Consejos para aumentar el alcance de la señal Wi-Fi

Consejos para aumentar el alcance de la señal Wi-Fi

Si bien existen varios modos de disfrutar de nuestra conexión a Internet en el ámbito de nuestro domicilio, lo cierto es que somos muchos los que acabamos decantándonos por hacerlo a través de Wi-Fi. Una decisión que viene motivada por la posibilidad de acceder a través de nuestro smartphones sin gastar datos y por la comodidad de navegar desde cualquier lugar de la casa, entre otras.

Por desgracia, en algunas ocasiones la intensidad de la señal no es la deseada; un inconveniente que puede estar condicionado por factores muy diversos, como la ubicación del router, un espectro de frecuencia saturado y un largo etcétera que conviene conocer. Y es por eso por lo que hoy hemos recabado algunos consejos para paliar todos los posibles problemas.

QUÉ OCURRE CON LA CONEXIÓN WI-FI

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Lo primero que deberemos hacer, antes de tomar ninguna medida para mejorar la conexión Wi-Fi, es analizar la situación, es decir, tratar de averiguar el origen del problema. Lo más recomendable es llevar a cabo un registro de la calidad de la señal en las diferentes habitaciones de la casa. Algo que podemos hacer prestando atención al indicador de la señal y velocidad que aparece en los “detalles de conexión”.

Debemos valorar, por otra parte, que no todos los routers son iguales, algo que explica por qué si cambias de operadora y anteriormente no tenías una potencia óptima, sin embargo, ahora sí la disfrutas (o a la inversa) sin haber tocado ningún parámetro. Comprobar la ubicación del router y cerciorarnos de que el vecino no nos está robando la Wi-Fi también es básico. Para lograrlo, resultan de gran ayuda aplicaciones como Wireless Network Watcher.

En este punto cabe comentar que el número de dispositivos conectados al mismo tiempo influye en gran medida. Si necesitamos conectarnos con más de seis de forma simultánea, sería conveniente que invirtiésemos en una mayor velocidad de conexión.

UBICAR CORRECTAMENTE EL ROUTER

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A pesar de que la mayoría somos conscientes de algunos requisitos básicos a la hora de colocar el router, lo cierto es que su ubicación queda, en muchas ocasiones, condicionada por el lugar que al técnico le ha resultado más cómodo. Esto quiere decir que habitualmente está donde se encuentra el PTR (punto de terminación de la red, para ADSL) o al lado del ONT (optical network terminal, para la fibra óptica).

Un emplazamiento que puede acabar con el dispositivo instalado en el lado opuesto de la casa donde tenemos el ordenador. Lo ideal, sin embargo, es ubicarlo en la zona central de nuestro domicilio, de manera que la conexión sea adecuada desde todos los rincones del hogar. Para aquellas viviendas que cuenten con más de una planta, las superiores son las idóneas, pues las ondas de radio se propagan mejor cuanto menos obstáculos encuentren en su camino.

Razón de más para colocarlo también alejado del suelo –un auténtico peligro que lo somete a patadas, a tropiezos varios e incluso a las jugarretas de nuestra mascota-. Una estantería elevada, por ejemplo, pero a la que podamos acceder fácilmente y sin obstáculos, servirá. En todo caso, evitaremos rodearlo o encerrarlo en un mueble y alejarlo de las paredes. Y si no nos alcanza el cable, siempre podemos usar un extensor.

La posición de las antenas (en caso de tenerla) también es fundamental. De hecho y aunque en las fotografías de routers aparezcan colocadas de forma vertical en perpendicular al dispositivo, no siempre es lo idóneo. Aparecen de esta forma por meros motivos estéticos. Si tiene más de una, lo más apropiado es que una se encuentre bajada, es decir, paralela.

MANTENER ACTUALIZADOS NUESTROS DISPOSITIVOS

Cuando hablamos de mantener nuestros dispositivos actualizados nos estamos refiriendo no solo al firmware del router, sino también a nuestro ordenador y otros dispositivos. Para consultar las últimas versiones de este primero, deberemos acudir a la página de configuración.

Respecto a otros gadgets de nuestro hogar que se conectan a la Wi-Fi, es fundamental mantener al día el ordenador, en especial si tenemos en cuenta que la mayoría de fabricantes lanzan sus remozados con el fin de paliar errores de seguridad. Revisaremos también que el driver del adaptador Wi-Fi se encuentra actualizado, algo que podemos hacer a través de la página oficial del fabricante.

CAMBIAR LA ANTENA

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La mayoría de usuarios empleamos la antena que envía nuestro proveedor de Internet con todo el paquete de conexión. Sin embargo y a pesar de que estas resultan adecuadas para cubrir unas necesidades, digamos, estándares, pueden quedarse cortas en ciertas situaciones. Si este es nuestro caso, resulta recomendable sustituirla por un modelo más potente o de mayor ganancia.

Esto solo es posible para aquellos routers, evidentemente, que dispongan de una antena externa, algo que no siempre sucede. Para instalarla no necesitaremos complicarnos demasiado, basta con desenroscar la vieja y colocar la nueva en el mismo lugar.

A la hora de escoger una conviene que nos fijemos en el nivel de amplificación -que debería superar los 8 dBi-, y en su tipo. Por ejemplo, las hay omnidireccionales –que reparten la señal en todas las direcciones, y otras que permiten dirigir la señal manualmente y que son conocidas como direccionales.

USAR UN AMPLIFICADOR

Instalar un extensor o amplificador –con o sin PLC- es una de las soluciones más eficaces a la hora de mejorar la señal. Los más simples tan solo detectan la Wi-Fi, copian los parámetros y protocolos de seguridad más importantes y crean una nueva señal; su instalación no tiene complicaciones.

Los adaptadores PLC, por su parte, utilizan la red eléctrica. Uno de ellos tendrá que ir conectado al router por un cable Ethernet, y el otro es el que estará enchufado. Son más caros pero no dependen de la red Wi-Fi del router principal.

Otra opción es usar un viejo router –solo algunos lo permiten-, conectándolo con el cable de red. Bastará con resetearlo y llevar a cabo algunas modificaciones para que actúe como un repetidor de la red Wi-Fi del router principal y duplique la distancia de cobertura.

Configuraremos la IP del router secundario y el reenvío de las peticiones al servidor DHCP del router principal Por ejemplo, pongamos el caso de que el principal cuenta con la dirección 192.187.1.1, pues bien le asignaremos 192.187.1.2. En Enable DHCP Server Relay debería figurar la IP del router principal. Guardamos, reiniciamos y listo.

SELECCIONAR UN CANAL SIN USO

De la misma manera que no escuchamos bien una emisora de radio que no se encuentra bien sintonizada, tampoco tenemos una buena señal de Wi-Fi cuando no nos encontramos en el canal adecuado. Por desgracia, un problema común en las grandes urbes es la masificación de espectro de frecuencia que, de encontrarse saturado, puede condicionar la conexión.

Para evitarlo y tras entrar en la configuración del router, escogeremos un canal sin uso (o el menos saturado en su defecto), una elección que podemos realizar con conocimiento de causa de la mano de aplicaciones específicas como Wi-Fi Analyzer, que analiza las redes que tenemos a nuestro alrededor y nos ayuda a cambiar el canal desde las opciones de configuración citadas.

El más común es el 6 y la banda de 2,4 GHz, aunque no todos los dispositivos resultan compatibles con otras, de manera que deberemos asegurarnos de que así es antes de cambiarla. Otras herramientas igualmente útiles para evitar que nuestra conexión “choque con la de nuestros vecinos” son Network Analyzer para iOS, Netgear Genie para Android e iOS, WiFi Analytics y WiFiCoverage para PC.

FABRICAR UN REFLECTOR CASERO

Otro truco que nos permitirá mejorar la calidad de la señal es hacernos con algún tipo de reflector. Incluso tenemos la opción de fabricarlo nosotros mismos con elementos metálicos que hagan rebotar la señal y que eviten que se pierda a través de la pared. Una simple lata de refresco servirá para empezar: la vaciaremos, le quitaremos la parte de arriba, realizaremos varios cortes longitudinales para poder extender el aluminio y la colocaremos justo encima del router.

Un proceso de bricolaje muy sencillo que podemos ver con más detalle en el vídeo que figura sobre estas líneas. En todo caso, cualquier superficie metálica que haga rebotar la señal servirá para nuestro propósito. De hecho, también es posible hacer un reflector con papel de plata, un colador metálico, una lata de conserva y recipientes varios.

CONOCER LAS FUENTES DE INTERFERENCIA

Para acabar, existe una serie de fuentes que deberíamos valorar a la hora de plantearnos la calidad del Wi-Fi. Nos estamos refiriendo, por ejemplo, al hecho de contar con una gran cantidad de espejos en casa. Estos tienen una fina capa de metal en su interior, un material que refleja la señal del router y que podría llegar a afectar a su calidad.

Dispositivos como el microondas y teléfonos inalámbricos DECT, que funcionen en la misma frecuencia de 2,4 Ghz, también interfieren. Alejarlos de las lámparas halógenas, dispositivos bluetooth que tengamos activados y monitores para bebés resulta recomendable. Otra posible fuente de interferencia puede tener que ver con la ubicación de nuestro edificio.

Es decir, si vivimos cerca de un edificio oficial, es conveniente tener en cuenta que, probablemente, este cuente con inhibidores de frecuencia. Lo mismo sucede si nos encontramos en las cercanías de repetidores de telefonía, generadores de energía o si en nuestro vecindario existen muchos puntos Wi-Fi. Unas situaciones extremas ante las que, por desgracia, poco podremos hacer.

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