Penicilina: así se descubrió el primer antibiótico y así se utiliza ahora

Penicilina, el antibiótico que se descubrió por un descuido

Qué es la penicilinaEl descubrimiento de la penicilina marcó un punto de inflexión en la historia de la medicina. Con ella, se dio la bienvenida a los antibióticos, capaces de eliminar los microorganismos causantes de muchas enfermedades infecciosas.

La práctica de la medicina ha acumulado a lo largo de su historia numerosos avances que han salvado millones de vidas. Uno de los más importantes vividos en el siglo XX se remonta a 1928. Alexander Fleming descubrió el primer antibiótico, la penicilina. Hoy se emplea para curar infecciones relacionadas con el sistema respiratorio, garganta, oídos y enfermedades de transmisión sexual, entre otros.

Índice

  1. Qué es y para qué sirve la penicilina
  2. Cuándo y cómo se descubrió
  3. Qué tipos de bacterias mata
  4. Clasificación
  5. Efectos sencundarios de la penicilina

Qué es y para qué sirve la penicilina

La penicilina es un tipo de antibiótico que pertenece al grupo de los betalactámicos. Se trata de un antimicrobiano que en medicina se usa para el tratamiento de infecciones ocasionadas por bacterias u hongos. Según el tipo de penicilina que se utilice, su administración se realiza a través de inyecciones, por vía oral o ambas.

Cuándo y cómo se descubrió la penicilina

El descubrimiento de la penicilina está vinculado al médico e investigador británico en bacteriología Alexander Fleming, que en 1945 fue reconocido con el Premio Nobel de Medicina junto a sus compañeros de profesión Howard Walter Florey y Ernst Boris Chain (estos últimos hicieron posible su producción en grandes cantidades).

No obstante, el hallazgo de la penicilina se produjo mucho antes de ese año. Se remonta a 1928 y puede considerarse accidental. En aquel verano, Fleming trabajaba en una serie de investigaciones centradas en la bacteria del estafilococo en el Hospital de St. Mary’s de Londres (Reino Unido). La casualidad hizo que el científico, antes de irse de vacaciones, se olvidase de uno de estos cultivos en una de sus placas de Petri. A la vuelta, y en vez de tirarla a la basura por haberse dañado, se percató de un detalle importante. Un hongo había crecido de manera natural y había contaminado esta placa. Lo ‘llamativo’ del hallazgo fue que los estafilococos más próximos al hongo habían muerto, pero los que estaban más apartados no. 

Alexander Fleming- penicilina

A partir de aquí, el investigador centró su atención en este hongo y comprobó como este expulsaba algún tipo de sustancia bactericida que permitía acabar con bacterias que originaban enfermedades. Este hongo fue identificado con el nombre de penicillium notatum, es decir, penicilina.

¿Qué tipos de bacterias mata la penicilina?

Considerada uno de los grandes avances médicos clave del siglo XX, pasaron varios años hasta que la penicilina empezó a utilizarse en importantes cantidades (más allá de los ensayos clínicos de la época) para el tratamiento de distintas enfermedades como la gonorrea, la escarlatina y la septicemia. El primer escenario importante donde se usó fue la Segunda Guerra Mundial.

La penicilina ha demostrado su eficacia ante bacterias como la del meningococo (causante de la meningitis), el neumococo (ocasiona, entre otros, neumonías, sepsis e infecciones en el oído), el estreptococo (infecciones en la garganta, inflamación de las amígdalas) y el estafilococo (infección de huesos y piel, neumonía, bacteriemia y endocarditis, un tipo de infección que afecta al revestimiento interno y las válvulas cardíacas del corazón).

Cabe recordar que la penicilina está considerada un antimicrobiano de amplio espectro. Esto significa que puede emplearse para ‘atacar’ a una extensa gama de bacterias patógenas, siempre y cuando los microorganismos se encuentren en fase de crecimiento y desarrollo. Dichas bacterias se protegen con una pared celular y lo que la penicilina hace es evitar la formación de esta cubierta exterior para provocar la desaparición del microorganismo causante de la infección. Ahora bien, desde hace varios años, se viene alertando de la resistencia que algunas de estas bacterias presentan frente a antibióticos como la penicilina como consecuencia de su uso inadecuado.

Penicilina, el primer antibiótico

TIPOS DE PENICILINA

Como hemos indicado al comienzo, la penicilina es un antibiótico catalogado dentro del grupo de los betalactámicos. En esta clasificación, se distinguen diferentes tipos de penicilina ya que cada una tiene un espectro de acción distinto y esto hace reaccionar a los microorganismos de distinto modo.  Algunos ejemplos son:

  • Penicilina V: para infecciones de garganta, oído, piel, boca…
  • Penicilina G: se aplica en tratamientos de endocarditis y sífilis, entre otros.
  • Amoxicilina: además de infecciones relacionadas con bronquitis y neumonías, si se combina con otros medicamentos permite el tratamiento de úlceras.
  • Ampicilina: se aplica en el tratamiento de infecciones relacionadas con los pulmones, meningitis o tracto gastrointestinal.
  • Ticarcilina: está indicada en infecciones relacionadas con los tejidos blandos, la piel, la zona intra-abdominal, el tracto urinario…
  • Flucloxacilina: este tipo de penicilina ayuda a tratar enfermedades como la septicemia y la meningitis, así como infecciones relacionadas con el tracto respiratorio, piel y tejidos blandos como quemaduras infectadas e injertos de piel. Antibióticos-penicilina

Efectos sencundarios de la penicilina

El sistema inmunológico de cada persona es diferente y, por lo tanto, cada uno reacciona de una manera a los antibióticos. En el caso de la penicilina, algunas personas presentan alergias que lógicamente deben vigilarse. ¿Cuáles son estos efectos secundarios o adversos? Uno de los más graves es la anafilaxia, relacionada con el shock anafiláctico. Este tipo de reacción conlleva síntomas como los siguientes: cólicos, náuseas, vómitos, mareos, convulsiones, disminución de la presión arterial, convulsiones, problemas para respirar porque las vías respiratorias se estrechan… Episodios de urticaria, erupciones cutáneas, fiebre, picazón en el cuerpo o dolor de cabeza son otros de los síntomas que presentan las personas alérgicas a la penicilina.

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Imágenes | Crulina 98/Wikimedia Commons (destacada), Calibuon at English Wikibooks/Wikimedia Commons, PublicDomainPictures/Pixabay17904 y nastya_gepp/Pixabay

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