Tecnología y tiempo: así podemos ahorrar 125 horas al año

Gracias a la tecnología tienes 125 horas al año más para ti

tecnologia-tiempoEn marzo de 2018 Juniper Research, bajo el patrocinio de Intel, desarrolló un estudio sobre smart cities con métricas interesantes. Titulado ‘Smart Cities – What’s in it for citizens’, demuestra el potencial de las ciudades inteligentes en la vida de las personas. Destaca en él la ‘devolución’ de 125 horas al año gracias al uso de tecnología.

Este estudio pone de manifiesto que aquellas ciudades o barrios que hacen un uso intensivo de tecnología en los cuatro sectores analizados (movilidad, sanidad, seguridad pública y productividad) ofrecen más tiempo libre a sus vecinos. 125 horas dan para leer muchos libros, para ver numerosas películas o para salir de viaje. La smart city es un concepto interesante no solo para las empresas tecnológicas, también para el smart citizen.

el robot aspirador, tecnología que te ahorra tiempo

El estudio de Juniper Research es complejo (aunque la lectura de sus resultados es sencilla). Pero antes veamos con un ejemplo cómo la tecnología puede ayudarnos a ahorrar horas al año. Una herramienta que está calando en las viviendas es el robot aspirador.

Estos electrodomésticos automatizados barren, aspiran y friegan todos los días cuando nos hemos ido al trabajo. Esto nos aporta unos 10 minutos en días laborales y unos 20 minutos en fin de semana, grosso modo. Si uno suma estas cantidades, infiere que ahorran más de 120 horas al año.

El cálculo tiene trampa, claro. Puede que barramos una vez cada dos días, o cada tres, reduciendo mucho la cifra. Tampoco hemos contado el coste en horas de la compra de la máquina, la amortización, su mantenimiento, etc. Tampoco la fricción tecnológica de aprender a usar el aspirador, programarlo y hacer caso a sus notificaciones en nuestro teléfono.

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Sin embargo, el cómputo total, sin duda, sale a nuestro favor. Invertir en un robot que trabaje por nosotros nos hace ahorrar tiempo, aunque eventualmente sean solo 20 horas al año en lugar de 120. En esta mecánica, ampliada a los barrios, se basa el estudio patrocinado por Intel.

El tiempo que las smart cities ‘devuelven’ a sus ciudadanos

¿Sabías que si tu ciudad cuenta con sistemas inteligentes de control de tráfico puedes ganar 60 horas al año? Si usas transporte público como el autobús, te mueves en carsharing o utilizas tu vehículo privado, te interesa.

También te interesa que los servicios de seguridad locales (Policía, Guardia Civil, etc.) hagan uso del machine learning. La relación entre tu tiempo y su tecnología es más compleja que el caso del tráfico, pero economiza unas 35 horas al año. La eliminación de los falsos positivos, los errores burocráticos o la agilización del sistema judicial gracias a mejores pruebas son algunos factores implicados. Ahora vemos más sentido a las inversiones que China hace en sus agentes.

Obtenemos otras nueve horas gracias al uso de la tecnología de los centros de salud, como es el caso de la petición de cita online. Estos mecanismos, unidos a la telesanidad o las aplicaciones de salud, nos permiten disfrutar de más tiempo libre.

Otro monto importante proviene de cuando la administración local y sus servicios usan tecnología de productividad simple. Algo tan sencillo como un sistema de petición de citas automatizado, por ejemplo. Esto regala a cada ciudadano 21 horas anuales que estarían invertidas, si no, en hacer cola.

movilidad urbana, una pérdida temporal y económica importante

Del estudio se desprenden también otros resultados, como que la movilidad urbana supone una pérdida temporal y económica importante.  Hay otros ejemplos, pero este es el más grave. No por el hecho de que los ciudadanos nos desplacemos, sino por el modo elegido para hacerlo.

Si nos vamos al tipo de movilidad según la ocupación, buena parte de las ciudades menos inteligentes son aquellas que priorizan el transporte privado. Tiene lógica: a más vehículos privados, menor aprovechamiento de la vía y más tiempo de transporte; y a mayor transporte público, más optimizada.

En este cómputo entraría también el carsharing durante la circulación (ocupa parte de la vía con pocos pasajeros) pero no a lo largo de su vida útil (es usado más que un coche privado clásico y está aparcado menos horas). El tráfico es un caso complejo de análisis.

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Cuando incluimos el tipo de motorización, nos damos cuenta del coste económico que supone utilizar combustibles. En el informe se habla de forma escueta de cómo los vehículos térmicos generan polución. Esta, a su vez, hace que miles de ciudadanos tengan problemas respiratorios.

La OMS lleva años advirtiendo del problema, del que conocemos las causas más graves: las muertes por cáncer de pulmón. Sin embargo, estas son la punta del iceberg de un coste sanitario enorme que va desde el asma leve a graves enfermedades pulmonares crónicas.

El uso del transporte público masivo y la rápida adopción de la última tecnología (eléctrica, de seguridad y de telecomunicaciones) en los vehículos nos hará ahorrar muchísimas más horas al año, así como dinero y salud. En concreto, otras 70 horas si evitamos tan solo los atascos, según el estudio.

singapur lidera el ranking de smart cities

Si las smart cities son el futuro, entonces las dummie cities son aquello de lo que nos queremos librar. Hablamos de ciudades con muchos atascos, en las que el crimen campa a sus anchas porque no hay recursos para las fuerzas del orden, o en las que el triaje ocupa más de cuatro horas.

Como en todo lo que puede ser analizado, Juniper Research ha elaborado un ranking con 20 ciudades. Han tenido en cuenta el podio y estudiado y segmentado según los cuatro parámetros mencionados.

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Destaca Singapur, una de las ciudades-estado más grandes del mundo y un claro ejemplo de superación social. Singapur carece de recursos naturales e incluso de espacio. Además, cuenta con cuatro lenguas oficiales (inglés, malayo, chino y tamil) que dificultan la burocracia. Por si fuera poco, está superpoblada con 7.680 hab/km2 en toda la península.

En la Segunda Guerra Mundial el Imperio japonés conquistó Singapur, tras lo que volvió a ser colonia británica en 1945. En 1963 se anexionó a Malasia pero dos años más tarde fue expulsada debido a “diferencias insalvables”, lo que hoy llamaríamos fragmentación social, pobreza y falta de recursos.

Pese a todo, lleva décadas orientando todo su gobierno hacia la tecnología para solucionar sus problemas. Y lo consigue. 50 años más tarde, Singapur es una de las mejores smart cities existentes, y la que más tiempo ahorra a sus habitantes. Se ha convertido en referente en movilidad, salud, seguridad y productividad.

la importancia de invertir en datos abiertos

La inversión pública y la voluntad política para dar a las ciudades nuevas infraestructuras es clave. Se estima que una ciudad que invirtiese en datos abiertos ‘devolvería’ a sus ciudadanos 31 horas anuales por cabeza. Si fomentase el pago telemático sin metálico, 1,2 horas; hacer más seguras las calles, 7.8 horas; poner chatbots en servicio, 6,3 horas, etc.

En el informe pueden leerse muchos otros datos similares, pero todos llevan a la misma conclusión: el buen uso de la tecnología ahorra dinero y tiempo. El dinero es importante, pero el tiempo es un valor muy demandado últimamente, y además no vuelve una vez invertido. ¿Buscas más tiempo para ti? Entonces estás buscando una smart city.

En Nobbot | Cómo cambian las ‘smart cities’ nuestra vida: nos dan wifi, nos graban en cada esquina

Imágenes | iStock/LDProd, iStock/diego_cervo, iStock/Jaroslaw Kilian, ‘Smart Cities – What’s in it for citizens’