La planta rodante que demostró la riqueza del castellano en Twitter

¿Cómo se llaman las plantas rodantes del wéstern? Twitter confirma la riqueza del castellano

planta rodanteEl sheriff del condado y un bandido de gesto patibulario se intercambian miradas, bajo un sol abrasador, tratando de discernir quién desenfundará antes el revólver. Una planta rodante surca la pantalla y, por un momento, olvidamos el duelo para preguntarnos cómo se llama ese matojo seco que arrastra el viento. ¡BANG!

Según la Wikipedia, se trata de un estepicursor, barrilla, abarrilla, salicornio o salicor y es una “parte estructural de la anatomía aérea de una serie de especies de plantas, que, una vez madura y seca, se desprende de su raíz o tallo y rueda debido a la fuerza del viento”.

Sin embargo, ninguna de estas palabras aparece en el diccionario de la RAE, tal como confirma Fundéu en Twitter. Leamos la explicación de la Real Academia de la Lengua a la que llegamos gracias a Sebastián Puig (@Lentejitas):

La planta por la que nos pregunta se llama en inglés tumbleweed, pero no podemos confirmar con exactitud cuál es el nombre correcto en lengua española, que en determinadas búsquedas por Internet nos ha llevado a denominaciones como barrilla, salsicor —voces presentes en el DRAE— o cardo ruso. Los diccionarios ingleses de Oxford o Collins traducen tumbleweed como planta rodadora.

En textos en español ha existido siempre cierta vacilación, como p. ej., la mera alusión a matojo, para lo que aportamos muestras de nuestras bases de datos: «A partir de aquel momento, era la hora de los asaltos a la diligencia en el jardín, cuyas piedras y matojos formaban una Arizona insuperable para sus vaqueros de caucho» (F. Savater Caronte aguarda [España 1981]); «Escuchó con los ojos abiertos, contemplando el techo de su jaima con sus rayas tan conocidas y creyó estar viendo los matojos corriendo sueltos sobre la arena y las rocas, siempre con prisa, siempre queriendo encontrar un lugar al que aferrarse» (A. Vázquez-Figueroa Tuareg [España 1981]). En otras ocasiones, se registra en páginas de Internet el empleo de matojo rodante.

Así pues, nos hallamos ante un concepto que no parece hallar natural acomodo en nuestra Lengua y, en casos así, no viene mal echar mano de la inteligencia colectiva y preguntar, a través de Twitter, a los castellanohablantes. Sin embargo, como sucede a menudo en esta red social, la pretensión de dar con una respuesta a una pregunta se convierte en una invitación a nuevas preguntas. Eso y no otra cosa es el camino hacia el conocimiento.

una planta que rueda por un idioma

Utilizando un comentario-anzuelo en esta red social, constatamos de nuevo la gran riqueza de nuestro idioma y la generosidad de esa red social. El castellano ofrece múltiples opciones, incluso con variantes locales, para denominar a esa planta rodante que aparece en toda película del Oeste que se precie.

Gracias a la participación de los tuiteros, ahora sabemos que el estepicursor, planta rodante, salicor o cardo ruso también se llama alicornio, según el escritor Juan Soto Ivars, quien apunta que así lo denominaba su abuelo, natural de Sueca, en Valencia. También desde esa región, pero en Utiel, se nos dice que se llaman ruleras y que, “en el pueblo vecino de Requena las llaman utielanas porque suelen ser arrastradas por vientos que vienen del oeste dónde está ubicado Utiel respecto a Requena”.


Salimos de Valencia y nos vamos a Aragón, donde otro escritor, Daniel Gascón, apunta que estas plantas reciben el nombre de capitanas, algo refrendado por numerosos tuiteros aragoneses. En La Mancha se decantan por llamarlas calaminos, salicones, zurras o rascacoños y, en Albacete, pinchosas.

Pero la cosa no acaba ahí. A continuación, reproducimos distintos nombres compartidos en Twitter: espantazorros, calientatontos, rodamundos, rascaviejas, escorzonera, alemanas (¡?), zurrapapo, aliagas, aulagas, julagas, mancaperros, bolinas, rodanos, malvecinos…

planta rodante con rotonda

Estas distintas formas de referirse a las plantas rodantes demuestran que nos hallamos ante una especie botánica que, si bien parece que llegó a nuestra geografía desde otras latitudes, resulta tan querida por los españoles que incluso cuenta con una estatua en una rotonda. Como todos sabemos, este es el mayor reconocimiento que se le da en España a algo.

Gracias a España Bizarra nos enteramos de que la escultura “al salicornio”, se halla en Jumilla, en la rotonda del camino a la Sierra del Buey a la altura de la avenida San José, y es obra de la arquitecta María José Cerdá.


También gracias a España Bizarra sabemos que esta ofrenda a la planta rodadora fue, en cruel broma del destino, barrida por el viento sin que hayamos podido confirmar si se reconstruyó. ¿Alguien nos podría sacar de esta duda?

Foto de cabecera de Luis Miguel Sánchez

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