¿Qué son las superbacterias y por qué han aparecido?

¿Qué son las superbacterias y por qué han aparecido?

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Las superbacterias son cada vez más comunes, lo cual era esperable desde hace décadas. En la actualidad, en Europa mueren 33 000 personas al año debido a infecciones hospitalarias causadas por bacterias resistentes. Es por ello conveniente saber qué son, cómo se forman y qué se puede hacer para luchar contra ellas y desacelerar (que no evitar) su expansión.

Índice

  1. ¿Qué son las superbacterias?
  2. ¿De dónde surgen las superbacterias?
  3. En qué consiste la resistencia a los antibióticos
  4. ¿Se puede retrasar la aparición de superbacterias?
  5. Cómo prevenir las superbacterias en tu día a día

¿Qué son las superbacterias?

Las superbacterias son cepas de bacterias resistentes de forma total o parcial a los antibióticos y otros medicamentos con los que se suele combatir las infecciones. Llamadas también ‘bacterias resistentes a los antibióticos’, la lista no ha dejado de crecer en las últimas décadas. Y no es ningún secreto, ni lo ha sido nunca: todas las bacterias serán superbacterias pasado cierto tiempo, porque evolucionan muy rápido.

Llegará un día en que cualquier persona pueda comprar la penicilina en las tiendas. Entonces existirá el peligro de que un hombre ignorante pueda fácilmente tomar una dosis insuficiente y que al exponer a sus microbios a cantidades no letales del fármaco, los haga resistentes”. Alexander Fleming, 11 de diciembre de 1945 durante la concesión de su premio Nobel.

Debido a su inmunidad, las superbacterias carecen de tratamiento o este es ineficaz, lo que hace retroceder décadas la calidad de la atención sanitaria. Por desgracia, el número de estos patógenos aumenta cada año que pasa y se necesitan nuevas generaciones de antibióticos.

¿De dónde surgen las superbacterias?

Las superbacterias, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) llama con el nombre menos épico de ‘bacterias resistentes a los antibióticos’, son una consecuencia inevitable de la inmunidad artificial de los seres humanos a las bacterias a través de antibióticos. Como destaca Ed Yong en ‘Yo contengo multitudes’ (2016), las bacterias y microorganismos son los protagonistas indiscutibles de eso que llamamos ‘vida’.

A pesar de su diminuto tamaño, las bacterias del planeta tienen una masa total de 70 Gt (gigatoneladas de carbono), el 15% del total. Mientras que los humanos apenas ocupan 0,06 Gt, un poco más que el kril del que se alimentan las ballenas. Con esto en mente, y sabiendo que se multiplican de forma exponencial por fusión binaria (se dividen por la mitad) en tiempos próximos a la hora, no es difícil entender por qué todo antibiótico es, a la larga, inútil.

superbacterias masa mundial

Al igual que a los humanos les cuesta comprender las escalas de tiempo en las que se forman las montañas, tienen problemas a la hora de imaginar crecimientos exponenciales que den lugar a rápidos cambios en el ADN de las bacterias. Para hacerse una idea, en seis semanas una cepa de bacterias ha podido dividirse cerca de mil veces y, en las condiciones adecuadas, su masa podría aumentar decenas de millones de veces.

Mil generaciones implican, casi con toda probabilidad, un cambio del genoma que puede dar lugar a una inmunidad natural frente a los antibióticos. Para comparar, los humanos tardan entre 20 000 y 30 000 años en lograr cambios semejantes. Este es un planeta de bacterias, y en la guerra contra aquellas que dañan a los humanos (a las que llamamos patógenas), ellas ganan.

¿En qué consiste la resistencia a los antibióticos de las superbacterias?

Al igual que de tanto en tanto nacen personas inmunes a algún patógeno, cada cierto tiempo puede dividirse una bacteria dando lugar a una nueva cepa inmune a un antibiótico. Por su rápido metabolismo, esto sucede más pronto que tarde. Incluso se ha podido observar esta evolución darwiniana en tiempo real, gracias a algunos experimentos como este.

En 2016 la Harvard Medical School realizó una investigación en la que pudieron observar el proceso de ganancia de resistencia frente a medicamentos. En esencia, crearon una placa de petri gigantesca (de unos 60 por 120 centímetros) que dividieron en nueve franjas comunicantes de igual tamaño. En las dos bandas exteriores (1 y 9) se colocaron dos cepas de bacterias E.coli y ningún medicamento. En esas bandas las bacterias podían prosperar sin problema.

Sin embargo, en las bandas siguientes (números 2 y 8) se añadió un tipo de medicamento que mata a la E.coli, en cantidad suficiente como para que apenas pudiese sobrevivir. En las siguientes franjas (3 y 7) se multiplicó por diez la cantidad de medicamento; en las siguientes (4 y 6), por cien, y, al final, la banda central contenía mil veces más antibiótico del que la E.coli puede soportar.

En el vídeo se observa cómo las poblaciones bacterianas crecen hasta chocar con las siguientes franjas, hasta que aparece una mutación resistente (o varias) que vuelve a hacer lo propio. En apenas once días las bacterias E.coli mutadas pudieron sobrevivir en la placa que contenía mil veces más antibiótico del que su cepa original habría sido capaz de soportar.

¿Se puede retrasar la aparición de superbacterias?

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Como muestra el experimento de la Harvard Medical School, cuando las bacterias tienen acceso frecuente al antibiótico es cuando pueden desarrollar cierta inmunidad con mayor rapidez. Dosis bajas de antibiótico en momentos puntuales erradican las comunidades bacterianas. Y reducen, así, la probabilidad de que aparezcan cepas resistentes. En cambio, dosis continuas durante extensos periodos de tiempo las hacen invencibles a largo plazo.

Como pronosticaba Fleming, el acceso a los medicamentos es tan amplio que las bacterias están en su salsa. De forma literal, porque se están encontrando trazas de antibióticos en grandes masas de agua de todo el planeta. A las bacterias se les está dando apoyos suficientes como para que la inmunidad avance con mayor velocidad. ¿La mejor estrategia? Usar los antibióticos en su justa medida.

Qué puedes hacer tú para frenar a las superbacterias

Desde hace un tiempo el uso prudente de los antibióticos está más regulado. Solo se pueden tomar bajo prescripción médica y se está eliminando del ganado en todo el mundo. Además, se están dando instrucciones de higiene a la población que pueden evitar la transmisión y propagación del virus, como en las que insiste la OMS:

  • Tomar antibióticos únicamente cuando los prescriba un profesional sanitario certificado.
  • No pedir antibióticos si los profesionales sanitarios dicen que no son necesarios.
  • Seguir siempre las instrucciones de los profesionales sanitarios con respecto al uso de los antibióticos.
  • No utilizar los antibióticos que le hayan sobrado a otros.
  • Prevenir las infecciones lavándose frecuentemente las manos, preparando los alimentos en condiciones higiénicas, evitando el contacto cercano con enfermos, adoptando medidas de protección en las relaciones sexuales y manteniendo las vacunaciones al día.
  • Preparar los alimentos en condiciones higiénicas tomando como modelo las cinco claves para la inocuidad de los alimentos de la OMS: mantener la limpieza, separar alimentos crudos y cocinados, cocinar completamente, mantener los alimentos a temperaturas seguras y usar agua y materias primas inocuas. Así como elegir alimentos para cuya producción no se hayan utilizado antibióticos con el fin de estimular el crecimiento ni de prevenir enfermedades en animales sanos.

La educación ciudadana también es clave para combatir las superbacterias. Por ejemplo, aún hay personas que piensan que los antibióticos pueden tomarse para combatir virus, cuando no es cierto. Los antibióticos solo son útiles frente a las bacterias.

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Imágenes | Adrian Lange, Yinon M. Bar-On et al., Mélissa Jeanty

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