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Más allá de la neutralidad de la red: datos urgentes y no urgentes

neutralidad de red

Si uno saliese a la calle un día cualquiera a hacer entrevistas a los viandantes y preguntase «¿Está usted a favor de la neutralidad de la red?», es posible que diese con muchas respuestas positivas. Aun cuando la mayoría de las personas no tenemos muy claro qué significa eso de la neutralidad de la red, probablemente porque la confundimos con otros tipos de neutralidad en Internet como una Wikipedia menos sesgada o noticias más fiables. ¿Sabes lo que es la neutralidad de la red, y lo que implica?

¿Qué es la neutralidad de la red, y qué aporta?

En este caso, la neutralidad de la red parte de la idea de un Internet justo y equilibrado en el que todos los usuarios tienen el mismo tipo de acceso y en el que todos los bits son tratados de la misma manera. Dicho de otro modo, no se ponen trabas a algunos bits o se les da alas a otros para que corran más por Internet.

Si imaginamos Internet como una autopista llena de vehículos (bytes) de ocho ocupantes (bits), la idea es no permitir adelantamientos entre ellos.

Esta idea requiere que los proveedores de Internet den acceso a todos los espacios (redes sociales, blogs, cadenas de noticias, foros…) con la misma prioridad, de modo que ninguno de los usuarios se vea favorecido ni perjudicado en función del uso que haga de ella.

Por ejemplo, imaginemos que tanto el lector como quien redacta este artículo compartimos ciudad y vamos a ver una película en streaming, cada uno en nuestra casa y usando Netflix y HBO respectivamente. Casualmente, ambas películas ocupan los mismos MB, por lo que nos vienen perfectas para hacer la comparación.

Si aplicamos la neutralidad de la red a rajatabla, ambos terminaríamos de descargar la película en el mismo plazo sin importar de dónde salieron los datos o dónde nos encontremos. Suponiendo, claro, que nuestras coberturas fuesen similares, ya que la neutralidad de red no puede darse si uno de nosotros usa WiFi y el otro cable Ethernet al router.

neutralidad de red fibra óptica

Esta neutralidad actúa en la parte de Internet que queda lejos de nosotros, en sus tripas de fibra óptica y servidores de información. Por ejemplo, si elegimos en nuestro teléfono la opción de 3G frente a la de 4G, es imposible que no salgamos perjudicados en cuanto a velocidad, pero eso no querría decir que la red no es neutral.

Visto desde esta perspectiva, la neutralidad de la red parece estupenda y justa, el tipo de valores que necesitamos para el siglo XXI. Una meta a perseguir a toda costa.

Sin embargo, Internet es una red que todavía tiene mucho que aportar a nuestra sociedad, que aún está creciendo, y donde no todos los servicios futuros parecen tener la misma urgencia. La neutralidad de red podría no ser tan justa como parece para gran cantidad de servicios.

Casos futuros en los que no debe aplicarse la neutralidad de la red

El debate de la neutralidad de red suele trabajar sobre el presente, donde la urgencia de los paquetes de datos no es muy diferente entre usuarios. Por ejemplo, si yo navego por Instagram y tú accedes a una base de datos personal buscando algún documento, parece lógico pensar que ninguno de los dos debe tener prioridad frente al otro. Ninguna es una tarea urgente desde un punto de vista objetivo, a pesar de que seguramente cada uno de nosotros querremos acceder a nuestro respectivo contenido cuanto más rápido mejor.

Es por eso que la opinión pública se ha ido decantando a favor de una rígida neutralidad de red en la que cada bit está fuertemente controlado y no pueda adelantar a otro ni se le dé más o menos preferencia.

Sin embargo, políticas nacionales, europeas o mundiales con leyes nacidas en base a este concepto podrían suponer un grave riesgo de la seguridad de las personas (y de algunos objetos). Ponemos dos ejemplos para hablar de ello.

La neutralidad de red podría ocasionar accidentes de tráfico

El primero de ellos es el de los vehículos autónomos. A pesar de que gran parte de esta autonomía nace de un procesador colocado en el interior del vehículo, este tipo de movilidad requiere constante conexión a Internet y otras redes para operar con normalidad, especialmente dentro de las ciudades.

Pensemos en un vehículo inteligente que quiera girar a mano derecha en una calle con poca visibilidad por la que circula un vehículo manual a más velocidad de la debida (desde luego, este no es un caso aislado). Vemos cómo el vehículo autónomo va sacando lentamente el morro para asomarse a la calle a la que quiere acceder, y cómo el conductor embiste contra él, provocando un accidente.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué el vehículo inteligente ha tenido que hacer uso de su cámara frontal en lugar de los datos agrupados de cámaras de tráfico cercanas o vehículos que hayan observado al conductor imprudente?

Lo que ha ocurrido es que estos datos sobre la conducta del vehículo en manual habían sido enviados, pero que el tráfico de Internet en la zona había retrasado su llegada. Por ejemplo, porque en las inmediaciones haya una gran afluencia de personas que acudan a un partido, una feria, un concierto o algún otro evento de masas.

neutralidad de red vehículo autónomo

Otro ejemplo relacionado con los vehículos autónomos incluye a aquellos que toman las decisiones usando el procesamiento de datos en la nube. Es decir, en servidores. La latencia de la red actual, el tiempo que tarda una señal en ir y volver al servidor, es demasiado alta como para que un vehículo conduzca por sí mismo usando este tipo de tecnología, pero el 5G lo hará posible reduciendo la latencia a mínimos históricos y permitiendo a los coches tomar decisiones casi en tiempo real.

Sin embargo, la latencia aumenta a medida que otros usuarios se conectan a redes cercanas, y podrían añadir la suficiente como para que el vehículo autónomo perdiese autonomía en una maniobra crítica. Por ejemplo, que se choque contra un muro porque la orden de girar no ha llegado a tiempo.

Quirófanos en la distancia y la neutralidad de red

En un segundo ejemplo se encuentran los quirófanos a distancia o telecirugía. Lejos de ser algo futurista, hoy día se usan con relativa frecuencia, especialmente en clases y asistencias en quirófanos. Los robots que nos ayudan durante las operaciones tienen la virtud de no necesitar que el cirujano esté presente en la sala.

Operar a 400 km de distancia puede salvar la vida de un paciente. No solo porque una urgencia médica requiera de los conocimientos de un médico que se encuentre lejos, sino porque es posible que se convierta en la manera de operar del futuro, mucho más higiénica.

Los robots, a diferencia de los humanos, no tienen bacterias en su cuerpo, de modo que lo más probable es que de aquí a unos años todas las operaciones se realicen mediante telecirugía, aunque sea cuestión de unos pocos metros de distancia.

Ahora pensemos de nuevo en el ejemplo de los vehículos autónomos y cómo la neutralidad de red limita la velocidad de sus datos. El mismo ejemplo es aplicable a las operaciones. Imaginemos un quirófano en el que los asistentes empiecen a sospechar que el robot va demasiado lento. La operación suele durar cuestión de una hora, pero esta vez ha tardado casi dos. ¿Por qué?

neutralidad de red telecirugía

Para que un robot (autónomo o teledirigido) opere a un paciente necesita ver lo que está haciendo, y por tanto procesar la información de sus cámaras. Tanto si ese procesamiento se realiza en un cerebro humano a cientos de kilómetros como en un servidor a otros tantos, la señal tiene que ir y volver. Si en este viaje se pone a la cola de la descarga de las películas en streaming que mencionábamos antes, el paciente tendrá un problema.

Parece lógico pensar que esta señal tiene prioridad, pero esto choca de lleno con la neutralidad de red. De hecho, es claramente una violación de la neutralidad. Entonces, ¿debemos aplicarla, o no?

Datos urgentes y no urgentes, nuevo paradigma ante la neutralidad de red

En la actualidad, el debate de la neutralidad de red parte del contrato entre el usuario y la operadora. Por ejemplo, yo puedo contratar 10 mbps, 20 o 30, y debo ser consciente de que si elijo 10 mi velocidad de conexión será tres veces más lenta que la del vecino que eligió 30. En otro ejemplo, si tengo contratados 4GB de datos 4G en mi teléfono móvil y llega un momento en que los gasto, como usuario sé que la velocidad de conexión bajará al mínimo.

Pero este debate deja completamente de lado la urgencia en el envío de datos, precisamente porque esta todavía no existe. Algo que sí existe en las llamadas. Sin importar nuestras respectivas tarifas, zona de España u operador, cualquier persona tiene la misma preferencia cuando contacta con el 112 porque se trata de una llamada prioritaria que además no depende del tipo de teléfono móvil que usemos.

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Sin embargo, un nuevo hilo se está formando dentro de la discusión sobre la neutralidad de red en previsión de los nuevos servicios que se asentarán sobre Internet. Este nuevo tema es el de los datos urgentes y datos no urgentes.

Cerramos con un ejemplo más mundano, el de una conferencia física que se retransmite en streaming. Aunque no es recomendable conectarnos a cualquier WiFi que veamos abierta, los 500 asistentes lo hemos hecho y estamos consumiendo el ancho de banda que necesita el streaming mientras paseamos por nuestras redes sociales.

Como consecuencia, el vídeo se corta para el resto del mundo. Parece lógico pensar que la salida de la señal de vídeo debe tener preferencia, algo que pasa olímpicamente de la neutralidad de red. Y, claro, el debate, que podéis continuar en los comentarios, está servido.

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