada por su dueño son suyos. En ese caso, si alguien ganara dinero vendiendo el NFT, el acosador podría demandarle por infracción de la propiedad intelectual.

Y no solo eso. Porpagar este tipo de contenidos podría considerarse como una forma de difusión no consensuada de imágenes íntimas. El acosador, legalmente, podría pasar por acosado. Es el mismo problema de siempre: el desarrollo tecnológico es más rápido que la ley.

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Imágenes | Charles Deluvio/Unsplash, Paul Hanaoka/Unsplashh, James Sutton/Unsplash, Timothy Eberly/Unsplash

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