Los OVNIS que la CIA esconde

Un disparate, eso es lo que es. Cualquiera diría que volvemos a los 90, cuando las revistas de ufología se habían transformado en el centro del debate pseudocientífico, Expediente X reventaba el share y cabeceras como Muy Interesante vendían más que periódicos de tirada nacional. Hace un mes fueron desclasificados 12 millones de folios en 930.000 archivos por la CIA (Agencia Central de Inteligencia). Avistamientos de objetos voladores con la forma de plato de lentejas -ovnis-, contactos por radios con seres extraños, Uri Geller replicando parcialmente un dibujo que no había visto, a través de su percepción paranormal, y mensajes espía redactados con tinta invisible.

Una tonelada de material que esconde secretos frívolos, historias rocambolescas y alguna que otra sentencia sin demostrar mediante método científico. Material más que suficiente para que los cazadores de mitos vieran aquí confirmadas sus férreas sospechas.

INFORMACIÓN ANTICUADA

Estos documentos de la CIA ya fueron desclasificados en el verano del año 2000, pero sólo podía accederse a ellos en horario de oficina desde cuatro ordenadores del estado de Maryland. Cinco décadas —de 1940 a 1990— de arte y ensayo, que diría alguno. Entre todos, unos 1.500 informes corresponden a avistamientos de OVNIs. Unos 300 permanecieron abiertos al no encontrar explicación científica al suceso. Algunos incluyen fotografías de la época.

Y de Uri Geller, que ni dobla cucharas ni hace desaparecer barcos —James Randi desenmascaró sus trucos y sus influencias—, se ha escrito mucho: desde que fue agente encubierto del Mossad durante años, a que sus fenómenos paranormales estuvieron impulsados por el Gobierno para distraer al «enemigo».

Alimentar la mitología extraterrestre forma parte de la cultura pop. De District 9 a Encuentros en la Tercera Fase, pasando por Interstellar o Arrival, queremos creer.

Y esta fe no nos está saliendo barata: el último presupuesto aprobado con el Congreso de EEUU para la NASA Planetary Science Division constó de 1.630 millones de dólares, 270 millones más de la cantidad solicitada. Una parte, como la destinada al proyecto ALIEN Ocean, se quedan con un pellizco de 175 millones.

CONFUSIÓN Y CÍRCULOS ESCÉPTICOS

El 24 de junio de 1947, un joven piloto llamado Kenneth Arnold (1915-1984) le cuenta a Bill Bequette, redactor del periódico The East Oregonian, que mientras viajaba sobre las montañas Cascade, cerca del popular estratovolcán en Washington, avistó cinco objetos erráticos, «como un platillo si lo lanzas sobre el agua»

El periodista no tardó en describir a los objetos como platillos. Aunque tuvieran forma de boomerang. La revista de ciencia ficción Amazing Stories hizo una cobertura completa y se volcó en cuerpo y alma al avistamiento de OVNIs.

A partir de aquí, los avistamientos se dispararon. Dos semanas después, el 8 de julio, The Roswell Daily Record publicaba información de que el Ejército había capturado un platillo. Dichos restos eran piezas de un globo meteorológico, y el rancho donde lo encontraron el hogar del Grupo de Bombarderos 509 de la Octava Fuerza Aérea, el escuadrón atómico que lanzó la carga sobre Hiroshima y Nagasaki.

OVNIs VEO, OVNIs QUIERO

Este tipo de «transmisión por influencia» ha permanecido hasta nuestros días.

El 19 de septiembre de 1961, el matrimonio compuesto por Betty y Barney Hill creyó ver un platillo volante que los perseguía. En una América de segregación racial, un hombre negro perseguido y una mujer blanca bastante frágil, siguieron su vida como pudieron. Pero ella pronto se obsesionó con toda lectura paranormal, compró cuentos e ilustraciones donde se retrataban platillos volantes. Una serie de pesadillas y varias sesiones de hipnosis hicieron el resto: estaba construyendo un relato de abducción, implementando falsos recuerdos en su memoria.

Bien, ahora viajamos a 1975. La historia de los Hill ya es un viral de proporción nacional, se han hecho algunas pelis y un documental de la NBC reconstruyendo el proceso. Travis Walton, un joven leñador de los bosques de Arizona ve todo esto y asegura que ha sido secuestrado por unos humanoides similares a los descritos por la señora Hill. Y los medios, una vez más se vuelcan. Un poco de música ambiental y ya tenemos otro capítulo para la enésima teleserie.

Desde entonces los charlatanes no han dejado de crecer. De Charles Berlitz a William L. Moore o Keith Basterfield. Y las confusiones científicas y periodísticas tampoco han quedado atrás. Y los comediantes tampoco: del ¡Marciano, vete a casa! novelizado por Fredric Brown al Mars Attacks!, la cinta de Tim Burton nacida a partir de la colección de cromos ídem publicada por la cadena de alimentación Topps.

PERO, ¿POR QUÉ NO VEMOS ALIENS?

La vieja paradoja de Fermi posee múltiples soluciones, y no por falacias por falta de imaginación, sino por planteamientos plausibles:

  • Existen, pero no a ojos de las grandes masas.
  • Existen y estuvieron cuando nosotros no. Es decir, no coincidimos.
  • Existen, pero no se comunican con nosotros, bien por sentido antropológico o tecnológico.
  • Existen y se comunican, pero no los oímos.
  • Se extinguieron.
  • Existen, pero no somos conscientes de su existencia. Pueden formar parte de otro plano dimensional.
  • Somos nosotros mismos, o lo fuimos, o lo seremos.
  • Aún no están lo suficientemente desarrollados.
  • Están demasiado desarrollados para nosotros, de manera que pueden usar incluso otras líneas temporales para expandirse.

DELIRIOS E ILUSIONES

Todos queremos tener un E.T. en casa. Reconócelo. Pero no puede ser, confórmate con una mascota y cuidarla con mimo.

Los informes desclasificados de la CIA han enfadado a más de un especialista de la comunidad científica. A propósito de este hecho, el cosmonauta soviético Alexéi Leónov dijo lo siguiente: «Eso es un disparate. Nadie ha visto nunca nada semejante. La CIA hace lo que es beneficioso. Es una organización que cumple con cualquier orden. Soy una persona cercana a la institución, trabajé en Houston durante muchos años y jamás vi esos objetos voladores. Y mi estimado compañero Thomas Stafford tampoco sabe nada».

De mito religioso a mentirijilla para esconder algo peor, como alerta este artículo de 1997. Por cada «descubrimiento» hay un falso testimonio. El ufologista y cirujano Roger Leir se negó a colaborar en una investigación oficial cuando le pidieron analizar los objetos que extraía en intervenciones quirúrgicas a pacientes que acudían quejándose de tener en su cuerpo implantes extraterrestres —que resultaron ser fragmentos de cristal y metal a causa de accidentes—. Derrel Sims, su colega, resultó ser otro ex-colaborador de la CIA que mandaba mensajes fake para despistar.

Parece, en fin, que los únicos OVNIs que esconde la CIA son metáforas para enmascarar incómodos secretos políticos. Seguiremos esperando.

En Nobbot | Estas siete teorías “conspiranoicas” sobre tecnología dan que pensar (Iker Jiménez)

En Pop TV | Alien Day: El universo cinematográfico de H.R. Giger

Imágenes | Archivo, capturas de ‘La tierra contra los platillos voladores (1956)’

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