Pintar en el iPad mucho más que un retrato con un 6 y un 4

Sí, se puede pintar en el iPad mucho más que un retrato con un 6 y un 4

Jaime Sanjuan Ocabo es un pintor que aplica su conocimiento de las técnicas tradicionales  al iPad. Utilizando sus dedos a modo de pincel sobre la tablet de Apple, este artista nacido en 1981 consigue crear obras doblemente digitales, tal como a él le gusta decir. No en vano, sus dígitos se deslizan sobre un soporte digital, dando lugar a formas y colores de sorprendente realismo o, mejor, surrealismo. Para él, pintar en el iPad parece cosa fácil.

Lo curioso es que, más allá de la modernidad del soporte elegido para pintar, los cuadros de Jaime Sanjuan destilan clasicismo por las cuatro esquinas de la pantalla. Para muchas de sus detalladas obras, Sanjuan ha necesitado una dedicación de más de 100 horas en las que el artista no se sirve de ningún programa de edición digital ni de retoque. Y es que todas las obras las ha realizado partiendo desde cero.

pintar en el ipad, una buena alternativa a no pintar

¿Y de dónde vino su interés por pintar en el iPad, utilizando esta tableta Apple como herramienta artística? Pues, el caso que andaba nuestro pintor un poco mohíno tras terminar sus estudios de Bellas Artes en la Universidad de Castilla La Mancha, ya que no encontraba posibilidad de sustento en su arte, cuando su pareja –qué bonito es el amor- le regaló un iPad con la aplicación “Procreate”. A cualquiera de nosotros nos regalan algo así y a lo más que llegaríamos es a hacer un retrato con un seis y un cuatro, pero Jaime Sanjuan tiene duende, que dirían los flamencos.

Así que recordó lo bien que se lo había pasado en las clases manchándose los dedos con pastel y ceras y se le ocurrió que la cosa no era tan diferente a deslizar los dedos por la pantalla del iPad. Y parece que acertó con la idea porque en los últimos años ha recibido bastantes premios y ha participado en numerosas exposiciones, tanto individuales como colectivas.

Estos días, y hasta el 10 de abril, el pintor recala en el madrileño barrio de Masalaña, en la galería La Ley de Snell donde podremos quedarnos pasmados por su creatividad y habilidad con los dedos. Recomendable.