La revolución del product placement de la mano de Tencent y Mirriad

Inteligencia artificial para que el mismísimo ET nos anuncie (si quiere) el último modelo de iPhone

Hasta cuando estamos en plena batalla con los zombis es necesario tomar un refrigerio para mantenernos hidratados y que nuestros sentidos estén al cien por cien, más que nada por si aparece un muerto viviente de la nada y tenemos que hacerle frente con un poquito de energía.

Y, si no, que se lo digan a Brad Pitt en su película Guerra Mundial Z. La cosa no pintaba demasiado bien y el apocalipsis era una realidad, pero siempre hay tiempo para abrir una Pepsi fresquita y tomarse un descanso de tanta sagre y tanto cerebro manchando las aceras. Pues bien, aunque esto puede parecer una pieza más del guión, realmente no lo es. El product placement, nombre que recibe esta técnica publicitaria, consiste en insertar un determinado producto o marca en el contexto del guión de una determinada película, programa, serie, videoclip… 

Una técnica bastante vieja que Tencent y la empresa de Inteligencia Artificial MirriAd han venido a revolucionar gracias a una nueva tecnología que nos permite prescindir del producto en sí. Hasta ahora, si queríamos que un personaje promocionase una marca (por ejemplo) de galletas, teníamos que incluir en el rodaje un paquete de la misma. Pero gracias a Tencent y a Mirriad, se podrán insertar promociones que no existían en un material original. Vamos, que si queremos poner a ET cacharreando con un iPhone de última generación, podríamos hacerlo.

«Inserte anuncio aquí»

El product placement creado por Tencent y MirriAd se haría de forma totalmente automatizada y sobre la marcha a través de una tecnología de visión por computador. De esta forma, podemos acceder a un contenido publicitario más personalizado que nos permitirá prescindir de las pesadas pausas publicitarias que, en la mayor parte de las ocasiones, se alargan más de lo deseado.


La publicidad se insertará en escenas preseleccionadas de las películas de Tencent Video, teniendo en cuenta que, con 97 millones de suscriptores, es la mayor plataforma de vídeo en streaming de China. En palabras de Stephan Beringer, CEO de MirriAd, la compañía está feliz de poder ofrecer este nuevo formato publicitario a los anunciantes chinos, pero avisa que su objetivo es asociarse con las mayores cadenas y plataformas digitales del mundo.

Mirriad también está ampliando sus asociaciones en los Estados Unidos y Europa. Campañas como la de SEAT en Francia han demostrado un aumento impresionante y constante de la conciencia y la consideración de la marca.

Product placement everywhere

El product placement lleva décadas inundando películas y series, unas veces de forma más discreta y otras sin ningún tipo de tapujos. Muchos recordaréis la famosa escena de la última temporada de Juego de Tronos en la que Daenerys y Jon mantenían una conversación alrededor de una mesa muy señorial con un café de Starbucks pululando por el ambiente. Este no es el mejor ejemplo de product placement porque, por muy avanzados que estuvieran en Invernalia, no cuela que sus habitantes frecuentasen la famosa franquicia.

product placement

Mejor integradas estaban las gafas de aviador de la marca Ray-Ban que Tom Cruise lucía en Top Gun. Un artículo que, por cierto, alcanzó una cota de ventas casi inimaginable gracias al empuje de la película.También recordaréis al entrañable Forest Gump y a sus Classic Cortez de Nike con las que atravesó Estados Unidos corriendo para sorpresa de sus conciudadanos y, como no, de los espectadores.

Los productos de lujo también encontraron su nicho en el mundo del product placement, en parte, gracias a la serie Sexo en Nueva York. Si la habéis visto tantas veces como una servidora, os habréis dado cuenta de la pasión que tiene Carrie Bradshaw por los zapatos no es en absoluto comparable con su admiración por los Manolo Blahnik. Para ella, hablar de esta marca no era hablar de un simple calzado, sino de una auténtica obra de arte. A pesar de los precios, Carrie logró que más de una luciera unos Manolo Blahnik por la calle, aunque para ello tuviera que hipotecar hasta al gato.

Imágenes: Pixabay

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