Niñas que rompieron un techo de cristal mirando al cielo

Niñas que rompieron un techo de cristal mirando al cielo

En el marco del proyecto El regreso de Henrietta Leavitt: de la escuela a la carrera investigadora pasando por el teatro, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en colaboración con la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), se ha iniciado la serie audiovisual Niñas que rompieron un techo de cristal mirando al cielo, inspirada en el proyecto No-Nancies de la astrofísica Pilar Montañés.

El objetivo es visibilizar a las astrofísicas e ingenieras del IAC al tiempo que se promueve el interés de las niñas por las carreras científicas y técnicas. El primero de estos vídeos, de cinco minutos, se ha publicado en canales de vídeo (YouTube, Vimeo, Dailymotion) y las redes sociales de este instituto.

Aunque cada vez hay más mujeres que escogen estudiar carreras científicas y técnicas, según los últimos datos recogidos por el informe She Figures de la Comisión Europea, en la Física –y, por extensión, Astrofísica– la presencia de mujeres es mucho menor que la de hombres. La proporción de mujeres matriculadas no supera el 30% y, cuando se avanza en la escala investigadora, apenas poseen el 13% de las cátedras.

techo de cristal y salidas laborales

En España, tal como publicamos en Nobbot, sólo el 18% del empleo tecnológico es desempeñado por mujeres, mientras que en Europa sube un poco la media, pero se queda en un exiguo 23%, según datos de la U-tad, centro universitario especializado en diseño digital. En enero de 2016, Eurostat, en línea con los datos anteriores, reveló que el 80% de los puestos de trabajo relacionados con las TIC en Europa son ocupados por hombres.

Mientras tanto, como recuerda Pilar López Frutos, responsable de Tecnología Académica en la U-tad, el 45% de toda la población activa de Europa son mujeres. Y en el mundo, un 39%. “Si la mitad de la masa de la que se va a nutrir el mercado laboral no se siente atraída por uno de los sectores con mayor número de ofertas de empleo, éste tendrá un problema a la hora de cubrir sus vacantes”, reflexiona López Frutos.

Desinterés por carreras técnicas

¿Cuál puede ser la razón de este techo de cristal que genera desinterés de las mujeres por estudiar carreras técnicas? Según Núria Salán, científica y docente de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) que forma parte del Gabinete Técnico del CIEFMA, la cuestión es que las chicas, por la razón que sea, no se sienten útiles en el ámbito tecnológico. Por eso prefieren irse a la Medicina o a otras titulaciones también percibidas como difíciles pero donde aprecian claramente su valor respecto de la sociedad, su contribución inmediata. Y la ingeniería no lo perciben como inmediato. Cuando se lo explicas, te dicen “ah, yo quiero hacer eso”.

“Cuando somos pequeñitos y pensamos qué queremos hacer en la vida -añade Salán- , nos fijamos en personas que nos han marcado. Es decir, si eres una niña de entre 10 y 12 años y en tu entorno no has tenido a nadie del ámbito de la ingeniería, difícilmente vas a considerarla como una opción posible”.

“Por eso, para romper este techo de cristal, es muy importante que las chicas tengan modelos y referentes femeninos en el ámbito tecnológico. Necesitamos que haya visibilidad de lo que han hecho las mujeres a lo largo de la historia y de lo que están haciendo y harán. Por ejemplo, la WiFi fue inventada por una mujer. La usamos a diario pero nadie sabe su nombre. El GPS es otro caso. Sin embargo, a Hedy Lamarr se la conoce como actriz. Esto es lo que yo intento destacar en mi actividad en mi día a día”, explica la científica.

“En el caso de los niños, la cosa cambia un poco, sobre todo si has jugado a juegos como Black & Decker, de Mecano, o similares; porque han esperado de ti que fueras capaz de montar y desmontar una cosa de manera natural. Unos inputs poco frecuentes en las mujeres. El efecto reclamo en televisión –con series o similares- también ayuda cuando no se tiene una idea clara”, concluye Salán.

luz al final del túnel

Sin embargo, y a pesar de esta situación, parece que hay algo de luz al final del túnel. Así, el interés de las mujeres por la ciencia ha subido del 9,9% en 2014 al 13,7% en 2016 y, por su parte, el de los hombres ha descendido del 20,4% al 18,5%, según los datos de la última ‘Encuesta de Percepción Social de la Ciencia’, realizada por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT). Por lo tanto, la brecha de género relacionada con el interés por la ciencia se ha reducido a la mitad en solo dos años, tal como ha publicado la Agencia Sinc.

Fuente: Agencia SINC