Un robot que cuida a los mayores, controla su dieta y vigila su medicación

Este robot cuida a los mayores, controla su dieta y vigila su medicación

En Europa, y sobre todo en un país como España, que exhibe una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, el envejecimiento de la población es un problema de primera magnitud. Y las perspectivas a medio y largo plazo no son halagüeñas. En 1960 la población que superaba los 65 años en este país representaba algo más del 8% del total, mientras que ahora se acerca al 20% (unos nueve millones de personas) y en 2031 se disparará al 26%, si bien en algunas regiones, como Asturias, ya ha alcanzado el 25%.

 

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), de esos nueve millones de personas mayores de 65 años, unos dos millones viven solas y son bastantes menos los que reciben ayuda a través de la Ley de Dependencia.

Tecnología al rescate de la demografía

El panorama de la atención a personas mayores es en general lúgubre y para mejorarlo se requerirá destinar muchos recursos económicos. Sin embargo, la tecnología, y en particular la robótica, pueden venir al rescate y aportar soluciones útiles y sostenibles económicamente. Un ejemplo es el de las empresas y grupos de investigación que desarrollan proyectos de teleasistencia inteligente a través de robots.

En uno de ellos participa el Centro Tecnológico de Cataluña (Eurecat), que está desarrollando un robot destinado al cuidado de la gente mayor con otros centros nacionales y europeos. El robot, que ha tomado su nombre de la plataforma Giraff en la que está basado, permite la teleasistencia mediante inteligencia artificial y aprendizaje automático.

El robot Giraff es un dispositivo que mide 160 centímetros y pesa unos 15 kilos y que tiene un diseño modular, con una pantalla de vídeo en la parte superior y un pequeño ordenador en la parte inferior, así como unas ruedas que le permiten desplazarse con autonomía por la casa.

Sensores y plantillas inteligentes

Precisamente, para moverse, este cuidador virtual utiliza sensores instalados en la vivienda y que envían información que es procesada ​​por un ordenador que analiza en cada momento el estado y el comportamiento del usuario, detectando situaciones de riesgo y emitiendo alertas a familiares o cuidadores profesionales si es el caso.

“El robot forma parte de una plataforma mucho más amplia basada en sensores de monitorización que se distribuyen en el domicilio y que puede utilizar el mismo usuario, como, por ejemplo, plantillas inteligentes que permiten ayudar a analizar su capacidad biomecánica”, apunta David Marí, responsable de innovación de la unidad de eHealth del Eurecat.

Además, Giraff envía recordatorios para llevar al día la dieta o la medicación. “A nivel de parámetros físicos, el robot detecta movimientos del usuario, pautas al caminar, peso, caídas, estados de sedentarismo, nivel de fuerza física, agudeza visual y coordinación de movimientos”, explica David Marí.

El experto de Eurecat destaca también que las dos principales innovaciones del robot son, por un lado, la inteligencia distribuida, que se reparte en diferentes elementos de computación, tanto en la casa del usuario como en la nube, y, por otro, la múltiple combinación de técnicas de monitorización (biológicas, físicas, cognitivas…), que permiten detectar situaciones de deterioro físico y cognitivo de una manera rápida y eficiente.

Giraff está concebido para múltiples escenarios. Por ejemplo, puede dar soporte a cuidadores que, gracias a él, podrán controlar a diversos usuarios a la vez. Además, contribuye a la socialización desde su domicilio de la persona mayor con otros ancianos, con personal sanitario o con familiares y amigos, y a su entretenimiento, detectando de esta manera problemas físicos, pero también mentales.

No hay plan de negocio; prima la investigación

El Eurecat no está solo en este proyecto. Al contrario, se trata de una iniciativa en la que participan hasta siete países de la Unión Europea a través de 14 socios, lo que supone que medio centenar de personas está involucrado. Además, es un proyecto de tres años y que finaliza a finales de 2019. Como representantes españoles en él están, además de Eurecat, la Fundación Fundesalud de Extremadura y la Universidad de Málaga. A nivel global, el robot doméstico se integra en Movecare, un proyecto de investigación financiado por el programa H2020 de la Unión Europea.

David Marí aclara que este robot no tiene fecha de llegada al mercado, “ya que posibles futuros comercializadores de la solución podrían decidir aplicar una fase de adaptación a las tecnologías resultantes”. El investigador de Eurecat explica que no hay un plan de negocio como el que puede tener una startup que saca adelante un producto. “La componente científica del proyecto es lo que ocupa mayor relevancia, sobre todo para entender cómo es la aceptación de los usuarios de ayudantes cibernéticos, la eficiencia de las comunicaciones entre los mismos y la evaluación de la capacidad de ayuda en situaciones reales”.

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Imágenes | Eurecat / iStock.com/Nito100 / iStock.com/Ipopba