Viruela del mono: los expertos llaman a la calma tras la activación de la alerta sanitaria

«Tenemos métodos de diagnóstico rápido y tenemos antivirales y vacunas contra la viruela del mono. La población debe estar tranquila porque disponemos de herramientas para luchar contra este virus», afirma a SMC España Mariano Esteban, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC).

Este mensaje tratar de aportar algo de calma entre una ciudadanía aún afectada por la pandemia de la COVID-19  después de la activación, por parte del Ministerio de Sanidad y las comunidades, de la alerta sanitaria por viruela del mono (monkeypox), tras la detección de ocho casos probables en Madrid pendientes de confirmar. 

Según comenta Jacob Lorenzo-Morales, director del Instituto de Enfermedades Tropicales de Canarias a SMC España, “es poco probable que la viruela del mono genere una transmisión importante, pero hay que estar atentos, de ahí que se haya declarado alerta sanitaria. “Hay que destacar que la mayoría de los casos se resuelven favorablemente, hecho que también está ocurriendo en los casos detectados en estos días”.

Por su parte, Mar Faraco, presidenta de la Asociación de Médicos de Sanidad Exterior (AMSE) cree que el riesgo de que se produzca un brote importante en España es muy bajo. «Si lo hubiera, no estamos en absoluto en una situación similar a la de la COVID-19. Esta es una enfermedad conocida, hay tratamientos antivirales que aunque no están aprobados para esta indicación se sabe que funcionan, y tenemos vacunas: la de la viruela humana y también la más reciente específica contra este virus de la viruela de los monos».

el virus del mono, un viejo conocido

El monkeypox es una enfermedad zoonótica viral poco frecuente: los primeros casos humanos se identificaron en la República Democrática del Congo en 1970 y el número ha ido aumentando durante la última década en países de África occidental y central.

Fuera del continente africano, se han documentado casos de infecciones humanas en diferentes países, como en EE UU, Reino Unido, Israel y Singapur, siempre asociados a un caso importado o a contacto con animales importados.

Esta enfermedad zoonótica no se considera particularmente contagiosa entre personas. El cuadro clínico inicial suele incluir fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, linfadenopatías y cansancio; unos días después de la aparición de la fiebre se desarrolla un exantema, que a menudo comienza en la cara y luego se extiende a otras partes del cuerpo. Suele producir una enfermedad autolimitada y la mayoría de las personas se recuperan en varias semanas, aunque en algunos casos puede producirse una enfermedad grave.

Un paciente con erupciones causadas por la viruela del simio. Wikimedia Commons / Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos.
Un paciente con erupciones causadas por la viruela del simio. Wikimedia Commons / Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos.

Raúl Rivas, Catedrático de Microbiología de la  Universidad de Salamanca, explica en The Conversation que el período de incubación de la viruela símica suele ser de 7 a 14 días, pero puede reducirse a 5 y elevarse a 21 días. «Es normal desarrollar una erupción, que a menudo comienza en la cara y luego se extiende a otras partes del cuerpo, particularmente a las manos y los pies. Al poco tiempo, la erupción cambia y pasa por diferentes etapas antes de formar una costra y caer finalmente».

«La enfermedad -añade- suele durar de 2 a 4 semanas. Se cree que la transmisión es producida a través de la saliva o excreciones respiratorias, o por contacto con el exudado de la lesión o el material de la costra. La excreción viral a través de las heces también puede representar otra fuente de exposición.

Los datos disponibles sugieren que los roedores africanos actúan como reservorio natural. El virus de la viruela del simio es capaz de infectar ardillas, ratas, ratones, monos, perritos de las praderas y por supuesto humanos.

dos cepas de la viruela del mono

En un texto explicativo sobre la enfermedad, el SMC España indica que existen dos cepas: la de África Occidental y la de Congo. La primera es la que se ha detectado en los casos británicos, el primero de los cuales había viajado a Nigeria. Es la versión menos letal, con una mortalidad de en torno al 1 %. La cepa de Congo tiene una mortalidad de hasta el 10 % y probablemente se transmite mejor.

La letalidad por caso varía entre el 0 y el 11 % en la población general, pero es mayor en niños pequeños y se cree que la población más joven, no vacunada contra la viruela, puede ser más susceptible.

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, ha señalado que «aunque no es probable que la viruela del mono tenga una transmisión importante, hay que tener mucho cuidado. Por ello ahora es necesario extremar las medidas de vigilancia e investigar todas las hipótesis sobre las vías de contagio».

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