Cucarachas con mochila computerizada para operaciones de rescate

«Cucarachas computerizadas» para operaciones de búsqueda y rescate

cucarachas Un equipo de investigadores ha desarrollado un sistema híbrido entre cucarachas y computadoras para su uso en operaciones de búsqueda después de un desastre.

Debido a la frecuencia de desastres naturales como terremotos, incendios e inundaciones, los científicos buscan mejores formas de ayudar a las víctimas atrapadas entre los escombros. Criaturas pequeñas como los insectos se mueven mucho más fácilmente en tales condiciones y estos investigadores, de Singapur, China, Alemania y Reino Unido, se propusieron utilizar un tipo de para ayudar a los equipos humanos de rescate.

El sistema que idearon fusiona la microtecnología con las habilidades naturales de la cucaracha silbante de Madagascar. Estas cucarachas son conocidas por su coloración corporal de color marrón oscuro y negro y, por supuesto, por el siseo que emiten cuando están molestas. También son una de las pocas cucarachas sin alas, lo que las convirtió en buenas candidatas para llevar una mochila.

Además, estos animales son habilidosos escarbando en terrenos complicados, por lo que se convierten en exploradores ideales de búsqueda y rescate.

cucarachas con mochila

La mochila creada por los investigadores consta de cinco placas de circuito conectadas entre sí que alojan una cámara de infrarrojos, un chip de comunicaciones, un sensor de CO2, un microcontrolador y una memoria flash, entre otros elementos.

La mochila con los componentes electrónicos se colocó en la zona dorsal de una cucaracha. Los investigadores también implantaron electrodos en los apéndices en forma de antenas que tienen a cada lado de su cabeza. En su estado normal, la cucaracha los usa para sentir lo que se encuentra en su camino y tomar decisiones sobre girar a la izquierda o a la derecha. Con los electrodos en su lugar, la envía impulsos eléctricos muy pequeños, induciendo a la cucaracha a girar en la dirección deseada.

Esta investigación sigue la senda del trabajo iniciado hace años por investigadores de Carolina del Norte, que detallaron sus experimentos en un artículo publicado en la revista online NewScientist.

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