Quién es Valle Palomo Ruiz, talento científico que aún resiste en España

Valle Palomo Ruiz: “La colaboración entre personal científico es uno de los pilares de la investigación”

Valle Palomo, científicaEspaña está obligada a retener el talento de sus jóvenes científicos e investigadores. Repitamos este mantra hasta que deje de ser necesario. Mientras tanto, iniciativas como el programa Junior Leader de Fundación La Caixa son fundamentales por las ayudas económicas ofrecidas. El trabajo que la madrileña Valle Palomo Ruiz (32 años) desempeña en el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) de Madrid – Grupo de Química Médica y Biológica Traslacional-  ha obtenido una de estas becas por sus investigaciones en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas

Doctora en Química Orgánica (cum laude) por la Universidad Autónoma de Madrid, esta beca no es su primer reconocimiento. Antes, recibió el Premio Fundación Lilly para estudiantes de doctorado y el Premio Ramón Madroñero de la Sociedad Española de Química Terapéutica, entre otros.

Charlando con ella, entiendes que lleva la ciencia en el ADN. Pasión que comparte con su gusto por la música y las manualidades.

– ¿Cómo se te daban las ciencias cuando eras pequeña?

Creo que se me daban bien. En particular me gustaban la Biología y la Química.

– ¿Trasteabas ya entonces con juguetes científicos?

Sí. La ciencia y los experimentos me han atraído desde pequeña. Recuerdo pedir a mis padres como regalo un maletín con microscopio para observar no solo las muestras que venían preparadas. También elaboraba las mías propias con cosas que iba encontrando por casa para analizarlas y entender mejor cómo estaban hechas.

– Tu currículo profesional es impresionante. ¿La clave para ser un buen científico es la formación continua?

¡Gracias! Pero todavía me queda bastante por hacer para que sea impresionante. Desde luego, creo que es muy importante estar al tanto de los avances de la ciencia e intentar aprender nuevas técnicas o metodologías. La colaboración entre personal científico es uno de los pilares de la investigación. Y sí, la formación continua resulta fundamental.

Valle Palomo Ruiz, científica

– En tu opinión, ¿qué papel juega la ciencia en la sociedad del siglo XXI?

La ciencia aporta un conocimiento de lo desconocido muy valioso para nuestra sociedad. Este conocimiento me parece fascinante y abarca todas las áreas: desde el entendimiento de las propiedades de nuevos materiales hasta el estudio de galaxias lejanas; investigaciones que permiten el análisis de la Tierra y las especies que la habitan; o los informes sobre nuestro organismo, sus funciones y los mecanismos de sus enfermedades.

LA CIENCIA APORTA UN CONOCIMIENTO DE LO DESCONOCIDO MUY VALIOSO PARA NUESTRA SOCIEDAD.

En este último campo he centrado mi investigación y hoy, gracias al avance científico, podemos curar y prevenir enfermedades muy severas. Entiendo que la ciencia trabaja para mejorar nuestra calidad de vida a diferentes niveles: en el campo de la investigación de fármacos esta mejora es evidente. Asimismo, la investigación en otras áreas como encontrar energías más limpias para un mejor cuidado del planeta es clave.

– ¿Has estado tentada a desarrollar tu carrera fuera del país viendo que las condiciones y las ayudas en I+D están muy por debajo de países como Estados Unidos o Japón?

Alguna vez lo pienso, desde luego. Me sorprenden mucho las grandes diferencias que hay no solo con Estados Unidos, sino con países más cercanos como algunos europeos. No termino de entender por qué no podemos acercarnos a su nivel de apoyo a la investigación, y tomar como ejemplo algunas de sus fórmulas de éxito. Opino que no nos faltan científicos de gran nivel en el territorio nacional.

NO TERMINO DE ENTENDER POR QUÉ NO PODEMOS ACERCARNOS AL NIVEL DE APOYO A LA INVESTIGACIÓN DE ALGUNOS PAÍSES EUROPEOS O ESTADOS UNIDOS, Y TOMAR COMO EJEMPLO ALGUNAS DE SUS FÓRMULAS DE ÉXITO.

Tenemos científicos que demuestran su gran potencial aquí y que son capaces de publicar sus resultados en las mejores revistas científicas con fondos y equipos de investigación muy reducidos en comparación a otros lugares. No me imagino lo que serían capaces de hacer con mucha más financiación a largo plazo, pero me encantaría descubrirlo.

– El apoyo de la Administración central es fundamental en estos casos, pero también la escuela. ¿Cómo fomentaría el interés de los niños hacia la ciencia y la investigación?

Las clases prácticas y los experimentos en laboratorio acercan a los estudiantes la ciencia y los colegios están intentando adaptarse para incluir laboratorios y horas prácticas. El acercamiento de los científicos a los colegios ayuda. Desde al año pasado, en mi caso, participo en charlas sobre la mujer en la ciencia en mi antiguo centro. También ayudan las visitas a los centros de investigación -como en el que trabajo- con motivo de la Semana de la Ciencia.

– En tu caso, y gracias a uno de los programas de la Fundación La Caixa, has podido formar tu propio grupo de investigación en el Centro de Biológicas del CSIC. ¿Cuántas personas trabajáis y qué es lo que estudiáis?

Ahora mismo trabajo con Carlota Tosat, estudiante de Bioquímica que está realizando su doctorado, y Rebeca París, alumna de Químicas que realiza su trabajo de fin de grado. Estamos centradas en el potencial de un tipo de nanopartículas como sensores de diferentes enfermedades: en concreto, nos centramos en enfermedades neurodegenerativas como la ELA, intentando desarrollar una plataforma a base de estas nanopartículas que permita seleccionar los mejores fármacos para los pacientes.

Grupo de investigación de Valle Palomo
En la imagen (de izquierda a derecha): Rebeca París, Valle Palomo Ruiz y Carlota Tosat.

– ¿En qué punto están vuestras investigaciones? ¿Estáis un poco más cerca de lograr vuestro propósito?

Estamos comenzando. Utilizamos una tecnología relativamente nueva y queremos asegurarnos de que entendemos tanto su funcionamiento como su potencial para descubrir los mecanismos moleculares de estas enfermedades. La beca de La Caixa ha supuesto un gran impulso para esta investigación. Con el trabajo de estos años confío en lograr nuestro objetivo.

– ¿Por qué el cerebro humano?

Es el gran desconocido de nuestro cuerpo, y responsable de muchas patologías que carecen de cura a día de hoy. Por un lado, me fascina trabajar para entender mejor el funcionamiento de este órgano tan complejo; por otro, pensar que investigo para encontrar tratamientos farmacológicos para las personas con enfermedades de este tipo es una gran motivación personal.

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Imágenes | Cedidas por Valle Palomo Ruiz

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