Calificar a las personas vía app, ¿cuánto ha acertado Black Mirror?

Artículo sin spoilers más allá del tráiler oficial de Nosedive/Caída en picado.

Imagina que llegas a una tienda en la que te atienden tan bien que quedas enamorado de la marca, de los dependientes y del producto. ¿Cómo haces para valorar el servicio y comunicarlo para que otros lo aprovechen? De igual modo, parece necesario poder evitar malos tragos a otras personas cuando a ti te han tratado mal en algún comercio mediante algún aviso colectivo.

En otras palabras, un sistema de clasificación por votos basado en el buen trato recibido, como la app Guudjob para encontrar personas de confianza. Pero este tipo de sistemas recuerdan al recién estrenado Nosedive/Caída en picado, un capítulo de Black Mirror que analiza los peligros de las tecnologías de voto.

¿Cuáles son los límites? ¿Cómo evitar que Guudjob, Google Reseñas, LinkedIn u otros deformen la realidad? ¿Cómo prevenir el acoso cibernético a un negocio y cómo salvaguardar la objetividad en un mundo de miles de opiniones? ¿Es Nosedive nuestro futuro? Te damos unas pinceladas.

Ya puedes valorar a los profesionales

Aunque las valoraciones (reviews para quien previera el anglicismo) no son nuevas, hace unos años irrumpió en el panorama de la opinión la aplicación Guudjob, un sistema mediante el que puedes «ayudar a los profesionales reconociendo su buen trabajo». Esta aplicación dispone de una plataforma de registro vía móvil en el que te inscribes como profesional.

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Por mojarme como ejemplo, «Marcos Martínez – Escritor y divulgador», unido a una foto reconocible (optativa), una descripción breve, y aquellas empresas para las que trabajo o he trabajado (ayudando a ser localizado con la facilidad que yo desee). Solo yo podría abrir mi propio perfil, y podría cerrarlo siempre que quisiese.

Para profesionales ya disponíamos desde hace años de Google Reseñas, un sistema que concentra votos positivos y negativos sobre el mapa para elegir de un vistazo, por ejemplo, un restaurante frente a otro. Como profesionales individuales, hasta ahora la alternativa era LinkedIn, un perfil social donde compañeros y amigos pueden valorarnos o ponerse en contacto con nosotros.

Pero Guudjob abre una puerta a la votación de persona a persona de una manera ponderada, y (hay que admitirlo) mucho más seria.

Nosedive: la ciencia ficción y Black Mirror

En Nosedive/Caída en picado (octubre de 2016) puede verse una aplicación de calificación que nos recuerda a Guudjob, y mediante la cual la gente se vota entre sí con un sistema de cinco estrellas. Dado que la ciencia ficción siempre ha estado a la vanguardia de la ciencia, y teniendo en cuenta que Guudjob surgió en 2014, alguna diferencia sustancial tiene que haber.

¿Hasta dónde se parecen la realidad actual y la ficción futura? Una de las diferencias cruciales es el ámbito de votación. Mientras que en Guudjob se puntúa la profesionalidad, en Nosedive se puntúa absolutamente todo.

Así, basta con que alguien te caiga mal o haga algo que te disguste para que puedas darle una calificación negativa (en forma de estrellas del 1 al 5). Así, un «cuatro coma nueve (4,9)» es un ciudadano modélico y ejemplar, un «tres coma cinco (3,5)» se defiende y está en la media, y un «uno (1)» es un paria social al que se evita como la peste.

En una sociedad tan pronto aparecen aspectos que a día de hoy consideramos muy negativos en nuestras relaciones, como un necesario postureo forzado (para evitar votos negativos) y una guerra fría velada contra todos. Las relaciones personales se vuelven parte del trabajo, donde este se ve recompensado en forma de estrellas con las que acceder (por ejemplo) a líneas de crédito o transporte VIP.

Un mundo en el que no nos apetecería demasiado vivir, pero sin el que los personajes del capítulo no conciben la existencia. Pero si Guudjob se parece tangencialmente a Nosedive, ¿cómo es que ha calado hondo y se está estableciendo como red social laboral?

Quizá precisamente por tratarse del ámbito laboral, tal y como explicaban desde la aplicación. Se centra en la profesionalidad de la persona y no en la persona. Es un rating laboral sobre cómo desempeñas tu trabajo, pero no sobre cómo eres, qué hobbies tienes o si te decantas más o menos por una política u otra. Se valora la destreza laboral, la resolución de problemas en la oficina, el compañerismo, la puntualidad… entre muchos otros factores.

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A pesar de que muchos de estos factores pueden distribuirse en LinkedIn (se llaman aptitudes), su representación no es demasiado objetiva. LinkedIn no genera medias, sino puntuaciones en forma de sumas, relegando tu puntuación (a efectos prácticos) al número de personas que conoces. Así, alguien con tan solo dos clientes, pero con mejores dotes que alguien con cincuenta acaba por salir perjudicado.

Guudjob usa la mecánica similar a Amazon o Google Reseñas (y Nosedive) y busca una ponderación que pueda comparar un profesional con otro de un modo objetivo.

¿Vamos hacia una distopía o hacia una utopía?

Pocos dudan que un sistema de votaciones resulta útil, y que las utopías parecen ir por el camino del consenso (a golpe de papeleta). A fin de cuentas es la base de los sistemas democráticos modernos. Sin embargo, las situaciones sociales límite que se observan en Nosedive nos hace pensar precisamente en el concepto opuesto: la distopía, o un futuro indeseable.

Distopía indeseable, ¿para quién?

Pongamos el ejemplo del tendero que no desea que sepas que trató mal a todos los clientes que te precedieron, un claro beneficiado de la falta de un sistema calificativo actual. Aquellos que hoy día se aprovechan de las primeras impresiones de sus nuevos clientes son los que ganan en el vacío que existe ahora, y con el desconocimiento de sus futuras víctimas al respecto de su comportamiento. Y por ende los que más perderían de implantarse un sistema de votaciones a nivel global.

Pero no solo para malhechores es indeseable este tipo de aplicaciones. También para aquellas personas que –por los motivos que estas estimen– no deseen ser censadas en este tipo de plataformas. Todo el mundo tiene derecho no solo a su intimidad, sino también a la privacidad y al olvido. Dado que contamos con ese derecho, nadie puede obligarnos o forzarnos a disponer de una calificación, estemos o no de acuerdo con su puntuación.

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Si a esto le añadimos que otra gran base de la democracia es que los delitos y faltas cometidas se resuelvan con tiempo y condenas proporcionales (en lugar de con rencor y venganzas), y que todos tenemos derecho a empezar de cero, parece que tenemos un conflicto de pensamiento e intereses.

Da la impresión de que estamos ante una utopía distópica, o un cambio radical en nuestra concepción de la sociedad, y que en el futuro nuestra percepción sobre estos temas probablemente acabará por cambiar en algún sentido para que todo esto encaje en la perseguida felicidad ciudadana.

El futuro está muy bien, y nos encanta, pero estas aplicaciones ya están entre nosotros. ¿Cómo podemos evitar acabar en Nosedive?

Instrucciones para evitar Nosedive

Se ha discutido bastante (y en muy poco tiempo) sobre las consecuencias, ética y filosofía tras Nosedive. Sin ánimo de tener razón –y con todas ellas dispuestas para debate–, aquí van algunas opiniones:

1. El sistema debe ser voluntario por parte del usuario

Nosedive es de carácter obligatorio en el capítulo de Black Mirror, tal y como se desprende de varios momentos del episodio. Frente a Guudjob o LinkedIn, que son optativas y voluntarias, y Google Reseñas, cuyo dueño puede modificar o borrar la cuenta (aunque otro ha podido abrirla).

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Tanto aplicaciones existentes como las nuevas que están entrando en el mercado están por la labor de dejar esta libertad a los directamente afectados. Una decisión contraria podría generar rápidamente listas negras de personas que se verían víctimas de un sistema con el que no están de acuerdo.

2. Una medida objetiva y comparable

Los sistemas de voto modernos avanzan en la línea de hacer adimensional las votaciones (suma de votos entre número de votos). Antes hemos mencionado el problema que plantea LinkedIn con sus aptitudes: basta con tener muchos conocidos para ganar puntuaciones mucho más altas que otro compañero del sector. Lo que no quiere decir que seas más profesional por ello, haciendo que el observador saque conclusiones distorsionadas.

Un buen ejemplo de esto lo observamos cuando buscamos una película en el navegador. Índices como el IMDb, FilmAffinity, SensaCine, Decine, Netflix, Rotten Tomatoes… usan valores comparables entre sí basados en divisiones.

3. Una persona, ¿un voto?

La ponderación del sistema de votos quizá sea la parte más compleja por requerir de enrevesados algoritmos que controlen las votaciones. En el capítulo de Nosedive, el voto de una persona hacia otra resultaba ponderado por la puntuación de la persona que votaba. Dicho de otro modo, valía más el voto de un «cuatro (4)» que el de un «tres (3)».

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A pesar de que a priori puede llegar a tener sentido, esto presenta problemas de iteración que deberían ser corregidos complicando aún más la fórmula maestra. O de lo contrario los números altos se votarían constantemente entre sí para aumentar su puntuación, y el sistema sería muy vulnerable a la manipulación.

4. Ponderación en tiempo

Exactamente por el mismo motivo sería recomendable usar la política que muchos comercios online usan con sus reseñas (véase Amazon) para dar más peso específico a opiniones recientes, relegando las pasadas a una importancia menor.

Esto es crítico, dado que cualquier profesional es susceptible de cometer errores puntuales que podrían ser severamente juzgados en el futuro. Todos tenemos un mal día en el que podríamos conseguir muchos votos malos (o buenos) y que sin una ponderación en tiempo estarían falseando nuestro nivel de profesionalidad medio.

5. Evitar el ciberbulling con una verificación de trato directo

El ciberbulling se nutre hoy día de medios telemáticos para ejercer acoso psicológico entre iguales, y una herramienta de voto a la profesionalidad se podría convertir rápidamente en la nueva arena de los negocios. Bastaría molestar lo suficiente a un competidor para que este tomase represalias no demasiado éticas contra tu negocio y perfil profesional.

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Para que esto no ocurra sería necesario implementar varios niveles de filtrado. Por ejemplo, que solo pudiesen evaluarte personas cercanas –clientes y proveedores con los que el contacto ha sido verificable– y no alguien que localiza tu perfil por casualidad o que sigue instrucciones de un tercero para ponerte la zancadilla.

6. Masa crítica mínima de votos

Asimismo, se hace necesario una masa crítica inicial (un número mínimo de votos) para que tu puntuación aparezca por primera vez. Precisamente porque todos podemos empezar con el pie izquierdo, imaginemos que nuestros cinco primeros clientes tras el uso de este tipo de aplicaciones tienen el día torcido.

No solo no les hemos atendido como esperaban, sino que piensan plasmarlo en la aplicación. Para evitar que votaciones cortoplacistas manchen la calidad media de nuestro trabajo y profesionalidad, necesitamos algún tipo de medida que difumine ese efecto.

7. Una persona no es una marca

Pese a que el marketing moderno parezca avanzar en esa dirección, hay que saber diferenciar a la persona del profesional por parte del votante, y no incluir en ese voto la marca a la que la persona está representando en caso de ser asalariado.

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Requiere consumidores responsables para que el sistema no evolucione en un Nosedive. Juicio, de las buenas maneras y del civismo de quien emite la votación. Debido a eso este resulta el punto más difícil de ejecutar. No depende de la aplicación, sino del uso que se le dé a la misma.

El futuro no está escrito, y seguro que este sector de opiniones pronto es criticado duramente para su mejora y control. Objetores, apoyos, detractores y personas pasivas surgirán aquí y allá.

Porque, por un lado, ¿qué tiene un profesional que ocultar? Y por otro, ¿y a usted qué le importa?

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Imágenes | Michal Jarmoluk, Goodjob, Moritz Bechert, Niek Verlaan, Felipe Blasco, Wokandapix, NO LOGO