Estonia, la nación más digitalizada de Europa

Estonia ha superado el miedo a vivir en una especie de Gran Hermano orwelliano y se ha convertido en una sociedad ”altamente digitalizada”. Este pequeño país de 1,3 millones de habitantes comenzó a digitalizarse con el programa e-Estonia State Portal, a través del cual el gobierno pudo ofrecer todos sus servicios en línea con un doble objetivo: innovación y, sobre todo, como parte de un plan para solventar sus limitaciones presupuestarias.

Los estonios confiaron en sus gobernantes y ellos en los ingenieros del país para construir herramientas novedosas sin comprometerse con ningún tipo de hardware o de software. El resultado fue un proyecto de éxito, del que ahora pueden beneficiarse el resto de países europeos.

los principios de la estonia digital

Entre las medidas más destacadas de la digitalización de Estonia encontramos el principio de ”solo una vez”: El estado no puede pedir la misma información a los ciudadanos dos veces. Por lo tanto, los datos no se repetirán en la base de datos de ningún departamento de la administración pública.

Este principio de ”solo una vez” ha tenido tanto éxito que, basándose en la innovación de Estonia, la Unión Europea aprobó la iniciativa ”digitales de solo una vez” a principios de este año, tal como hemos podido leer en Magnet Xataka. La clave de esta medida es que sean los organismos públicos los que se organicen para compartir estos datos de forma interna, de modo que no recaiga ninguna carga adicional sobre los ciudadanos y las empresas.

Además, otro principio es el de utilizar los datos de los ciudadanos solo si existen dos buenas causas. Los gobiernos han de estar buscando constantemente nuevas soluciones y han de preguntarse, por ejemplo, si la información que una agencia del gobierno necesita puede ser aprovechada por alguien más y qué se puede obtener a partir los datos.

Otra de las medidas estrellas fue la estrategia que Estonia puso en marcha en 2014 para combatir el fraude fiscal que requiere que cada transacción empresarial de más de 1.000 € tiene que ser declarada mensualmente por las partes involucradas. Gracias a ello, la Junta de Impuestos y Aduanas se ha convertido en todo un ejemplo de que es posible cambiar la mala fama de los fiscos.

Para reducir al mínimo la carga administrativa de este procedimiento, el gobierno introdujo una interfaz de programación de aplicaciones que permite que la información se intercambie automáticamente entre el software de contabilidad de la compañía y el sistema tributario del estado.

una gran idea contra el fraude fiscal

Aunque este decreto generó rechazo en un primer momento, ha tenido un éxito espectacular. De hecho, Estonia ha doblado su estimación original de reducir el fraude fiscal en 30 millones de euros. Otros países como Letonia, España, Bélgica, Rumania y Hungría han tomado medidas similares para controlar y detectar el fraude fiscal, pero su verdaderos potencial reside en el análisis de la información más allá del fraude fiscal.

El Big data, la analítica de datos y los modelos de predicción desempeñarán un papel principal en la próxima ola de innovación de este gobierno electrónico. La Junta de Impuestos y Aduanas de Estonia puso en marcha su Plan Estratégico 2020 que refleja un cambio de mentalidad: Del castigo a los consejos a los contribuyentes.

Actualmente, decenas de personas se dedican a recopilar, analizar y filtrar este tipo de datos sobre el sector empresarial, pero es posible automatizar este trabajo utilizando los datos fiscales. El principal problema de esta gran idea de Estonia es la privacidad. De hecho, uno de los principios fundamentales de las Directrices de la OCDE sobre la protección de la privacidad es que los datos sólo se deben utilizar para la finalidad indicada y no con cualquier otro motivo. Sin embargo, respetando unos límites claramente establecidos, utilizar unos datos más allá de su finalidad original puede beneficiar a toda la sociedad.

Fotografía destacada: Pixabay.com

Fuente: Magnet Xataka

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