‘Ghosting’ y ‘orbiting’: cuando un amor termina en la era digital

ghostingEl uso de las redes sociales y otras herramientas digitales para establecer, cultivar y concluir relaciones personales ha creado nuevas formas de gestionarlas. Fórmulas para conocerse y separarse, que existen como consecuencia del aumento de las relaciones a distancia o solo virtuales. En general, se puede decir que ha crecido la falta de responsabilidad. Y fenómenos como el ghosting describen un mundo en el que las personas físicas y sus avatares se confunden.

El término ghosting indica la decisión unilateral de una persona de terminar una relación, simplemente desapareciendo, como un fantasma. Algunos sociólogos han investigado el fenómeno y han identificado cuatro tipos de ghosting. Varían según la duración y la manera en que se implementan. Son categorías que consideran, sin embargo, solo la planificación y decisión del fantasma y no los aspectos emocionales de quienes sufren su decisión.

  • Repentino en corto plazo. Caracterizado por una desaparición repentina sin comunicación, pero con posibilidad de reanudación de la relación. Al bloqueo le sigue una reaparición igual de inesperada.
  • Repentino en largo plazo. Desaparición repentina sin comunicación y una falta de voluntad para retomar la relación.
  • Gradual en corto plazo. Definido por una desaparición paulatina con posibilidad de que la relación se recupere. Las comunicaciones disminuyen poco a poco, pero no se ven impedidas por un bloqueo unilateral y pueden reanudarse.
  • Gradual en largo plazo. ‘Evaporación’ paulatina y sin voluntad de retomar la relación (desvinculación).

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Las repercusiones del ghosting

El fenómeno del ghosting ha ido creciendo sin parar en los últimos años entre la población joven, pero no únicamente. En una encuesta de 2014 realizada por el gobierno de Estados Unidos sobre una población de mil personas, el 13 % había sufrido ghosting por una expareja. Mientras que el 11 % admitió haber utilizado esta estrategia para disolver un vínculo emocional. Desde entonces, estos porcentajes es muy probable que hayan aumentado.

El final de una relación es un trauma que la mayoría de las personas tiene que afrontar en el transcurso de la vida. Y el impacto del ghosting puede cambiar de una historia a otra y de una persona a otra. La investigación ha encontrado que su repercusión es menor si la relación es de muy corta duración (no más de dos citas). Lo cual no sorprende.

Sin embargo, ya sea más larga o corta, su conclusión siempre activa fuertes reacciones emocionales. El ghosting altera por completo el plan de vida y genera incertidumbre y ambigüedad. No tanto por la finalización de la relación, sino porque no permite atribuir causas y motivaciones al evento. Todo esto bloquea el proceso natural de elaboración de la pérdida. Y se aplica no solo a los lazos sentimentales, sino también a las amistades, donde se despiertan los mismos malestares emocionales.

Formas de cerrar una relación

Dado que el final de una relación es un episodio tan intenso, se han estudiado las estrategias que los humanos pueden usar para enfrentarse a ello. Los autores de este estudio definieron siete formas. Y también enumeraron las repercusiones emocionales de cada una de ellas.

  • Evitación o retirada. Se caracteriza por la tendencia a aumentar la distancia emocional, por lo que disminuyen las señales de intimidad, aunque sin una explicación real.
  • Manipulación. Consiste en facilitar el final de la relación manipulando a las personas que orbitan la relación para causar una conclusión inevitable.
  • Distanciamiento o mediación de las comunicaciones. Este modo es el más utilizado por los nativos digitales y consiste en utilizar medios tecnológicos para comunicar el fin de la relación.
  • Aumento de los costes emocionales. Adelantar el final de la relación a través de la obstaculización de la vida en pareja y desencadenando numerosos conflictos.
  • Desvinculación. Se caracteriza por la decisión de no terminar la relación en un momento determinado, sino alejarse poco a poco de la pareja.
  • Confrontación abierta. Consiste en comunicar de forma directa y abierta la voluntad de terminar la relación.
  • Positividad o autocrítica. Durante el enfrentamiento directo, la pareja que ha decidido terminar la relación se responsabiliza de su decisión y, al mismo tiempo, demuestra cercanía emocional por la persona dejada.

Entre las estrategias enumeradas, las que tienen las mayores repercusiones emocionales negativas son aquellas en las que no se explicita la voluntad de terminar. Todo queda suspendido; las preguntas permanecen abiertas. Y las personas que sufren el ghosting viven la misma condición de pérdida de una desaparición real.

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La paradoja del orbiting

La realidad es que el ghosting siempre ha existido. Sin embargo, convertirse en un fantasma emocional se ha vuelto más fácil y menos impactante a nivel social. También porque todavía existe la creencia de que una relación que nació o se desarrolló en el ámbito digital no es una relación ‘real’. Otra justificación del ghosting, sobre todo en adolescentes, es que se utiliza para no herir a la pareja. Cuando en realidad es una excusa para justificar una estrategia que busca evitar un enfrentamiento emocional maduro y adulto.

Pero no todos los ex desaparecen. De hecho, existe la paradoja del orbiting, un fenómeno por el cual alguien que ha terminado una relación continúa siguiendo a su expareja en las redes. Y le interesa que se sepa que todavía está allí, a través de comentarios y ‘me gusta’, pero sin interacciones directas. Al igual que con el ghosting, el orbiting se da también entre amigos.

El término fue acuñado por la bloguera Anna Iovine. En su interpretación, el ‘orbitador’ es como «el ex que te mantiene en su órbita: lo suficientemente cerca para verse, lo suficientemente lejos como para no oírse». También en este caso se trata de la transposición al mundo digital de un comportamiento que ya existe en la vida física.

Entre los orbitadores hay personas que quieren ejercer su control sobre los demás. Otras que no saben lo que quieren y prefieren poner a una pareja en espera mientras intentan tomar una decisión. E incluso aquellas que no tienen idea de lo que están haciendo y atribuyen rasgos paranoicos al malestar de la pareja. El ghosting y el orbiting representan bien las estructuras relacionales de nuestra época: más abiertas, sin límites geográficos y variadas. Aunque, al mismo tiempo, bastante frágiles e intercambiables con facilidad. Algo así como ‘relaciones IKEA’.

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Imágenes | Pratik Gupta/Unsplash, Stefano Pollio/Unsplash, Nasa/Unsplash

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