Cables submarinos: la red de redes inocua para la fauna acuática

Una red de casi 1.300.000 kilómetros formada por unos 450 cables submarinos hace posible que disfrutemos de nuestra vida digital mientras la vida bajo el mar discurre ajena al tsunami tecnológico que zarandea la tierra.

Según el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, más del 97 % del tráfico de internet del mundo viaja a través de estos cables submarinos desplegados por navíos tecnológicos como los de Orange que surcan los océanos y depositan esta infraestructura a profundidades superiores a los 8.000 metros.

Y, claro, en el líquido elemento viven múltiples especies que ven invadido su entorno por elementos extraños pero que, solo en muy contadas ocasiones, han sufrido las consecuencias de la digitalización terrestre. Fue el caso de las 16 ballenas que se enredaron en los cables submarinos entre 1955 y 1966 que ilustran los esfuerzos de las compañías por reducir al máximo su impacto en el ecosistema marino.

Así, los grandes avances en el diseño de los cables submarinos y su enterramiento han conseguido acabar con este problema que afectaba -si bien que de forma episódica-  a estos grandes mamíferos marinos.

aparta, vieira

Más recientemente, fueron las vieiras las que protagonizaron una noticia sobre la convivencia de la fauna marina con los cables submarinos que, de nuevo, da cuenta del trabajo de las compañías que tienden estos cables para preservar los mares y las especies que allí habitan.

En esa ocasión, más de medio millón de vieiras fueron trasladadas de la ruta de un cable submarino. Aunque el cable, de 940 kilómetros, tiene menos de 50 mm de diámetro, se precisaba un área más amplia para su instalación, por lo que se decidió reubicar las vieiras en terrenos más seguros.

Para ello, se produjo una colaboración eficaz entre el Gobierno de la Isla de Man y la Organización de Productores de Pescado de Manx (MFPO) que negociaron con Alcatel Submarine Networks (ASN) para capturar y reubicar las vieiras a lo largo de un tramo de 7,5 km. La operación se llevó a cabo con éxito.

tiburones que muerden cables submarinos

También se han reportado casos de tiburones que se han lanzado ocasionalmente contra los cables submarinos pero son situaciones excepcionales ya que los ataques de tiburones apenas representan el 1% de los incidentes registrados en cables submarinos. Entre el 10 y el 15% de los daños a la fibra óptica submarina se debe a desastres naturales (corrimientos de tierra o terremotos) y también a las mareas. La mayor parte, un 70%, se debe a las redes de pesqueros de arrastre y a las anclas que se enganchan con ellos.

Hay que tener en cuenta, según explica el ingeniero eléctrico Gonzalo Pérez que  “los tiburones y rayas tienen el rostro plagado de puntos negros, llamados Ampollas de Lorenzini, que actúan como un radar que registra campos electrostáticos muy débiles. Esta propiedad les ayuda a encontrar presas en aguas turbias o bajo la arena pero hace que la radiación débil de los cables submarinos les atraiga y muerdan la cubierta creyendo que se trata de presas escondidas en el fondo”.

cables submarinos para proteger los océanos

Como vemos, el impacto de los cables submarinos sobre la vida en los océanos es mínimo pero es que, además, su evolución tecnológica para conseguir “smart” cables puede facilitar tareas tan importantes para el medioambiente como la detección de pruebas del cambio climático o alertar en tiempo real para mitigar las catástrofes de terremotos y tsunamis. 

«La belleza de la sismología de fibra óptica es que puede usar los cables de telecomunicaciones existentes sin tener que colocar 10.000 sismómetros , afirma Nate Lindsey, estudiante graduada de UC Berkeley y autora principal de un estudio sobre el uso de la red de cables submarinos como inmensa red de detección de seísmos.

Así que anémonas, ballenas, tiburones y vieras pueden seguir con su vida bajo el mar, ajenos a internet, sin enredarse en esta red de redes.

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