Influencer hunter: el apasionante trabajo de buscar al próximo El Rubius - Nobbot

Influencer hunter: el apasionante trabajo de buscar al próximo El Rubius

Marisa Oliver pasa por ser “la primera influencer hunter española”. Desde Hamelin, la agencia de influencers y relaciones públicas que dirige en Barcelona, María ha lanzado formalmente el servicio de influencer hunter, que es algo así como como el cazatalentos típico de la industria musical o artística, o como el agente literario, pero aplicado a Internet y las redes sociales.  

Marisa presume de tener una base de más de 500 personajes influyentes “procedentes de todo el mundo y de todos los sectores”.

 Su trabajo consiste en poner a estas figuras emergentes de Internet en contacto con las marcas que reclaman sus servicios para consolidar la imagen de un producto o poner en el mercado uno nuevo.

Según un estudio de redes sociales de la IAB en 2016, la gran mayoría de los compradores confía más en el contenido y los comentarios de otras personas que en la publicidad convencional cuando sopesa adquirir un producto o un servicio. Por eso, las empresas cada vez son más conscientes del papel que juegan los influencers y muchas los han integrado en sus planes de marketing y comunicación.

El trabajo de una agencia de influencers

La agencia de Marisa Oliver, Hamelin, da servicios de representación y asesora a los bloggers y personajes relevantes de las redes sociales en posicionamiento online. Además, les aconseja en materia de tarifas y acuerdos con los anunciantes. Entre las marcas a las que ha ayudado Hamelin a posicionar producto están el fabricante de ordenadores Asus, el agua Perrier o los electrodomésticos Electrolux.

Y, por otro lado, entre los influencers que lleva María están el rapero Blon Doblefilo (más de 70.000 seguidores en twitter y 26.000 suscriptores en YouTube), o el joven murciano Andrés Suárez (no confundir con el cantautor gallego del mismo nombre), que ofrece se presenta con más de 130.000 seguidores en Instagram y 2.000 visitas al mes a su blog de moda joven, pero donde también se permite valoraciones gastronómicas.

el hunter debe estar muy al tanto de todo lo que aparece en las redes sociales y tener un perfil muy analítico

Lara Martín-Gilarranz mantiene el blog de lifestyle Bymyheels, donde sus fans pueden hacerse una idea de cómo llevar un complemento en una reunión de trabajo, pero también de qué ponerse para ir elegantes y a la vez cómodos en un día de playa. Pues bien, gracias a la intermediación de Marisa Oliver, la creadora de Bymyheels ha colaborado con la cadena de ópticas Afflelou (300 centros en toda España) para promocionar las gafas Smart Tonic, un complemento muy polifacético que puede ir cambiando en función de la hora del día y de las necesidades, pues pasa de ser una gafa de sol a otra para ver o conducir por la noche, simplemente con un clic. Se puede decir que Afflelou no pudo resistirse al impacto de la bloguera en la comunidad de instagramers, donde cuenta con más de medio millón de seguidores.

La influencer Lara Martín-Gilarranz posa con las gafas Smart Tonic, de Afflelou. (Bymyheels.com)

Influencer, la tendencia del marketing on line

Oliver ha escrito un libro, “Influencers, la nueva tendencia del marketing online”, en el que indica, por ejemplo, lo que tiene que tener en cuenta una marca para dar con el influencer que mejor se adapta a su mensaje. Para hacer un buen trabajo, el hunter debe estar muy al tanto de todo lo que aparece en las redes sociales y tener un “perfil muy analítico”.

Según la experta Chiara di Rago, un influencer con 10.000 seguidores puede cobrar por un post en Twitter o Facebook entre 80 y 100 euros

Marisa Oliver advierte de que no se trata sólo de elegir al nombre con mayor número de seguidores, aunque muchos, seducidos por las cifras, tiendan a pensar que así es. El experto en influencers debe conocer bien el público que sigue a cada uno de sus clientes, y analizar si el influencer en cuestión es líder de opinión en su campo, así como el sentimiento que suscita en sus seguidores y el nivel de interacción que tiene con ellos, es decir, el grado de engagement. Y es que es estéril publicar mucho si luego no se producen reacciones entre los fans. También el cazatalentos del mundo digital debe cuidar que las marcas no se vinculen a bloggers, youtubers o instragramers de dudosa reputación, porque eso puede destrozar su imagen entre los consumidores en muy poco tiempo.

No es oro todo lo que reluce

Por supuesto, en el mundo de los influencers, no es oro todo lo que reluce, y realmente muy pocos viven exclusivamente de ello, según un estudio de la plataforma de influencer Marvelcrowd. A pesar de que estrellas del deporte o del espectáculo como Cristiano Ronaldo, Gerard Piqué, Taylor Swift o Kim Kardashian cobran a cualquier firma cifras con muchos ceros por aparecer en sus redes, e incluso se han inventado brands propias para sacarle todo el partido al excesivo poder de su imagen, el día a día del influencer medio es bien distinto.

Muchos no llegan ni siquiera a cobrar, y se dan por contentos con recibir en su casa muestras del producto que promocionan. Las marcas suelen enviar regalos a partir de los 5.000 seguidores. Nadie sabe exactamente cuánto cobran los que sí lo hacen, pero según cifras de la experta en marketing Chiara di Rago, un influencer con 10.000 seguidores puede cobrar por un post en Twitter o Facebook entre 80 y 100 euros, una cifra que puede escalar hasta los 3.000 euros si pasa del medio millón de followers.

En Instagram, quizá la red social que mejor amplifica ahora los mensajes comerciales, una foto dirigida a 10.000 followers se puede cotizar a 150 euros, y 2.500 euros si el influencer ha sido capaz de hacerse con medio millón de fans. Pero donde mejor se paga es en YouTube, donde un vídeo subido en un canal con más de medio millón de suscriptores puede costar a una marca hasta 10.000 euros.

Y si no, que se lo digan a Elrubius, que tiene más de 27 millones de suscriptores y al que se le calculan unos ingresos anuales de 2,5 millones de euros. Precisamente, para poner un poco de orden en este variopinto mundo de los influencers, las marcas recurren a hunters como Marisa Oliver.      

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