Cómo la tecnología ayuda a encontrar niños desaparecidos

Cómo la tecnología ayuda a encontrar niños desaparecidos

niños desaparecidosCada año en Europa desaparecen más de 250 000 menores. Los datos son recopilados por Missing Children Europe, la Federación Europea de Niños Desaparecidos y Explotados Sexualmente. Se ha vuelto especialmente importante el fenómeno de los menores extranjeros no acompañados desvanecidos Entre 2018 y 2020, fueron más de 18 000, según datos de Lost in Europe. La mayoría de las desapariciones están relacionadas con la sustracción voluntaria o el secuestro por parte de uno de los padres. Pero todavía hay miles de casos de menores que terminan en redes criminales. Secuestrados para ser explotados con fines laborales o sexuales.

En 1983, fue el entonces presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, quien impulsó el establecimiento del 25 de mayo como el Día de los Niños Desaparecidos. Tras casi 40 años, la situación sigue siendo preocupante. En España, en 2020, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado registraron 16 528 denuncias por desaparición de personas. Es la cifra más baja desde 2011 y, según informa el Ministerio del Interior, se ha visto condicionada por la pandemia. Las comunidades autónomas con el mayor número de denuncias activas por personas de las que se ha perdido el rastro son Andalucía, Canarias y Madrid. Por otro lado, Las Palmas, Valencia y Barcelona son las provincias más afectadas.

De esas 16 528 denuncias, al concluir el año solo permanecían activas 1349. Lo que supone que el 92% pudieron ser resueltas a lo largo de 2020. En el informe correspondiente a 2020 no aparece contabilizado el número total de menores ilocalizables. Pero, de las 2.839 denuncias activas sobre esta categoría en 2019, al menos 1059 de ellas corresponden a casos de fugas de centros de acogida. Es decir, más del 37%. Con el aumento de las migraciones se registraron también más desapariciones de menores.

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Riesgos y beneficios de la tecnología

La red Global Missing Children informó en enero que el aislamiento en internet es una de las amenazas emergentes en relación con la desaparición de menores. La prevención y la evaluación de los factores de riesgo son la respuesta más eficaz al problema. De modo que, especialmente cuando los padres están mal equipados en términos de alfabetización digital, este riesgo aumenta. Sobre todo porque ignoran los indicadores de alarma. Como la frecuentación, por parte de menores, de chats o páginas utilizadas por adultos desconocidos.

Por este motivo, los métodos de investigación tradicionales están cada vez más acompañados de nuevas soluciones que provienen del mundo de la inteligencia y la tecnología. Hoy en día, grupos de expertos ponen a disposición sus habilidades y la metodología del open source intelligence (Osint) para tratar de encontrar niños desaparecidos.

La inteligencia de código abierto consiste en investigar internet mediante el análisis de fuentes abiertas, es decir, públicas, como las redes sociales. De hecho, estas desapariciones dejan huellas. Si no en el mundo físico, ciertamente en el virtual. Todos dejamos rastros en la red, especialmente los menores, que generalmente no prestan especial atención a la privacidad y la protección de su información.

Identificar estas huellas con celeridad es fundamental. La suscripción a un sitio, el nickname utilizado en un foro, un mensaje en un chat. Pero también un selfi, un contacto en las redes sociales, una foto de una ciudad o un paisaje. Todas estas son huellas indelebles desde las que se puede empezar a reconstruir la historia de una persona. De esta manera, estos profesionales brindan apoyo a instituciones y organismos encargados. Además de concienciar sobre temas como el ciberacoso, la difusión no consensuada de imágenes íntimas o la desinformación.

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Nuevos métodos de investigación para buscar niños desaparecidos

En el ámbito internacional, el open source intelligence utilizado con fines sociales ya es bien conocido. A partir del hashtag #Osint4Good, se ha extendido un movimiento de expertos y activistas que tienen como objetivo utilizar técnicas de inteligencia con fines solidarios. Por ejemplo, en 2018 nació Trace Labs, una organización sin fines de lucro que reúne a personas de todo el mundo. Su misión es encontrar personas desaparecidas utilizando técnicas de inteligencia.

Otro caso emblemático es el proyecto Stop Child Abuse – Trace an Object de Europol. Lanzado en 2017, utiliza una página web en la que se cargan imágenes de objetos que aparecen en fotos o vídeos de pornografía infantil. Una mochila, una camiseta, una habitación de hotel. Europol solicita ayuda a cualquier persona que pueda encontrar información sobre el origen de esos objetos o pueda identificar los lugares. Y añade periódicamente nuevas pistas. Este sistema ya ha permitido detener a tres personas y salvar a 10 niños desaparecidos. Es una gota en el mar, pero con el refinamiento de la inteligencia artificial y las técnicas de aprendizaje automático, los algoritmos podrán abrir más caminos para la investigación.

En todos estos proyectos, las consignas son rapidez y conciencia. Nacido en los Estados Unidos y ahora extendido en varios países, Amber Alert es el sistema de ‘alerta rápida’ dedicado principalmente a los niños desaparecidos. En casos de especial urgencia, se puede emitir una alarma por un período de tiempo específico y en referencia a un área geográfica determinada. Desde 2009, en toda Europa está activo las 24 horas del día el Servicio 116000, el número único que recopila información y datos para las fuerzas policiales. En España es gestionado por la Fundación ANAR en representación del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio.

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Imágenes | Alexander Lam/Unsplash, Ehteshamul Haque Adit/Unsplash, Michael Dziedzic/Unsplash

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