Magia para animales: así se investiga su inteligencia

Elías García-Pelegrín, el mago científico de los animales

Cacahuete por aquí, nada por allá. Que la ciencia tiene algo de magia lo sabe bien Elías García-Pelegrin, un psicólogo catalán que investiga los procesos cognitivos de los animales con una metodología que parece sacada de la chistera. Y es que este investigador de la Universidad de Cambridge (Inglaterra) hace trucos de magia a distintos tipos de animales para comprobar sus reacciones cuando hace desaparecer su comida. Los resultados, realmente sorprendentes, los ha publicado en un artículo de la revista ‘Science’, donde explora todo el potencial de este curioso método de investigación.

 

Natural de Barcelona, Elías lleva años viviendo en Inglaterra. Confiesa que de pequeño la ciencia no se le daba muy bien. «De hecho, aposté por el arte en el bachillerato. Ni la psicología ni el mundo científico entraban entonces en mi perspectiva de futuro”. Ya instalado en el Reino Unido, hizo la carrera de Arte dramático en la Universidad de Essex. El arte dramático me llevó a la psicología. Realmente, ambas disciplinas se plantean muchas preguntas en común. La psicología trata de resolver la forma de pensar y de comportarse de los humanos, y el arte dramático es lo mismo. Por ejemplo, en ‘Romeo y Julieta’, Shakespeare plantea cómo se comportan dos enamorados ante determinadas situaciones. La única diferencia es que no aplica el método científico”.

DEL ZOO AL LABORATORIO

– ¿Cómo ha terminado en el Departamento de Psicología de la Universidad de Cambridge?

Trabajé en el Zoológico de Londres para pagarme la carrera. Eso fue determinante. Me fascinaba estudiar el comportamiento de los animales con los que pasaba horas. Y como no parecía que pudiera ganarme la vida como actor, decidí hacer también Psicología. Ahí empecé a centrarme en el estudio de las teorías de Darwin, de cómo se pueden aplicar en el comportamiento humano y también en el animal.

«En el estudio que he publicado en ‘Science’ se demuestra que algunos animales no están muy distantes de la especie humana en lo que a métodos de engaño se refiere».

– Está haciendo el segundo año de doctorado en Cognición Comparada y Psicología Evolutiva. ¿La magia es su herramienta de trabajo?

La magia la aprendí durante el bachillerato. Siempre me ha fascinado. Y es ahora, con el doctorado, cuando he empezado a utilizarla de forma científica. Tengo la suerte de tener de supervisora a Nicky Clayton, que piensa, como yo, que la ciencia y el arte no están tan distantes, y que se pueden utilizar metodologías de arte para investigar procesos cognitivos. En ese aspecto, la magia es muy buena metodología.

– ¿Qué busca con este método?

Desde la cognición comparada, intentamos encontrar el origen de las habilidades cognitivas de los animales y ver cómo se desenvuelven según las especies. Y con la psicología evolutiva investigamos cuál es la relevancia ecológica de estas habilidades y cómo han ido evolucionando hasta la actualidad. En el estudio que he publicado en ‘Science’ se demuestra que algunos animales no están muy distantes de la especie humana en lo que a métodos de engaño se refiere.

«Podemos usar la magia para demostrar que los animales tienen los mismos fallos que los humanos en su cognición y percepción».

– ¿Qué animales en concreto?

Primates, córvidos y algunos cefalópodos. Hay muchas especies que usan el engaño como método de supervivencia. Por ejemplo, los animales que se hacen el muerto para pasar desapercibidos ante sus depredadores. Es un método poco sofisticado. Lo interesante es que estos en concreto han desarrollado habilidades para entender y anticipar el pensamiento de otros, para saber de antemano cómo van a reaccionar los animales a los que quieren engañar. Es lo que hace el engaño más sofisticado. Rompen su egocentrismo, por decirlo de alguna manera, y se ponen en la mente de otro.

LAS MISTERIOSAS NUECES DEL CUERVO

– ¿A qué conclusiones llega?

De momento es una proposición teórica que nos va a permitir abrir nuevas líneas de investigación sobre la percepción y la atención. La idea es que podemos usar la magia para demostrar que los animales tienen los mismos fallos que los humanos en su cognición y percepción cuando se les realiza un truco. O cuando lo realizan ellos en su hábitat. Son capaces de entender que otro animal se está fijando en ellos, en algo que es importante para ellos, y logran hacerles distraer y controlar la atención para salirse con la suya.

«Un gorila o un chimpancé es incapaz de entender que el engaño de un truco de magia tiene algo de contrato social. Lo toman como una agresión».

– ¿Cómo se engañan entre ellos?

El cuervo, por ejemplo, en invierno, hace como que esconde muchas nueces en diferentes escondites del bosque mientras lo ven sus congéneres. Y aprovecha cuando observa que van a buscarlas para esconderlas de verdad en otro sitio. Es muy parecido a lo que hacen los magos: te distraen con una mano mientras con la otra están haciendo el truco. Es propio de los córvidos. También lo hacen las urracas y los arrendajos. Hacen entender que esconden comida en un sitio para engañar a sus semejantes. Lo bueno es que sus congéneres entienden ese engaño, lo aprenden, y entonces también empiezan a practicarlo ellos.

– ¿Podemos admitir al pulpo como mago?

Admitiríamos más a las sepias, por sus significativos cambios de color de la piel para escamotearse de sus enemigos, aunque el pulpo también tiene sus habilidades, como usar la tinta para distraer a sus rivales. No es que sean magos, pero sí que usan técnicas parecidas, como esta que comento de la distracción.

– ¿Cuál es la magia de las sepias?

Las sepias hembra son más pequeñas que los machos. Pero hay machos que son pequeños y no pueden competir con los grandes a la hora de aparearse. Así las cosas, lo que hacen estos machos pequeños es cambiar el color de la piel y emitir señales como si fueran hembras, pero solo en una parte del cuerpo. De este modo logran atraer a los machos grandes, que se distraen con su parte hembra, mientras que con la otra parte del cuerpo logran hacérselo con las hembras como un macho más. Es un truco muy avanzado.

– ¿Puede resultar peligroso hacerle un truco a un gorila?

Trabajar con cualquier primate siempre resulta peligroso, ya sea gorila, chimpancé, orangután o bonobo. Son tremendamente más fuertes que cualquier humano. Un gorila o un chimpancé es incapaz de entender que el engaño de un truco de magia tiene algo de contrato social. Lo toman como una agresión.

– ¿Ha probado a hacer magia con otros animales?

Con muchos, pero lo importante es hacerlo con rigor, con un método científico, para poder inferir unos resultados que valgan la pena y que nos permitan avanzar en todo lo relacionado con la teoría de la mente.

EL ARTE MARCA LA DIFERENCIA

– La teoría de la mente es una habilidad cognitiva muy avanzada que permite inferir estados mentales en otra persona. ¿También se da entre animales?

La teoría de la mente, nuestra habilidad para anticipar lo que otros van a pensar y actuar, es el epicentro de nuestra estructura social. Los chimpancés o los córvidos pueden tener algunos aspectos de la teoría de la mente más o menos avanzados pero no al nivel de los humanos. La habilidad socio-cognitiva de nuestra especie no se da en ningún otro animal. El arte es muy buen ejemplo de eso. Eso no se encuentra en primates o en córvidos, ni mucho menos en cefalópodos, pero sí tienen un pensamiento básico de lo que otros pueden pensar. Pero insisto, nunca a nuestro nivel.

«Un perro y un gato no son más inteligentes. En el caso de estas mascotas, eres tú el factor de la inteligencia».

– ¿Por qué investigan a cefalópodos o a córvidos, pero no a perros o gatos, que a priori parecen más ‘inteligentes’?

Lo más probable es que el gato y el perro tengan percepciones más parecidas al hombre, porque son mamíferos, respecto a las que puedan tener una sepia o un cuervo. Son diferentes taxones. Pero un perro y un gato no son más inteligentes. En el caso de estas mascotas, eres tú el factor de la inteligencia. Aprenden cosas que tú les enseñas, lo cual te hace más inteligente a ti, pero no a ellos. Ecológicamente, los perros y los gatos son más pasivos, por decirlo de alguna manera, que un cefalópodo o un córvido, que son más activos en sus respectivos hábitats.

– ¿Qué nuevos proyectos tiene?

Junto con el asunto de la magia como método para estudiar la capacidad cognitiva de los animales, que es el estudio que he publicado en ‘Science’, estoy estudiando también la evolución de las prácticas artísticas en el Paleolítico Superior. El arte, a nivel evolutivo, es muy interesante. A primera vista, no nos da ninguna ventaja en nuestra supervivencia como especie. Pero la investigación de cuándo empezamos a encontrar pinturas de animales o de gente bailando nos hace plantearnos si el arte nos ha proporcionado a los humanos alguna habilidad clave para nuestra cohesión social y nuestro desarrollo como especie.

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Imágenes | Cedidas por E.G-Pelegrín, Will Turner/Unsplash, Joshua J. Cotten/Unsplash

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