Qué es un cable submarino, cómo funciona y cómo se coloca

El mundo de cables submarinos del que depende nuestra conexión a internet

cable submarino

De telegramas a los primeros wasaps. Pasando por llamadas de teléfono, emails y compras online. Hoy en día, muchas de nuestras acciones conectan puntos de diferentes partes del planeta en cuestión de segundos. Excepto por la velocidad, su forma de hacerlo no se diferencia mucho de la de hace 100 años. Se basa, al igual que lo hacía entonces, en un entramado de cables submarinos que cruzan nuestros mares y océanos.

A principios de 2018 y según los cálculos de Telegeography, había 448 cables submarinos en servicio alrededor del mundo. Se trata de una cifra en constante movimiento, ya que cables nuevos entran en funcionamiento con frecuencia. De la misma manera, otros en mal estado o demasiado antiguos son retirados del servicio. Se calcula que el total de estos cables en funcionamiento formaría más de un millón de kilómetros de longitud. Más o menos la distancia que hay entre la Tierra y la Luna, tres veces.

Cables que sirven para (casi) todo

Los primeros cables submarinos estaban destinados a servicios de telégrafos. Desde entonces, han visto cambiar la tecnología y la forma de comunicarnos alrededor del planeta. Hoy en día, son cables de fibra óptica destinados a servicios de telecomunicaciones o, en menor medida, al transporte de energía eléctrica.

Los utilizamos para casi todo: hacer llamadas internacionales, enviar mensajes o consultar información en la web. Cada vez que usamos internet, es probable que los datos se estén transmitiendo por estos cables submarinos.

cable submarino

A lo largo de la historia, estos cables han pertenecido a operadores de telecomunicaciones y agentes privados. Por ejemplo, Orange ha establecido recientemente una alianza con West African and Data Center para reforzar un cable submarino ya existente que pasa por Tenerife rumbo a Nigeria. Se trata de un cable de 7.000 kilómetros que une Europa Y Africa. Pero, hoy en día, proveedores de contenido como Facebook, Microsoft o Google también juegan un papel importante en la inversión y creación de estos cables. De hecho, son los propietarios de algunos de los cables más famosos y con nombre propio. Marea (copropiedad de Facebook y Microsoft) o Faster (de Google) son algunos ejemplos.

¿Cómo funcionan?

Como cualquier otro cable, su objetivo es conectar un punto con otro. En su interior contienen filamentos de fibra óptica que llevan señales de luz de un emisor a un receptor. Su diámetro es, más o menos, igual de ancho que un pelo humano. A esta fibra la rodean varias capas de aislamiento y protección. El grosor total del cable cambia a lo largo de su recorrido, pero la mayor parte es del tamaño de una manguera de jardín.

En cuanto a su capacidad, también varía. A la hora de medirla, se tienen en cuenta tanto su capacidad potencial (aquella que podría alcanzar en su nivel máximo) como la de servicio (la que en realidad se ejecuta). Marea (el cable que comparten Facebook y Microsoft) es capaz de transportar 160 terabits (un millón de megabits) por segundo.

Prácticamente todos los países con costa están conectados por algún cable. Si nos fijamos en el mapa de Telegeography, tan solo algunos países como Corea del Norte o Eritrea no tienen puntos de conexión. Dado que sirven para enviar información, su colocación depende mucho de la demanda. Eso explica la cantidad de cables que existen entre Europa y Estados Unidos y la ausencia de conexiones directas entre Asia y América Latina. Esta está conectada sobre todo con América del Norte (aunque podemos encontrar, por ejemplo, conexiones directas entre Brasil y Portugal).

Normalmente, las compañías tienen varios cables. Si falla uno (sí, estos cables pueden sufrir desperfectos o incluso romperse), hay un plan B. La mayoría de los accidentes que acaban dañando un cable submarino son provocados por actividades humanas: golpes provocados por naufragios o anclas y, en mucha menor medida, sabotajes. Aunque en ocasiones los cables también sufren desperfectos provocados por terremotos o (seguro que lo estás pensando) mordeduras de animales como el tiburón.

Rutas trazadas en el fondo del mar

A pesar de que la distancia más corta entre dos puntos es siempre la línea recta, en el diseño de las rutas de los cables submarinos raras veces puede ponerse en práctica esta norma. Precisamente para evitar condiciones peligrosas que puedan dañarlos, los cables se colocan en lugares seleccionados. Se evitan zonas de pesca o fallas y, en la medida de lo posible, se colocan sobre fondos de arena y no rocosos.

En las playas y costas los cables están enterrados para aumentar su protección. Sin embargo, en las profundidades yacen directamente sobre la superficie. El punto más profundo en el que hay un cable de telecomunicaciones submarino es la Fosa de Japón. La red se encuentra a una profundidad de 8.000 metros.

¿Cómo se coloca un cable SUBMARINO para unir Europa y América?

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La respuesta sencilla sería extender el cable por el lecho marino con la ayuda de un barco especializado y de una máquina submarina que entierre algunas partes. Cada ciertos kilómetros se podrían colocar, además, repetidores para garantizar la potencia de la señal.

Sin embargo, la explicación puede ser mucho más amplia. Previamente, hay que realizar estudios para definir el trazado del cable entre las dos estaciones de tierra a los que irá conectado. Por ejemplo, se pueden llevar a cabo estudios de batimetría para tener una imagen 3D del lecho marino.

A continuación, es necesario cavar la franja para enterrar el cable en las zonas próximas a la costa. El momento en que se conecta el cable con las estaciones terrestres es uno de los más delicados de todo el proceso. Normalmente, el cable se encuentra en el barco principal y es necesario hacer uso de una embarcación más pequeña para acercar los extremos a la costa.

Con fecha de caducidad

Y, sin embargo, el proceso no termina aquí. Un cable submarino requiere de mantenimiento frecuente. Realmente, su reparación a tanta profundidad es imposible (o al menos, muy complicada). Por ello, en la actualidad se arreglan en la superficie. Se rescatan los extremos dañados con un robot y se reparan los daños a bordo de un barco.

Cuando un cable submarino deja de ser operativo, depende de su dueño retirarlo o dejarlo en el fondo del mar. Algunas compañías los retiran para reutilizar sus materiales, siguiendo los principios de la economía circular, o reutilizarlos en otra ruta. Una ruta que puede trazar una línea más en el intrincado mapa subterráneo que se esconde bajo mares y océanos. Un mapa que, aunque no veamos, está tan presente en nuestras vidas como los cables, satélites y antenas que decoran la superficie.

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Imágenes | TeleGeography, iStock/Ivanko_Brnjakovic,  iStock/Tomassino