Clärenore Stinnes, la mujer que dio al vuelta al mundo en coche en 1927

Clärenore Stinnes: la aventurera que dio la vuelta al mundo en coche por primera vez

Clarenore Stines, de origen alemán, fue la primera persona en dar la vuelta al mundo en coche.

Dos años, un mes y más de 46.000 kilómetros fue lo que le llevó a la alemana Clärenore Stinnes dar la vuelta al planeta Tierra. Lo hizo a bordo de un coche en una expedición que ideó y para la que consiguió financiación ella misma. En una época en la que muy pocos hombres (y, sobra decirlo, menos mujeres) podían pensar en hacer algo así.

Clärenote Stinnes inició su viaje el 25 de mayo de 1927. En pleno periodo de entreguerras, puso rumbo al este para cruzar varios continentes antes de volver de nuevo a su hogar. Le esperaban nuevos paisajes, nuevas culturas, aventuras y dificultades. Pero, sobre todo, el logro de ser la primera persona en conseguirlo.

Piloto de carreras en los años 20

Clärenore Stinnes nació en enero de 1901, con la llegada del siglo XX, en la ciudad alemana de Mülheim. Antes de fijar su nombre en la historia al dar la vuelta al mundo, lo hizo como piloto de carreras. Logró sumar 17 victorias en competiciones en las que era la única mujer participante. En algunas de ellas consiguió vencer en velocidad a algunos de los pilotos alemanes más reconocidos de la época.

Detrás de las actividades de Clärenore Stinnes estaba el apoyo económico de su familia. Su padre, Hugo Stinnes, había hecho una gran fortuna durante la primera guerra mundial en los sectores eléctrico y naval. A lo largo de la infancia y la juventud de Clärenore, este intentó que se interesase en temas más ‘femeninos’ que los de la industria del motor. Sin embargo, esto no entraba en los planes de la joven.

Un Adler Standard 6

En 1927, Clärenore estaba preparada para comenzar su viaje. Lo haría al volante de un Adler Standard 6, un modelo alemán muy avanzado en su época. Contaba con un sistema hidráulico en el accionamiento de los frenos, que operaban en las cuatro ruedas. El coche tenía una potencia de 45 caballos.

El coche con el que se completó la aventura fue un Adler.

Contrató los servicios de dos mecánicos para que la acompañaran en su viaje a bordo de un furgón con víveres y recambios. Además, poco antes de partir, conoció al fotógrafo sueco Carl-Axel Söderström, a quien contrató también para inmortalizar la travesía en fotos y en vídeo. Sería el único que la acompañaría hasta el final.

Tras la financiación estaban Adler, Bosch y Aral. Tres marcas alemanas relacionadas con la industria del motor que estaban creciendo a gran velocidad en la Alemania de entreguerras. La propia Clärenore Stinnes se encargó de conseguir su participación. Motivo por el que, finalmente, no tuvo que depender de la fortuna de su padre para realizar el viaje.

La ruta a través de tres continentes

Stinnes, Carl-Axel Söderström y los dos mecánicos arrancaron el 25 de mayo de 1927 desde Frankfurt. Cruzaron los Balcanes, el Líbano y Siria. Tras llegar a Teherán (Irán), pusieron rumbo al norte hacia Moscú. A partir de ahí se enfrentaron a la dura prueba de cruzar Siberia durante el invierno. Las frías temperaturas dificultaron la ruta y a menudo causaban problemas en el vehículo. Fue en este punto en el que los dos mecánicos abandonaron el viaje y decidieron regresar a Alemania.

Una vez superada Siberia y cruzado el desierto de Gobi (que cubre territorios de Mongolia y China), Clärenore Stinnes y Carl-Axel Söderström se dirigieron a la costa de China. Allí y al bordo de diferentes barcos alcanzaron Japón, Hawái (EE.UU.) y finalmente Lima (Perú).

En América Latina esperaban nuevos obstáculos como las enfermedades, el mal de altura o la dificultad para avanzar en lugares en donde no existían vías. O en las que, simplemente, todo era selva. En Perú se les rompió también una pieza del embrague y tuvieron que esperar más de un mes a que les enviaran otra desde Alemania.

A partir de ahí su ruta pasó por Buenos Aires, América Central, EE.UU. y Canadá. Desde el continente americano, un ferry los llevó de nuevo a Europa. Aparcaron finalmente el Adler el 24 de junio de 1929 en Berlín.

El mundo siguió su aventura

Como si fuesen los periódicos británicos con el viaje de Phileas Phog en la novela ‘La vuelta al mundo en 80 días’, los noticieros alemanes siguieron de cerca el periplo de Clärenore Stinnes. Algunas de las noticias aún pueden leerse (en alemán, claro) en hemerotecas y archivos digitalesCon las imágenes que el fotógrafo sueco había grabado durante la travesía se realizó un documental titulado ‘Im Auto durch zwei Welten’ (’En coche a través de dos mundos’).

Ella misma puso por escrito los detalles de su aventura en el libro ‘Im Auto durch zwei Welten: die erste Autofahrt einer Frau um die Welt 1927 bis 1929’. Una obra que ha sido editada en español por Casiopea con el título ‘En auto a través de los continentes (1927-1929)’ .

En este diario de viaje se narra desde cómo sobrevivieron a tormentas de arena y temperaturas extremas hasta la la curiosidad de cientos de personas que se encontraron en su camino y que nunca en su vida habían visto un coche.

El viaje de Clärenore Stinnes sirvió, en su época, para demostrar las posibilidades del coche como medio de transporte. Y sigue sirviendo, hoy, como historia para ilustrar la determinación de una mujer que no quiso verse limitada por los roles de género. Ni dejarse influenciar por todas aquellas personas que, seguramente, le dijeron que no podría hacerlo.

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Imágenes | RealFictionFilm.de/presse