La emoción de oír por primera vez

niña oye por primera vez

El vello se eriza y el estómago se encoge. Estamos a punto de contemplar una escena sorprendente, maravillosa y emotiva. En la pantalla se observa a varias personas. Una de ellas es sorda y, gracias a la tecnología, oirá por primera vez.

No resulta extraño alegrarse y emocionarse ante estas experiencias. La forma en que entendemos el mundo a través de los sentidos es difícil de transmitir a otros, y descubrirlos es un experimento conmovedor. Dentro vídeo.

La tecnología que devuelve la audición

El implante coclear es una tecnología que devuelve la audición gracias a que un dispositivo hace las veces de oreja y oído. Compuesto por un elemento interno que requiere cirugía intracraneal y que estimula las células del nervio auditivo, y uno externo que capta los sonidos, se trata de una tecnología testada y segura. Por ello, hay tantos vídeos de primeras experiencias con la audición.

esquema de un implante coclear

El primer implante coclear instalado data de 1957, aunque, como es obvio, la técnica actual y la tecnología implicada se parece poco a aquella. En la actualidad es mucho más común y también más segura y fiable. También llega a más gente al haberse abaratado bastante. Lo mismo puede decirse de elementos como marcapasos y ortopedia, dispositivos restitutivos de facultades dadas por hecho.

La importancia de los sentidos para entender el mundo

La humanidad ha evolucionado con cinco sentidos externos: la vista, la audición, el olfato, el gusto y el tacto. Así como otros mecanismos similares como la termorrecepción, nocicepción, propiocepción y equlibriocepción. Cuando se resta uno o más, parte de la realidad desaparece. Y es que, aunque unos son más usados que otros, todos los sentidos suelen ser necesarios en el día a día.

Cuando un sentido falta, el resto trata de compensar. De hecho, se sabe que el cerebro destina los recursos no empleados por un sentido para potenciar alguno de los otros. Y, sin embargo, el umwelt (la realidad perceptible) se reduce de forma notable. Disponer de un número específico de sentidos y luego desbloquear uno ‘nuevo’ es, como es comprensible, algo indescriptible.

Pasar de no poder oír a hacerlo podría compararse con obtener, de repente, un sentido extra. Piensa en lo emocionante que sería pasar a ver el infrarrojo, escuchar por debajo del umbral humano o percibir vibraciones a kilómetros de distancia. Esto son solo magnificaciones de sentidos que ya tenemos. Añadir uno más supone cambiar por completo la perspectiva que se tiene del mundo.

Hace tiempo que se sabe que la forma en que la humanidad experimenta la realidad condiciona y restringe su capacidad de imaginar, su conocimiento y sus obras. Nuestra cultura, leyes y herramientas serían distintas si pudiésemos percibir los campos electromagnéticos (electrocepción, magnetorrecepción), detectar el fuego a decenas de kilómetrospercibir la salinidad.

Emocionarse con quienes oyen por primera vez

Las personas que no hemos perdido el oído no somos capaces de experimentar lo que supone recuperarlo o lo que conlleva experimentar por primera vez en la vida la acústica. Es una vivencia por la que, por suerte, no hemos pasado. Lo que sí es posible es verlo a través de personas con sordera que, haciendo uso de la tecnología, descubren el sonido primera vez.

Fenómenos que las demás personas damos por sentado se transforman en mágicos y maravillosos en el cerebro de otras que ni siquiera podían imaginar en qué consistían. El modo en el que la masa gris transforma las señales de nuestros órganos periféricos es impresionante.

Esto es más emocionante cuando las personas escuchan a sus familiares y seres queridos por primera vez. Y fascinante cuando los niños y niñas escuchan a sus madres. No es de extrañar que alguno pase miedo al recibir esa señal ‘extra’ a la que no están acostumbrados. O que llore al no ser capaz de comprender qué está ocurriendo.

Esto último pasa bastante con los más pequeños, que están perdidos ante un nuevo mundo de estímulos. La experiencia debe ser parecida a la ingesta de una bebida que no sea agua por primera vez. El rechazo inicial no es extraño. Los sentidos son un gusto adquirido que la mayoría de personas va madurando con la edad, y que pueden suponer un gran esfuerzo si el sentido se manifiesta de golpe.

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