El mundo depende de COBOL y casi nadie lo sabe

COBOL es una palabra legendaria en el mundo de la programación informática. Con mucha historia, pues se creó a finales de los años cincuenta del siglo pasado. Pero con todo a su favor para seguir sonando muchos años más. De forma silenciosa, este lenguaje de programación gobierna el mundo, su sistema financiero e instituciones. Está detrás de las operaciones del cajero automático, la gestión de los seguros o el cálculo de las pensiones. Pero el problema es que COBOL es poco sexy. Y cuesta encontrar el recambio generacional de informáticos que lo conozcan, lo mantengan y le saquen partido.

¿Qué es COBOL?

En esencia, COBOL es un lenguaje de programación muy basado en el idioma inglés y que ha servido a bancos y organismos públicos de todo el mundo para construir sus aplicaciones de negocio. Su curioso nombre viene del acrónimo de COmmon Business Oriented Language. Es un lenguaje relativamente sencillo de aprender. Y está pensado para ejecutar cálculos empresariales o gestionar largos inventarios.   

El nacimiento de COBOL se debe a dos mujeres

Aunque las mujeres son, desafortunadamente, una minoría en el mundo de la tecnología, el surgimiento de COBOL se debió a una pionera de la programación. Mary Hawes trabajaba con gigantescos ordenadores en la empresa Burroughs Corporation y se cansó de programar en ensamblador (una forma hoy relegada a los ambientes académicos y de investigación). Por eso emprendió la tarea de dar con un lenguaje más fácil de entender. 

En esa aventura, acompañó a Hawes otra mujer, Grace Hopper, que ya tenía experiencia creando lenguajes de programación. Un grupo de informáticos liderado por Hawes se puso manos a la obra para dar con un lenguaje que, además, fuera óptimo para hacer cálculos empresariales y controlar aspectos como el registro de débitos y créditos. La iniciativa llegó a recibir fondos del Departamento de Defensa de los Estados Unidos.  

Y la aventura fue todo un éxito. Con el paso del tiempo, COBOL se convirtió en el lenguaje de programación más utilizado del mundo. Casi a la altura del cambio de milenio, en 1997, la consultora Gartner estimó que había 200 000 millones de líneas de código COBOL gobernando los sistemas informáticos de empresas de todo el mundo. Y, según la agencia de noticias Reuters, hasta un 43% del sistema bancario estadounidense está construido en COBOL. Además, garantiza las prestaciones por desempleo en muchos países.  

¿Por qué se sigue usando COBOL?

Lo más sorprendente es que COBOL continúa vigente. Y parece que le espera una larga vida. A pesar de ser un invento de finales de los 50 o principios de los 60, en pleno apogeo de la URSS y el comunismo, y mucho antes de que llegara el hombre a la Luna. 

¿Por qué el viejo lenguaje impulsado por Mary Hawes sigue omnipresente y las empresas buscan profesionales que lo conozcan? Pues porque gran parte de las transacciones de negocio usan todavía este lenguaje. Bancos, aseguradoras e instituciones públicas tan importantes como la Seguridad Social, en España, o el Departamento de Seguridad Nacional, en Estados Unidos, literalmente no funcionarían sin COBOL. Es decir, la economía mundial se vendría abajo si no existiera COBOL o no hubiera nadie para mantenerlo. 

La firma británica Micro Focus es la encargada hoy de modernizar este lenguaje de programación. Una muestra de lo vivo que está COBOL son las cuentas de la propia Micro Focus, que cada año es capaz de generar casi 3000 millones de dólares (2750 millones de euros) en ingresos. Además, el objetivo de Micro Focus ahora es llevar COBOL a la nube. El objetivo es garantizar que resistirá, como mínimo, otros 60 años gobernando las aplicaciones de negocio de las grandes corporaciones mundiales

Se necesitan (desesperadamente) programadores

Un ejército de informáticos en todo el mundo se gana la vida gracias al veterano lenguaje de programación creado por Hawes y sus colegas. Reprogramar esos miles de millones de líneas de código de COBOL que gobiernan los sistemas de tantas corporaciones sería una tarea muy compleja, y también enormemente cara

Para mantener toda esta infraestructura, las compañías buscan desesperadamente profesionales que se interesen por un entorno que en principio es menos atractivo y mucho más frío y burocrático que otros que han aparecido a posteriori, como los nuevos lenguajes para el diseño web o de aplicaciones móviles. En plena primera ola de la COVID-19, en la primavera de 2020, el gobernador de Nueva Jersey, Phil Murphy, hizo un llamamiento público para conseguir trabajadores sanitarios, pero también programadores de COBOL.  

COBOL no se enseña en muchos sitios. En los años 80 quedó obsoleto y muchos centros docentes lo eliminaron de sus planes de estudio. Y también está el problema de que los expertos en este lenguaje se hacen mayores, y no acaba de llegar el recambio generacional. Algunos propugnan que, por esta razón, tenga una mayor presencia en los planes de estudio de las universidades y los centros de formación tecnológica en general. Mientras que otros abogan por un salto adelante y una reprogramación de las aplicaciones a entornos más actuales. 

muchas vacantes de cobol

Si se busca en portales de empleo puestos relacionados con Cobol en España, hay decenas de vacantes sin cubrir en estos momentos. Por eso, para muchas personas familiarizadas por la tecnología y la programación, puede ser una buena opción profesional familiarizarse con el viejo lenguaje de programación promovido por Hawes. 

La plataforma de e-learning Udemy, por ejemplo, ofrece un curso completo por algo menos de 100 euros. En la plataforma Programacionfacil.org, también hay disponible un curso (de dos horas y media) para aprender COBOL “desde cero”, aunque recomiendan que lo hagan personas que estén algo familiarizadas con la programación. En definitiva, la oportunidad profesional del futuro puede estar en un lenguaje de mucho antes de que internet y los teléfonos móviles existieran.  

En Nobbot | Grace Hopper, la anónima creadora del compilador de lenguaje que avanzó la programación

Imágenes | MicroFocus, WikimediaCommons, Flickr/Public.Resource.Org

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