El coronavirus: síntomas, transmisión, tratamiento y prevención

¿Qué sabemos del coronavirus de Wuhan?

La llegada del coronavirus de Wuhan a los Estados Unidos ha hecho saltar las alarmas. A los casos reportados en Corea del Sur, Tailandia y Japón se suma una persona afectada en el estado de Washington y que recientemente había viajado a China. Esta infección respiratoria forma parte de una amplia familia de la que aún tenemos mucho que aprender.

En aeropuertos como el de Toronto o el John. F. Kennedy de Nueva York se han tomado distintas medidas de precaución —cámaras térmicas para analizar la temperatura corporal—. Además, se revisan con especial precaución a todos los pasajeros aterrizados de China, en lo que se considera una “etapa crítica”.

El 22 de enero, se convocó una reunión de urgencia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para considerar la declaración oficial y decidir si estamos ante una emergencia de salud internacional. Y la directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de este organismo, la asturiana María Neira, señaló que existe una preocupación generalizada, por lo que se recomienda prudencia y perspectiva.

¿QUÉ ES el CORONAVIRUS?

Según la definición oficial de la OMS, «los coronavirus son una extensa familia de virus, algunos de los cuales puede ser causa de diversas enfermedades humanas, que van desde el resfriado común hasta el SRAS (síndrome respiratorio agudo severo)». Su nombre se debe a las mutaciones, como picos, que sobresalen de sus membranas, asemejándose a la corona solar.

Cabe apuntar que estos virus pueden infectar tanto a personas como animales. Si bien el muy contagioso coronavirus respiratorio canino (CRCoV) es similar a la cepa OC43 de coronavirus bovinos y humanos, no comparten idénticas características de patología e incubación y tampoco muestran contagio directo de animal a persona.

La nueva cepa de coronavirus denominada vulgarmente «coronavirus de Wuhan» fue identificada por científicos chinos el 8 de enero. Aunque no se tiene certeza sobre la fuente de este patógeno.

Síntomas del coronavirus

Si bien no todos los pacientes manifiestan el mismo cuadro clínico, aquellos contagiados con este tipo de coronavirus experimentan una serie de síntomas. Entre ellos se encuentran escalofríos debidos a fiebre alta, tos y mucosidad (secreción nasal), dolor articular, sensación de debilidad y cansancio. También situaciones más graves como neumonías.

Observando estos síntomas, a priori puede ser confundido con un resfriado común, un cuadro vírico que en apenas cinco días tiene una evidente mejoría. La neumonía de Wuhan también presenta síntomas en apenas unos días, pero a diferencia de un cuadro gripal común, los coronavirus son un grupo de virus mucho más peligrosos.

Transmisión del coronavirus

En el caso de los casos identificados en China, la transmisión comenzó en uno de los mercados de marisco de Wohan, a partir del contacto con especies salvajes. Allí se vendían peces vivos y aves y hasta 59 trabajadores fueron infectados durante la última semana de diciembre de 2019. El mercado fue posteriormente cerrado y desinfectado —desde el 1 de enero permanece bloqueado— pero se asume que el contagio se extendió por la región de Wuhan, una ciudad con 11 millones de habitantes.

Muchos campesinos chinos conviven directamente con estos animales —perros, gatos, cerdos, patos e incluso tejones de bambú— y se considera que estos coronavirus han mutado para transmitirse de animales a personas.

El desarrollo de los acontecimientos rima con otro similar: durante la primavera del año 2003, una epidemia de SRAS comenzó en el mercado de animales de Dongyuan, al sur de Guangzhou —ciudad portuaria de Hong Kong—. Gallinas, serpientes, tejones, ranas y gatos se acumulaban apiladas sin un mínimo control sanitario. Aquel brote mató a casi 774 personas e infectó a más de 8.000.

No se conoce en qué momento de esta cadena la infección pasó de animales a personas. El virus se contagia mayoritariamente a través del aire: se aloja en los pulmones y, a través de tos y estornudos, se propaga al organismo de otros pacientes. La transmisión de persona a persona hizo saltar las alarmas de epidemia.

Tratamiento del coronavirus

Actualmente se llevan a cabo distintos tratamientos paliativos dependiendo de la gravedad del paciente, recurriendo a antivirales que disminuyen el malestar pero en ningún caso curan. No obstante, los más de 440 casos de contagio registrados y las nueve muertes contabilizadas hablan de una cepa virulenta, pero no de una fatal.

Si bien los estados graves han de ser atendidos por personal especializado, la mayoría de pacientes suelen recuperarse por su cuenta siguiendo algunas pautas básicas entre las que se encuentra tomar expectorantes para la tos, ducharse con frecuencia —el vapor descongestiona y aplaca el dolor de garganta—, tomar muchos líquidos y guardar reposo.

Prevención del coronavirus

Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades y, como es habitual en estas situaciones, se recomienda evitar el contacto con personas afectadas y no tocarse ojos, nariz o boca sin lavarse, lavarse las manos con frecuencia, durante 20 segundos —aunque los clásicos geles de alcohol no gozan de tan buena prensa— y usar protecciones como guantes o máscaras al contacto con animales de granja o salvajes.

En cuanto a los pacientes afectados que presenten una sintomatología clara, siempre se les recomienda taparse al toser y estornudar, mantener una distancia prudencial, desechar con frecuencia los pañuelos o papel y lavarse manos y rostro a menudo.

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Imágenes | Wikipedia/CDC/Dr. Fred Murphy (portada) y Unsplash (Kelly SikkemaLan PhamCDC)

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