La quiosquera y el médico del pueblo, “influencers” en Instagram

El escenario en el que vivimos es global pero nuestra realidad es local. Nos importa lo que ocurre ahí fuera, pero también nos queremos enterar de las cosas cotidianas que pasan a nuestro alrededor.

Nadia Molero, de Secretos de Valdemorillo

Queremos saber de familiares, amigos o conocidos. A veces incluso, cada vez menos, hablamos con nuestros padres, y estos nos ponen al día sobre acontecimientos del barrio o del pueblo en el que crecimos.

En la época de los “influencers”, donde hay una lucha encarnizada por descubrir cómo funcionan los algoritmos de Instagram para conseguir followers y vender un producto, es complicado encontrar cuentas que no quieran vender nada, ni siquiera a uno mismo. Por amor al arte no nos movemos.

Y es que el futuro ya no es el que era. Estos días se habla de la posibilidad de que Instagram deje de dar la información del número de seguidores y del número de me gustas. Esto cambiaría el panorama, pero es sólo una posibilidad no concretada.

La “cuenta de pueblo”, en Instagram y Facebook, Secretos de Valdemorillo surge por amor a un lugar, a sus tradiciones y a sus gentes. Nació porque vimos el gran patrimonio natural, histórico y cultural que tiene Valdemorillo, desconocido para los propios vecinos del municipio. Digo vimos, porque la cuenta la gestiono con la mejor corresponsal, mi hermana Tamara, en equipo.

retrato de valdemorillo en instagram

El pueblo, Valdemorillo, ubicado en la sierra de Madrid a 42 kilómetros de la capital, tiene 12.300 habitantes repartidos entre el casco urbano y sus 16 urbanizaciones. Existe una desconexión muy grande entre los vecinos de toda la vida y los que llevan menos tiempo en las zonas residenciales. En Secretos de Valdemorillo están todos, se cuentan curiosas tradiciones del pasado y hace las veces de canal informativo: anuncia las exposiciones, las concentraciones, los festivales o las rutas y, además, pone a Valdemorillo en el mapa mundial.

Valdemorillo

influencers cotidianos

Una de las publicaciones que más éxito ha tenido fue la de Esperanza Nogal, la quiosquera del pueblo, que con más de 85 años sigue madrugando. Se hizo viral en el pueblo por Instagram y Facebook. Hasta familiares de Esperanza de otras Comunidades Autónomas la llamaron para felicitarla. Fue una semana algo complicada para ella. Nos contó que “le dieron mucho la lata” ya que incluso llegó una petición al Pleno Municipal del Ayuntamiento para ponerle una calle. Como sabemos, la fama suele ser efímera y más en redes. En unos días, todo volvió a la normalidad.

Al médico de familia, Antonino Sastre, que vive a las afueras del pueblo, le pasó algo similar: “Pensaba que me iba a tener que desplazar en coche al centro, tuve que ir a votar a medio día porque me paraban constantemente”, nos contaba entre risas.

Valdemorillo
Imagen del perfil de Instagram de Secretos de Valdemorillo

Que los nietos de estas dos personas hayan visto a sus abuelos en redes ha sido muy emocionante para ambos. Es un caso curioso en el que gracias a la tecnología se han acercado generaciones sin que existiera ningún tipo de brecha por edad. Los abuelos han querido verse en las redes y los nietos les han explicado su funcionamiento.

Valdemorillo es un lugar fantástico, pero no es el País de las Maravillas. Necesita una ambulancia y servicio de Urgencias los fines de semana, un colegio más y la eliminación del punto negro del cruce de las M-853 con la carretera M-600 que evitaría accidentes y atascos recurrentes.

Si la cuenta sirve para crear una comunidad más fuerte y para que el pueblo sea más feliz, habremos logrado nuestro objetivo y lo habremos conseguido gracias a la tecnología y a Internet.

No podemos olvidarnos de los pueblos, tampoco en redes sociales.

Nadia Molero, Community Manager de EOI, y responsable de Secretos de Valdemorillo

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