Antibióticos: claves para conocerlos y usarlos de forma eficaz

Los antibióticos forman parte de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, muchas personas no saben con certeza qué es un antibiótico, qué finalidad tiene y cuándo y cómo debe tomarse. Existe el peligro de que su abuso acabe por hacerlos ineficaces. Y eso sería una verdadera tragedia. 

Los antibióticos son uno de los grandes avances de la medicina y de la ciencia. Desde que Alexander Fleming descubrió en Londres (Reino Unido) de manera accidental el primer y más conocido antibiótico, la penicilina, en 1928, se calcula que los antibióticos han salvado muchos millones de vidas.

Se podría decir que, junto con la higiene personal y las vacunas, han logrado combatir la muerte prematura y alargar la esperanza de vida. Hay que recordar que hasta comienzos del siglo XIX la mitad de la población mundial moría al entrar en la veintena y en la actualidad, en los países occidentales supera los 80 años y ronda los 60 en las naciones menos favorecidas.

Índice

  1. ¿Qué es un antibiótico?
  2. ¿Qué enfermedades se tratan con antibióticos?
  3. ¿Cómo actúa un antibiótico?
  4. ¿Cuándo y cómo se usa un antibiótico?
  5. Efectos secundarios de los antibióticos más comunes
  6. El problema de las bacterias resistentes

¿Qué es un antibiótico?

En esencia, los antibióticos son compuestos sencillos derivados de bacterias u hongos que atacan de forma específica a las bacterias. Y no a los virus, como muchas veces se suele pensar. Desde que fue descubierta la penicilina, han aparecido una docena de nuevos tipos de antibióticos y los científicos han optimizado y sintetizado casi otro centenar.  

¿Qué enfermedades se tratan con antibióticos?

Son muy recomendables para tratar infecciones de garganta en las que se formen placas bacterianas, la tosferina e infecciones urinarias. También están indicados para infecciones bacterianas del oído o de la piel, y para aliviar una sinusitis.  

Es importante tener en cuenta que los resfriados, catarros y la gripe no deben ser tratados con antibióticos. Estas patologías son causadas por un virus y no por una bacteria. Además, se ha demostrado que los antibióticos son ineficaces a la hora de tratar estas afecciones. 

¿Cómo actúa un antibiótico?

Las bacterias son organismos unicelulares que viven en nuestra piel, sistema digestivo, boca o garganta. Cada cuerpo alberga trillones de ellas, y la gran mayoría son inofensivas y beneficiosas. Por ejemplo, ayudan al proceso de la digestión. Sin embargo, hay algunas que son peligrosas y ocasionan enfermedades. 

En este caso, los antibióticos están ideados para matar estas bacterias perjudiciales para el organismo. Es el caso de la penicilina, que entra dentro del grupo de antibióticos bactericidas. Estos medicamentos suelen interferir en la formación de la pared celular bacteriana o en su contenido celular.

En otros casos, actúan de forma más precisa y dificultan el crecimiento y multiplicación de la población bacteriana. Es lo que hacen los llamados antibióticos bacteriostáticos, como la tetraciclina y la eritromicina. Por otro lado, hay antibióticos de amplio espectro, capaces de luchar contra muchos tipos de agentes infecciosos, y otros que son más específicos. 

¿Cuándo y cómo se usa un antibiótico?

Los antibióticos son útiles para combatir infecciones bacterianas. Solo hay que tomarlos si el médico lo indica. Es decir, la automedicación en el caso de los antibióticos está totalmente desaconsejada. Además, el paciente debe seguir las indicaciones del facultativo en cuanto a la dosis y duración del tratamiento. Esto supone, por ejemplo, despertar a un paciente para su toma si es necesario. Y también conlleva continuar el tratamiento hasta su finalización, aunque la enfermedad ya haya remitido. Si no se hace de esta manera, la resistencia bacteriana podría aumentar y la eficacia del fármaco caer. 

Los antibióticos no son malos para el estómago, como se suele creer. Además, en algunos casos conviene tomarlos con el estómago vacío con el fin de aumentar la capacidad de absorción del medicamento en el estómago y en el intestino delgado.  Además, los antibióticos se pueden administrar vía oral, por inyección en una vena e incluso mediante una solución salina que contiene el medicamento.

Efectos secundarios de los antibióticos más comunes

Todos los fármacos tienen efectos secundarios, y los antibióticos tampoco se salvan. Los más habituales suelen ser alergias, erupciones en la piel, diarrea, malestar en el estómago, náuseas y vómitos

El problema de las bacterias resistentes

Cuando abusamos de los antibióticos no solo matamos a las bacterias peligrosas, sino a las que son beneficiosas para el organismo, como las que pueblan el intestino y favorecen la digestión y una buena absorción de nutrientes. Para limitar este problema, se recomienda acompañar la toma de antibióticos con probióticos, que son microorganismos vivos que mejoran el funcionamiento de la flora intestinal. 

El mayor problema para la medicina cuando se abusa de los antibióticos está en las bacterias resistentes o superbacterías. Tomar antibióticos cuando no es necesario da como resultado que algunas bacterias logren mutar y hacerse resistentes al tratamiento. Es un peligro del que los científicos llevan advirtiendo hace muchos años. Además, la falta de eficacia de los antibióticos puede desincentivar la investigación de los laboratorios en este campo. 

Y no tener antibióticos que cumplan su misión es una verdadera tragedia. Si no se dispusiera de medicamentos efectivos, una infección común como una neumonía bacteriana podría ser mortal de nuevo. Y las operaciones y cirugías hospitalarias, donde el riesgo de infección bacteriana existe, serían más peligrosas. 

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