Todo lo que una VPN puede hacer por ti

Todo lo que una VPN puede hacer por ti

Vayamos al grano: una VPN (o conexión de red privada virtual) opera de la siguiente forma: por un lado, envuelve y encripta la señal emisora, haciendo que la actividad sea ilegible para intrusos o para el propio proveedor del servicio; por otro, manipula la dirección IP haciendo parecer que proviene de otra máquina, de algún lugar remoto.

Pero «toda navegación es privada», dirás. En absoluto. Las navegaciones están compuestas por paquetes de datos que se encriptan para realizar entradas y salidas de los servidores, pero esas llamadas quedan registradas. A través del tracking (seguimiento) de las cookies que aceptamos —lo hacemos cada vez que accedemos a una página web—, Google realiza un seguimiento de nuestros pasos.

Si quieres cifrar tu rastro, necesitarás una VPN; o si quieres acceder a un servicio desde otro país que tenga el acceso geográfico limitado. Podrás entenderlo mucho mejor con estos ejemplos.

TU ACTIVIDAD ES COSA TUYA

Antes de nada debemos destacar la parte fea de todo esto: las VPN ralentizan la velocidad de conexión, ya que están realizando un cifrado dinámico. Es, por tanto, mejor restringir su uso a cable y no a conexiones inalámbricas. Aun así, existen muchas buenas razones para usarlas —y disfrutar así de un montón de opciones de ocio extra—. Tantas que tal vez después de leer este artículo te plantees emplearlas siempre, no sólo para rudimentos laborales.

De hecho, una de las principales y más resolutivas funciones de una VPN está en el uso privado de redes WiFi públicas. Ya sabes, cafeterías, hoteles, centros comerciales… sin sentir ese miedo de que están monitorizando tus datos y secuestrándolos. En las redes WiFi públicas, cualquiera puede ver quién está conectado. Con un servicio VPN el tráfico entrante a la ISP irá cifrado.

Si estás en pleno viaje de novios y necesitas entrar en el WiFi de un concurrido centro comercial, la VPN deriva el nombre de tu máquina y tus recursos locales a servidores del resto del mundo. Sí, esto disminuye la velocidad, pero aumenta la seguridad.

ESCRITORIOS REMOTOS SoLO PARA TI

Ya hemos hablado en otras ocasiones de escritorios remotos tanto para Android como para sobremesa, pero en muchas ocasiones ignoramos que acceder a nuestra red doméstica desde una plataforma distinta puede suponer riesgos extra.

Configurando tu propia VNP, ya sea desde Windows —desde la siguiente ruta: botón Inicio y, después, Configuración  > Red e Internet  > VPN > Agregar una conexión VPN— o desde Mac, accediendo a “Preferencias del sistema > Red”, puedes entrar en tu escritorio remoto y usar recursos locales compartidos como si estuvieras en la misma LAN. Esto es útil por ejemplo para jugar juegos que tengas instalados en tu PC —a través de aplicaciones como TeamViewer—.

EL CONTENIDO DE TU PROVEEDOR FAVORITO

¿Usas Netflix España u otro servicio de streaming? Como sabrás, debido a acuerdos sobre derechos de autor, cada plataforma ofrece un distinto contenido para cada país. Y sí, es un fastidio pagar para tener un catálogo ostensiblemente inferior al de Estados Unidos. En Netflix podrías estar viento la tercera temporada de Fargo mientras que en España sólo podrás ver las dos primeras en HBO por culpa de esos acuerdos comerciales.

Y vamos más allá: plataformas como Hulu o Pandora ni siquiera operan en España y cuentan con bloqueos regionales. La app rastrea el país de origen, lee nuestra dirección IP y vincula el inicio de sesión a la posición geográfica, limitando el acceso a otras regiones. Como sabemos, el servicio VPN puede manipular la IP y desbloquear el acceso.

Aunque nosotros recomendamos contratar un servicio de pago profesional, también existen alternativas gratuitas como ‘Hola!’ y ‘HotSpot Shield’, diseñados específicamente para actuar como extensiones de Chrome, con un gran ancho de banda, que desbloquean contenidos como Skype, BBC, Netflix o Facebook tanto desde redes cerradas (universidades, empresas) como desde las redes domésticas que hayan limitado el acceso.

AÑORANDO LA LIBERTAD…

Otras veces, la función de una VPN cuenta con fines menos lúdicos. Puede conceder la libertad informativa y el crédito a un periodista o investigador. El anonimato se cotiza caro en la red y, tanto aquellos usuarios que realizan transacciones pagando con bitcoins, como aquellos que sólo quieren hacer llegar una noticia anónima a una redacción, puedes beneficiarse de las VPN para lograrlo.

Por supuesto, esto también sirve para evitar bloqueos regionales como los impuestos por los gobiernos de países como Egipto, Afganistán, China, Siria o Bielorrusia. En estos países los accesos están limitados por vetos gubernamentales. Con una VPN podemos hacer un “bypass” en el firewall que capa el acceso y ocultar la actividad para navegar con tranquilidad.

… Y COGIENDO LO QUE ES NUESTRO

Por último, cabe destacar un puñado de funciones extraordinarias de los servicios VPN. Si usas Kodi, PLEX, Embi o cualquier otra alternativa como Serviio, seguramente sabrás que aunque todo tu contenido sea legal —rippeos de discos en iTunes, por ejemplo— no podrás usarlo en algunos países. Ya sea porque estás haciendo tu Erasmus en Alemania o porque vas a pasar unos días visitando a unos amigos, tus datos quedarán recluidos en tu sistema original.

De igual forma, las redes P2P de servicios como BitTorrent son muy útiles para compartir archivos entre amigos sin la obligatoriedad de crearse cuentas en servicios de almacenamiento online.

Cineastas como Martin Koolhoven ya pidieron que su película Suzy Q (1999) fuese subida a algún torrent. Mojang subió su propia versión de ‘Minecraft’ a uTorrent para que aquellos que no pudieran permitirse la compra sí tuvieran la oportunidad de probar el juego. Creativos como los padres de Darkwood recomendaron que antes de comprar claves de reventa preferían la descarga vía torrent.

Usando unq VPNq puedes conseguir incluso una mayor velocidad en este tipo de redes, ya que algunos ISP ralentizan este tipo de conexiones. La tecnología P2P sigue siendo muy fiable ya que es capaz de sacar máximo partido a los recursos que ofrecen los dispositivos enlazados, aprovechando tanto el total de ancho de banda, como la capacidad de almacenamiento redundante de todos los sistemas conectados. Nada mal, ¿verdad?

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