Nombres de los huracanes: así se eligen y organizan en el Atlántico

Laura, Gonzalo, Dolly: ¿cómo se eligen los nombres de los huracanes?

nombres de los huracanes

La temporada de huracanes está siendo tan intensa este año en el Atlántico que los meteorólogos se han quedado sin letras para ponerles nombre.

Tras repasar todo el alfabeto latino, se han visto obligados a empezar a usar el griego. En el momento en el que escribimos estas palabras, ya se han formado la tormenta subtropical Alpha, en las costas de Portugal, y el ciclón Beta, en las de Texas. Se trata de nombres del alfabeto griego que se suman a Arthur, Bertha, Cristóbal y otros 18 que ya han designado las tormentas de este verano en el Atlántico.

Una lista que va rotando

Bastante antes de que se formasen las tormentas Sally, Teddy y Vicky, que se acercaban rápidamente al final de la lista de nombres prevista para el 2020, los meteorólogos lo tenían claro: este año sería necesario tirar también del alfabeto griego para nombrar todos los ciclones del Atlántico. Ya en mayo la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) anticipaba un año muy intenso en el Atlántico y, en especial, en el Caribe.

La tarea de poner nombres a las tormentas tropicales depende de un grupo de expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Y no se improvisa; cuentan con varias series de nombres ordenados alfabéticamente que se van reciclando cada seis años. De este modo, la lista de este año será utilizada, de nuevo, en 2026. Y si a alguien le sonaba el nombre de alguna tormenta de los últimos meses es porque ya se había utilizado en 2014.

Las únicas excepciones son los nombres de aquellos huracanes históricos que causaron grandes destrozos e incluso se cobraron vidas humanas. Por ejemplo, el Katrina, que acabó con la vida de cerca de 1.500 personas y causó graves inundaciones y destrozos en Nueva Orleans (Estados Unidos) en 2005. Otro ejemplo es el huracán Mitch, que arrasó Honduras en 1998. Estos nombres se retiran de la lista, ya que tienen connotaciones negativas y pueden hacer que se sobredimensione la importancia de una nueva tormenta.

¿Por qué nombres de personas?

Las tormentas tropicales reciben nombres de personas con el objetivo de que sean fáciles de entender y reconocer. De acuerdo con la OMM, esto facilita el trabajo de los medios de comunicación y aumenta el interés de la sociedad en las tormentas. Contribuye también a que las comunidades se preparen ante su llegada.

Los huracanes se nombran por orden alfabético, siguiendo la lista que corresponde al año en curso y alternando nombres de mujeres y hombres. Estos nombres no hacen referencia a ninguna persona en concreto y se busca que sean comunes y familiares. Para las del Atlántico, por ejemplo, se usan nombres reconocibles en español, francés e inglés, los idiomas predominantes en las zonas a las que suelen llegar los huracanes. Un buen ejemplo es el huracán Laura, que llegó este agosto a las costas del golfo de México.

Hay excepciones: los nombres que empiezan por Q, U, X, Y, Z no designan nunca tormentas tropicales. El motivo es que no hay suficientes como para asegurar seis nombres de hombres y de mujeres y algunas reservas (necesarias en el caso de que alguno deba ser retirado).

En otras regiones del mundo, los métodos para nombrar las tormentas tropicales varían. En la zona del Mar Arábigo y la Bahía de Bengala los ciclones reciben nombres como Gonu, Phyan, Maarutha y Vayu, por ejemplo.

nombres de los huracanes

UNA Breve historia de los nombres de los huracanes

Esta forma de nombrar y organizar las tormentas tropicales suma solo unas cuantas décadas de vida. Fue en 1953 cuando el National Hurricane Center (NHC) de Estados Unidos comenzó a compilar nombres de mujeres para designar las tormentas del Atlántico. En 1979 empezaron a incorporarse nombres masculinos.

Antes de hacerlo así, en ocasiones se utilizaban nombres muy complejos que incluían, por ejemplo, información sobre su latitud y longitud. Esto creaba una gran confusión, sobre todo a la hora de comunicar información por radio a estaciones marítimas, bases o barcos que estaban en el mar. En ocasiones también se les nombraba en función del santoral o incluso de forma arbitraria. Un ejemplo es el huracán Antje, llamado así tras arrancar el mástil de un barco con el mismo nombre.

Hoy en día existen comités de la OMM encargados de proponer nombres para cada región. Estos son posteriormente aprobados por los órganos regionales de ciclones tropicales en reuniones que se celebran anualmente o cada par de años.

Alpha, Beta, Gamma

El alfabeto griego solo se había utilizado una vez en la historia, en 2005. Aquel año la temporada de ciclones fue la más activa jamás registrada y dejó 27 tormentas (seis de ellas nombradas con el alfabeto griego). Entre ellas estaba el huracán Katrina.

Este 2020 la temporada está siendo también especialmente intensa. En el mes de septiembre, cinco tormentas con nombre propio coincidieron en el Atlántico, un fenómeno que no se daba desde 1971. Y, aunque han pasado un tanto desapercibidas en un mundo pendiente de la pandemia, algunas tormentas como el huracán Laura han sido devastadoras.

La temporada no se considera concluida hasta el 30 de noviembre, por lo que aún queda margen para ver tormentas con nombres del alfabeto griego. Mientras tanto, podemos también curiosear qué nombres están en la lista para el 2021: Ana, Henri, Kate, Peter y, si llegan hasta el final, Wanda.

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Imágenes | Unsplash/ Shashank Sahay, OMM, Unsplash/NASA, NOAA,

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