Las smart beaches son playas conectadas y sostenibles

¿Existen ya las ‘smart beaches’?

Las smart beaches son playas sostenibles y conectadas

La playa es el destino turístico veraniego por excelencia. Para hacerlas más cómodas, seguras y sostenibles, el internet de las cosas las está convirtiendo en smart beaches.

Las smart beaches son playas a las que se aplican recursos tecnológicos según sus características concretas. La finalidad es conseguir una gestión más eficiente que mejore la experiencia del usuario.

Estos espacios no se refieren solamente a la zona de baño. También incluyen la zona de arenal o rocas, los servicios de hamacas, casetas y chiringuitos, los accesos, las duchas, los paseos marítimos, las zonas de ocio y los servicios de socorro.

Smart beaches, ¿lujo o necesidad?

Con estos nuevos modelos de negocio se beneficia el visitante de la playa, sí. Pero también lo hacen las empresas que ofrecen las competencias digitales en las smart beaches, así como las entidades locales que las ponen en marcha. Estas consiguen planificar sus recursos y gestionarlos de manera más sostenible, ahorrando en costes. En general, hay una repercusión económica favorable para la región.

Pero, sobre todo, se beneficia el espacio físico que supone la playa. Con un alto valor turístico, estos enclaves naturales son lugares con características medioambientales concretas, con una fauna, una flora y una serie de recursos que cabe preservar por su alta afluencia de visitantes.

El caso australiano

Smart Beaches Project es uno de los ejemplos de la implantación del modelo de playas inteligentes. Se trata de un proyecto australiano enfocado especialmente en herramientas de seguridad.

Según sus cifras, en 2018 se produjeron casi 250 accidentes en las playas del estado australiano de Nueva Gales del Sur, uno de los destinos playeros más importantes del país. Smart Beaches Project pone en marcha una serie de sensores e infraestructuras inteligentes que monitorizan el oleaje. De esta forma, se puede detectar si el mar ofrece condiciones peligrosas para el baño o la práctica de surf.

Por otro lado, también se controlan las actividades de los visitantes como el número de personas, los estacionamientos libres y el uso de las duchas, para determinar qué servicios están libres. Esta información se transmite en tiempo real a los trabajadores de la playa a través de un software instalado en sus smartphones. La información también estará disponible para los bañistas mediante pantallas digitales instaladas en la playa.

Este software incluye aprendizaje automático para que la aplicación sea más inteligente y precisa cuanto más se utilice y sea capaz de analizar y predecir las condiciones de la playa de forma más exacta.

El proyecto, llevado a cabo por el Concejo Municipal de Lake Macquarie en asociación con la Universidad Tecnológica de Sydney y con el Northern Beaches Council, ha recibido una dotación de 910.000 dólares por parte del gobierno australiano.

Invat.tur y las smart beaches valencianas

En nuestro país, el ejemplo más contundente de la llegada de las smart beaches lo tenemos en la Comunidad Valenciana, con un plan ejecutado desde el Instituto Valenciano de Tecnologías Turísticas (Invat.tur). Es un proyecto que se engloba dentro de Red DTICV, la agrupación de destinos inteligentes de la Comunidad Valenciana.

Sus tres pilares son la seguridad, la accesibilidad y la sostenibilidad. Se presenta como un modelo global de máximos sobre el que cada municipio desarrolla su propio plan de ejecución, según sus necesidades concretas.

Se estructura en cuatro fases:

  • Definición del objetivo. Para delimitar qué problema específico de sostenibilidad, accesibilidad o seguridad se quiere solucinar.
  • Análisis. Un estudio de la situación que nos diga qué dispositivos cabe instalar. Se hace mediante el análisis de factores internos, como la capacidad del municipio de instalar y mantener los dispositivos, y factores externos, como el análisis de herramientas para elegir las que mejor se adapten al estándar de conectividad de cada lugar, los costes y la obsolescencia de los instrumentos.
  • Implantación. Se realiza a través de tres procesos:
    • Sensorización. Instalación de dispositivos que monitoricen el estado de la playa o que reciban datos de los móviles de los usuarios.
    • Conectividad. El gestor del destino accede a la información a través de redes WiFi, cables o conexión bluetooth.
    • Implantación de un hub de datos que gestiona la información que será transferida a los gestores de destinos, los sistemas de seguridad o las apps de consulta para los usuarios.
  • Resultados. Evaluación de la información y puesta en marcha nuevos patrones de gestión.

Todo ello se concreta en diferentes soluciones tecnológicas según el eje de trabajo:

  1. Seguridad. Tenemos drones de vigilancia, sensores UVA, búsqueda de personas a través de wearables y banderas sensorizadas.
  2. Accesibilidad. Zonas de baño y servicios adaptados, paneles de infomación con asistentes inteligentes y iBeacons con indicaciones para invidentes.
  3. Sostenibilidad. Con dispositivos como wifi, videovigilancia, boyas inteligentes, cargadores y parkings inteligentes.

En la Comunidad Valenciana, existen tres programas piloto en las playas de Benidorm, Gandía y Benicàssim en los que trabajan tanto técnicos de turismo como personal informático procedente del Campus de Gandía de la Universitat Politécnica de Valencia.

Algunas empresas

Cada vez existen más empresas que ofrecen sus servicios para convertir playas en auténticas smart beaches.

Información gráfica de las smart beaches de Roquetas

Beach Trotters es una compañía especializada en equipamiento para playas. Ofrecen también soluciones de diseño de playas para convertirlas en smart beaches. Desarrollan un plan de gestión y adecuación y crean apps específicas para cada playa. Se puede utilizar a través de cualquier dispositivo. Además, el usuario accede a los servicios de la playa y los localiza mediante GPS y dispone de amplia cobertura wifi.

Desde Certified Beaches también trabajan el diseño de playas para convertirlas en lugares “atractivos, confortables y bien equipados”. La empresa prepara planes personalizados para cada espacio a través de su Plan de Gestión y Adecuación. Un ejemplo de su trabajo lo tenemos en la playa de Roquetas de Mar. La web de la playa da información sobre el estado de las calas en tiempo real mediante webcam. También informa de la presencia de medusas, de la climatología o del color de las banderas.

Otra de las empresas punteras del sector es Wellness Telecom. En el Congreso Digital Tourism 2018 presentó su modelo de negocio para smart beaches. Incluye boyas inteligentes capaces de controlar los límites del baño y prevenir accidentes, así como monitorizar la temperatura y el estado del agua. También desarrollan software para que los drones actúen como ayudantes de los socorristas y sistemas de inteligencia artificial para medir el grado de ocupación de una playa.

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Imágenes | Roquetas de Mar, Photo by Will Langenberg on Unsplash, Photo by Fré Sonneveld on Unsplash, Invat.tur

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