Estos son los síndromes mentales más raros del mundo

Capgras, Anton, Bálint… Estos son los síndromes mentales más raros del mundo

Los síndromes mentales no deben ser causa de estigmatización

Los síndromes mentales son alteraciones emocionales y cognitivas que afectan a nuestra percepción y conducta. Por lo que, si los sufrimos, nos resulta más complicado adaptarnos al entorno social. Pueden ser causados por factores biológicos, pero también por las vivencias que experimentamos. 

Durante mucho tiempo, los síndromes mentales han estigmatizado a quienes los padecían. Pero un mayor conocimiento de lo que son y el aumento de la conciencia social ayudan a diagnosticarlos y ofrecer tratamiento.

Son más comunes de lo que pensamos, pues según la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 4 personas sufrirá algún problema mental a lo largo de su vida. Esta organización nos ofrece mucha información para concienciar sobre un problema que puede afectarnos a todos. Algunos de los datos más relevantes son estos:

Ansiedad, ataques de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, fobias… son algunos de los síndromes mentales más frecuentes. Pero hoy queremos hablar de aquellos que nos resultan más desconocidos. Conocerlos y estudiarlos ayudará a que las personas que los sufren puedan mejorar su calidad de vida.

¿Cuáles son los síndromes mentales más extraños del mundo?

Síndrome de Cotard

También conocido como síndrome de la negación. Quienes sufren este trastorno creen que están muertos, que no tienen órganos internos o que ellos mismos están en otro plano dimensional.

El neurólogo Jules Cotard habló por primera vez de este síndrome en 1880. Había tratado a una paciente de 43 años que creía no tener cerebro ni nervios, sino simplemente piel y huesos. Asimismo, estaba convencida de que viviría eternamente. La paciente murió por inanición al negarse a comer.

Síndrome de Capgras

El de Capgras es uno de los síndromes mentales más raros

Quienes lo padecen creen que una persona de su entorno, un familiar o amigo, ha sido sustituida por un extraño que se hace pasar por él. La causa de esta afección podría deberse a una desconexión entre el reconocimiento visual y la memoria afectiva.

Su nombre se debe a Jean Marie Joseph Capgras, el psiquiatra que lo diagnosticó por primera vez en 1973. Su paciente era una mujer de 74 años que aseguraba que su marido había sido reemplazado por un doble.

Síndrome de Anton

Otro de los síndromes mentales más raros es el de Anton. Está directamente relacionado con la ceguera cortical. Se da en pacientes ciegos que niegan que no pueden ver e intentan actuar con normalidad, incluso ‘describiendo’ los objetos que tienen a su alrededor.

La ceguera cortical se produce por un daño en la corteza occipital del cerebro. Puede deberse a accidentes vasculares, tumores o hemorragias cerebrales. El ojo funciona con normalidad y la pupila reacciona ante la luz, pero el cerebro no procesa la información que le llega por la vista.

Síndrome de Fregoli

Quien padece este síndrome cree que diferentes personas de su entorno son, en realidad, el mismo individuo disfrazado para tomar las distintas identidades. Suele acompañarse de una manía persecutoria en la que el paciente cree que el individuo que cambia de apariencia le vigila.

En ocasiones, el enfermo también es capaz de ‘recordar’ lugares o sucesos en los que no estuvo presente. El síndrome está causado por problemas con los nodos asociativos, un vínculo biológico que forjamos con personas que tienen un rostro familiar.

El nombre del síndrome debe su origen al actor italiano Leopoldo Fregoli, quien, en sus obras, interpretaba de forma simultánea a diferentes personajes.

Síndrome de Jerusalén

Los síndromes mentales no deben ser causa de estigmatización

Existen síndromes mentales directamente relacionados con la cultura religiosa. Es el caso del síndrome de Jerusalén, que solo afecta a personas de culto judío y cristiano en el momento en que viajan a Jerusalén.

La implicación emocional del lugar es tan fuerte que los pacientes creen que son personajes de la Biblia. Y que han sido elegidos para cumplir una misión, que pueden sanar a enfermos o que deben hacer llegar un mensaje a través de la predicación.

Síndrome de Bálint

Es un síndrome causado por problemas de ataxia óptica. Es decir, el paciente no es capaz de coordinar una respuesta a la información visual que recibe. Por ejemplo, percibe un objeto más alejado de lo que realmente está, por lo que sus manos no pueden tocarlo. Por separado, la vista y el desempeño motor funcionan, pero no son capaces de trabajar juntos.

Otro síntoma se da cuando el paciente solo es capaz de mirar un objeto a la vez. Y tiene dificultad para cambiar su foco de atención incluso cuando se produce un estímulo en otro punto del campo visual, por lo que puede ser peligroso para su integridad.

El neurólogo Rudolph Bálint dio nombre a este síndrome al realizar la autopsia a un paciente que sufría lesiones parietooccipitales bilaterales.

Síndrome de Otelo

Los síndromes mentales no deben ser causa de estigmatización

También existen síndromes mentales asociados a personajes literarios. El personaje de Shakespeare, quien asesina a Desdémona por sus celos enfermizos, da origen a este trastorno.

El enfermo cree que su pareja le está siendo infiel. No tiene pruebas o evidencias que lo certifiquen, pero está tan convencido de esta idea que las busca de manera obsesiva. En muchas ocasiones, el supuesto amante no es una persona identificada, sino una ‘sombra’” misteriosa que destruye la vida de la pareja.

Síndrome de Bovary

El bovarismo es otro síndrome que nos presentó la literatura, en este caso, la novela de Gustave Flaubert, ‘Madame Bovary’. El paciente sufre de insatisfacción permanente ante la vida. No importa todo lo bueno que pueda sucederle, las metas conseguidas siempre parecen pocas.

Se da, sobre todo, en el campo afectivo. Las expectativas surgidas ante la promesa amorosa están tan idealizadas que, al hacerse realidad, siempre le frustran.

Licantropía clínica

Los pacientes de este síndrome creen que son capaces de convertirse en animales. No necesariamente lobos. El término deriva del origen mítico que todos conocemos, en el que los hombres pueden transformarse cuando hay luna llena.

Este trastorno alucinatorio puede deberse a problemas afectivos que el individuo vuelca en esa ‘transmutación’ animal, a través de la que libera sus deseos reprimidos.

En Nobbot | Instagram es la red social más perjudicial para la salud mental

Imágenes | Photo by Samuel Austin on Unsplash, Photo by John Noonan on Unsplash, Photo by Aaron Burden on Unsplash, Photo by Gabriel Matula on Unsplash