5G, una revolución evolutiva o una evolución revolucionaria

5G, una revolución evolutiva o una evolución revolucionaria

El Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital (MINETAD) ha dado el pistoletazo de salida  la tecnología 5G ya que lo considera clave, no solo para el sector de las comunicaciones electrónicas, sino para todos los componentes de la sociedad (empresas, ciudadanía y AA.PP.) que podrán beneficiarse de nuevos servicios, soluciones y aplicaciones. Por ello, El Español ha celebrado un foro sobre esta tecnología que ha contado con destacados representantes de operadores y fabricantes. Todos ellos han coincidido en señalar que, antes de la explotación comercial de 5G, se debe trabajar en el desarrollo de casos de uso, favoreciendo la colaboración entre empresas, industrias y administración. Frente a otras tecnologías previas como 3G o 4G, 5G se configura como una evolución más que como una disrupción, “una revolución evolutiva o una evolución revolucionaria”.

Ninguno de los expertos participantes en el foro de El Español consideran viables despliegues comerciales de 5G antes de 2020 y huyen de especulaciones futuristas. Para ilustrar esta idea, José Sánchez de Rojas, director de Ingeniería de Orange España, e Ingeniero del año 2017, recuerda que en la película Blade Runner aparecían coches volando para el 2020 “y, sin embargo, hoy he tenido que sobrevivir a otro atasco en Madrid”.

“Por lo tanto el 2019  será un año de pruebas de concepto y pilotos, pero no podemos pretender empezar a desarrollar esta tecnología con casos de uso reales hasta el 2020″, explica.

5G y la inteligencia de las cosas

Sánchez de Rojas cree que será clave en el nuevo escenario 5G el desarrollo, no tanto de Internet de las Cosas como de la  Inteligencia de las Cosas, “que hará que el uso de la red 5G sea incremental y complementario”. Para este experto, al que hemos entrevistado en Nobbot, “5G en realidad implica abordar un cambio del paradigma en las redes móviles y en muchos sectores de la industria ya que responde a una necesidad de múltiples ámbitos industriales y sociales, no focalizado en un ámbito residencial”.

“Cada sector -añade- tendrá requisitos diferentes. La tecnología 5G permite el desarrollo de redes virtuales adaptadas al caso de uso: ancho de banda, latencia, diferenciación de servicio. En un mundo de millones de cosas conectadas. Por lo tanto hablamos de soluciones verticales en ámbitos tan diversos como la Energía, Automoción, Sanidad, Media o Entretenimiento“. Todos ellos comparten una o varias necesidades como procesos críticos en tiempo, automatización sin requisitos en tiempo, control remoto, conexiones entre empresas o dentro de la empresas y bienes personales conectados.

Nuevamente se van a requerir inversiones muy elevadas, que no se sustentarán sin una apuesta clara a la digitalización de la sociedad. Según Sánchez de Rojas, los factores de éxito desde un punto de vista técnico serán: el desarrollo de la virtualización, que va a permitir “programar” las redes de forma dinámica o digital bajo demanda del uso o el cliente; nuevas antenas “Massive MIMO”, que permiten haces ultra estrechos y dirigidos para dotar al sistema de cobertura, elevadas velocidades y capacidad y frecuencias por debajo de 6 GHz, que facilitan el despliegue de redes móviles en esta tecnología.

no habrá un operador neutro

Según los participantes en la mesa de El Español “estamos hablando de una evolución tecnológica complementaria al despliegue de fibra y al 4G que hoy tenemos. No estamos hablando de una evolución técnica de sustitución por ciclo tecnológico, sino de “un cambio de paradigma que tiene que convivir con 4G y con la fibra hasta el hogar o la oficina, donde en España somos líderes dentro de Europa”.

Un caso de uso específico es la sustitución del acceso fijo en zonas donde no sea posible el despliegue de redes de fibra, con una solución técnica muy por debajo de las prestaciones de la fibra hasta el hogar u oficina pero de superbanda ancha.

En lo que también han coincidido los expertos es en que no habrá un operador neutro, tal como se ha planteado en alguna ocasión. Los operadores quieren seguir controlando la experiencia de red de sus clientes y, por otra parte, no ven ningún estímulo económico en una propuesta de esas características.