Así de extraterrestre se siente un visitante viejuno en Gamergy

Sin noticias de Juan… Así de extraterreste se siente un visitante viejuno en el Gamergy

Imagínense a un extraterrestre cayendo en la grada del estadio Santiago Bernabéu en un día de clásico Madrid-Barça, y preguntando a los compañeros de butaca de qué va todo aquello y quiénes son esos señores que allí abajo dan patadas a una esfera y que visten de blanco y azulgrana. Pues bien, así me sentí yo el pasado fin de semana en el ring central del Gamergy Orange Edition, en el Ifema de Madrid, rodeado por más de 2.000 chavales que veían en directo un combate del videojuego League of Legends, y que, escaramuza tras escaramuza, celebraban a voz en grito la eliminación del rival a base de fogonazos de color, como si de un gol de Messi o Cristiano Ronaldo se tratara.

Por más que me fijaba, no lograba entender la dinámica del juego ni aclararme con tantos números en la pantalla, y tantos bichos escupiendo fuegos y lanzando tentáculos verdes. ”Toma, toma”, decía un chaval mientras rompía a aplaudir tras una escabechina. Al fin, me atreví a preguntar a un chico ataviado con las indefectibles Nike y que también se emocionaba ante un “jugadón” del Valencia que iba ganando la partida: ”Oye, ¿de qué va todo esto?”. El chico me miró entre sorprendido y condescendiente: ”Es la semifinal de League of Legends, tío”. Yo, que no he pasado más de 10 o 20 horas de mi vida jugando frente a una consola o un ordenador, anoté en mi libreta prehistórica su lacónica respuesta, para no olvidarme, luego giré la cabeza y miré a otro lado.

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La puesta en escena del fútbol como referente

Me sorprendió comprobar que estos combates con público multitudinario y bullicioso, casi siempre de menos de 25 años —obviamente yo era uno de los más talluditos entre la muchedumbre vociferante—, siguen la puesta en escena del fútbol profesional. Al final ganó el combate de League of Legends, LOL para los amigos, el Valencia, cuyos integrantes se abrazaban como lo harían jugadores de un equipo de fútbol después de ganar una Copa del Rey.

En medio de la refriega, un par de speakers comentaban las jugadas en una jerga incomprensible para el neófito, y yo sólo alcanzaba a entender a uno de ellos cuando se dirigía al equipo derrotado para levantarle el ánimo: “De esta vamos a salir porque de otras peores también salimos y nos recuperamos”. Cuando terminó el combate o la partida —no sé muy bien con qué término quedarme—, otros tres comentaristas aparecieron en las pantallas gigantes donde antes habíamos presenciado el duelo gaming y analizaron más tranquilamente la estrategia que había seguido cada equipo y lo bien o mal que se coordinaron sus jugadores. Como lo harían un Valdano o un Maldini después de un choque de la Champions League, sólo que aquí los comentarios venían de imberbes con no más de 25 primaveras.

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Y sí, los e-Sports son el tercer deporte más practicado del país

En otra sala más pequeña, pero con varios cientos de espectadores, dos equipos armados hasta las cejas, se batían en duelo en unos almacenes abandonados, en una especie de paraje post-nuclear. Con un “hay que ir a muerte” animaba allí el speaker a los contendientes. Sin quererlo, me había metido en una de las fases finales del campeonato de CSGO o Counter-Strike: Global Offensive, otro de los juegos estrella del Gamergy Orange Edition.
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Al fin y al cabo, si uno lo piensa bien, sólo era cuestión de tiempo que despegara en España y en el mundo el fenómeno de los E-Sports, donde equipos profesionales de gamers compiten y llenan pabellones o estadios con enfervorizados hinchas, gamers también en su tiempo libre. Es un proceso que se empezó a cocer en los tiempos remotos del Spectrum y, más tarde, con la aparición de las primeras consolas. Leo que,
según Nielsen, en España hay un cuarto de millón de gamers online registrados, y hasta 13 millones de personas en este país muestran interés por este tipo de competiciones.

El fútbol, el deporte por antonomasia en este país, tiene unos 850.000 jugadores federados, y el baloncesto le sigue con unas 400.000. Por lo tanto, podríamos decir que sentarse en el sofá de casa —o de la gaming house— a pegar patadas virtuales con el FIFA17 o salir victorioso de un escenario bélico con Call of Duty —donde más vale afinar el tiro—, son lances del tercer deporte más practicado en este país.

No es país para viejos…de momento

gamergy5Definitivamente, el Gamergy Orange Edition, que ha sido seguido por Internet por cientos de miles de jugones de toda España, no es país para viejos (de momento). En el pabellón 4 de Ifema, donde se celebró durante el pasado fin de semana, predominaban los jóvenes en vaqueros, sudadera negra y deportivas. Una tónica que sólo rompía de vez en cuando algún padre que se batía en el terreno de juego del FIFA17 con su hijo preadolescente, o algún talludito que volvía a rememorar sus años mozos en la sección vintage de Feria, donde uno podía jugar a un FIFA con dos décadas sobre sus espaldas y en un televisor de tubo conectado a una Super Nintendo del Pleistoceno.

En fin, cambiar una mañana de domingo de tranquila lectura por unas horas de adrenalina en Gamergy Orange Edition me ha sacado felizmente de mis casillas y ha sido toda una experiencia, a pesar de la desorientación. Además, lo tomo como un entrenamiento, puesto que, al paso que vamos, no tardarán mucho mis hijos en retarme en una de estas ferias a una partida de LOL en la cumbre. Quizás la próxima vez no me sienta tan “extraterrestre”.

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